Richard Varela: El artista con cuerpo de niño que pinta como un grande

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***A Richard le diagnosticaron diabetes insípida, hidrocefalia y desnutrición severa grado III, llegando a pesar 29 libras cuando tenía 12 años de edad.

Tegucigalpa. Honduras.

Muy reservado cerca de su obra de arte, se puede ver a Richard Varela entre la multitud durante una exhibición en el Salón Cultural del Banco Atlántida en conmemoración del 25 Aniversario del Estudio de Arte Carolina Carías.

A simple vista, este joven aparenta la contextura de un niño normal, sin embargo, basta platicar unos minutos con él para darse cuenta que es un excepcional joven de 21 años de edad.

Richard Varela no es como cualquier joven de su edad, ha atravesado dificultades que podrían quebrantar la fe de cualquiera, pero él no es cualquier persona, después de haber sido diagnosticado con tres tumores inoperables en el cerebro, ahora goza de buena salud y con muchas metas por cumplir.

Richard Joseph Varela Turcios nació el 15 de junio de 1995, uno de los seis hermanos en la familia que conformaron sus padres, René Vicente Varela Acosta y María teresa Turcios. Cursó su primaria sin muchas anécdotas que resaltar, más que su gusto por el fútbol y su pasión por el dibujo.


El inicio de un calvario

Sin embargo antes de culminar su último año de primaria iniciaron los síntomas que cambiarían el curso de su vida para siempre.

Constantes vómitos y mareos lo llevaron a una serie de exámenes y hospitalizaciones para determinar la causa de su padecimiento, proceso que duró unos seis meses en los que perdió todo su peso corporal.

“La gastroenteróloga no sabía que hacer porque los exámenes no mostraban afectación en el área del estómago, hasta que me remitió con un neurólogo para ver si tenía algún golpe o algo que le provocaba la vasca”, recordó.

Además, detalló que “me mandaron a hacer una tomografía por cualquier cosa y allí fue cuando descubrieron que tenía un tumor y para ver cómo me iban a operar más a fondo me mando a hacer una resonancia que fue donde descubrió que no era un tumor si no que eran tres y que no se podían operar”.

Sumado a ese diagnóstico y debido a haber estado 6 meses con malestar estomacal, también le diagnosticaron diabetes insípida, hidrocefalia y desnutrición severa grado III, llegando a pesar 29 libras cuando tenía 12 años de edad.

Varela expresó que “para este tiempo los doctores ya me habían desahuciado, no me daban ninguna esperanza de vida, todas las posibilidades que le daban a mi padre era de muerte, pero Dios tiene la última palabra”.

La fe mueve montañas

Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos y eso fue justo lo que Richard Varela hizo, sin renegar ni cuestionar las obras de Dios en su vida siguió con esmero el ritmo de su vida y su situación tuvo un giro al que podríamos llamar un milagro.

Según relato su hermana, un hombre desconocido para ellos y para todos los de la Sala de Cáncer del Hospital Escuela Universitario (HEU) donde Richard estuvo en tratamiento, oró por Richard en presencia de su madre, María teresa Turcios, ambos no recuerdan nada de la oración más que fue un momento inexplicable y único.

A lo que Richard detalló que poco tiempo después de ese momento especial “me mandaron a hacer una resonancia y el doctor descubrió que los tumores habían desaparecido junto con todo lo demás”, expresó Varela.

Desde el pronóstico hasta la total curación transcurrió un año aproximadamente, lo que fortaleció aún más la relación entre Richard Varela con Dios.

La Historia Continúa

Richard siendo el joven comprometido que es, culminó a distancia su primaria al mismo tiempo que se encontraba bajo tratamiento, se graduó de la secundaria y recientemente recibió una beca en la Universidad Tecnológica Centroamericana (CEUTEC) en Soporte y Tecnología de Investigación.

Entre sus intereses está el fútbol y el dibujo, lo que lo llevo a incursionar en el mundo de la pintura, llamando la atención de los organizadores de un proyecto de pintura del Estudio de Arte de Carolina Carias en el marco de la celebración del 25 aniversario de dicho estudio.

Logrando de esa manera exhibir una de sus creaciones en la reciente exposición de arte de Banco Atlántida, la institución financiera referente en el arte hondureño, pinturas que seran donadas al Hospital María Especialidades Pediátricas a fin de llenar de alegría y color sus diferentes salas.

“Mi pintura trata de un árbol de verano, como un atardecer y les gustó y me invitaron a participar”, expresó y agregó que “estoy alegre porque es la primera vez que participo en algo así”.

Hay un propósito para cada quien

A pesar de todo su sufrimiento y padecimiento, Richard logró salir adelante y con la ayuda de Dios superar esa dura etapa de su vida, además de mantenerse siempre positivo y sin duda alguna es un ejemplo a seguir.

“Motivo a todos que sigan adelante que todos tenemos larga vida y que hay un propósito para cada quien y Dios permite que pasemos por estas cosas porque tiene algo para la vida de nosotros, no es por cualquier cosa que nosotros estamos aquí, sino porque algo especial tiene Dios para nosotros”, manifestó.

Asimismo aseguró que “Dios ha sido muy importante para mí, él ha sido todo para mí, sin él no somos nada”.

En cuanto a sus metas a cumplir, Richard se dedica a la pintura por los momentos pero espera seguir desarrollando su talento con la carrera de diseño gráfico.

Este joven de 21 años de edad, con aspecto de niño debido a la afectación de las células de crecimiento por el fuerte tratamiento que recibió, ha demostrado que cuando se quiere se puede lograr lo que sea, “espero lograr todo lo que Dios ponga en su camino, todo el tiempo ha tenido el apoyo de su familia”.

“Yo tengo 21 años, por mi apariencia piensan que tengo 12 años, yo me rio le doy gracias a Dios porque me tiene con vida”, comentó entre risas.

Varela tiene que seguir asistiendo por el resto de su vida a chequeo por cualquier secuela que los tumores hayan dejado en su cerebro.

Al preguntarle por su vida amorosa respondió sin titubear que “lo que Dios ponga en mi camino, todo lo pongo en las manos de Dios, que sea el que ilumine mis pasos y que sea el que ponga la persona en mi camino con quien voy a estar toda la vida”.

Con una sonrisa en su rostro, Varela es un hondureño ejemplar y destacado por su personalidad y su forma de ver la vida y sobre todo por su inquebrantable fe en Dios y en él mismo.hondudiario

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