Donald Trump despide a su jefe de campaña

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***Su salida fue adelantada por el periódico The New York Times, que publicó en su edición digital que Lewandowski mantenía una relación “hostil” con muchos de los periodistas que están cubriendo la campaña y que fue uno de los motivos por los que fue “despedido”.

Nueva York, Estados Unidos. 

El Candidato del partido republicano, Donald Trump, anunció este martes el despido de su jefe de campaña,  Corey Lewandowski, a falta de menos de cinco meses para las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos (EE.UU), ya que está siendo investigado por la justicia en Ucrania.

Su salida fue adelantada por el periódico The New York Times, que publicó en su edición digital que Lewandowski mantenía una relación “hostil” con muchos de los periodistas que están cubriendo la campaña y que fue uno de los motivos por los que fue “despedido”.

Podría ser una hermosa novela histórica: la hija favorita del Emperador hace que éste ejecute a su principal secretario, al hombre que le salvó de la hecatombe en los desolados páramos y en las tortuosas montañas del Norte.

Siendo los Trump, la carrera presidencial estadounidense, y el siglo XXI, sin embargo, la cosa tiene un carácter más mundano, como de serie de sobremesa: Ivanka, la cuarta hija por edad de Donald Trump, ha ganado la guerra que mantenía contra Corey Lewandowski, el jefe del equipo de campaña de su padre.

El resultado es que Lewandowski, que fue quien consiguió, con su estilo agresivo-algunos preferirán llamarlo “macarra”-que Trump resucitara políticamente en New Hampshire, donde se anotó una victoria histórica frente a sus rivales, dimitió el pasado domingo. Le sustituye un hombre que es exactamente su antítesis: Paul Manafort.

De hecho, Manafort ya había tomado el control efectivo de la campaña-incluyendo su presupuesto-en abril pasado, relegando a

Lewandowski al papel de ‘florero’. La razón es que Lewandowski no es exactamente la mejor persona para forjar alianzas. Para demostrarlo, ahí está la controversia que le rodea desde que agarró del brazo a la periodista de la web conservadora Breitbart News, en abril pasado, y que provocó la llegada de Manafort y el inicio de su declive en el equipo de Trump.

Lewandowski es famoso por usar todas las armas a su disposición, y, entre ellas, muy especialmente la del Islam. Acaso sea algo personal: su mujer, Alison, perdió a su primer esposo en los atentados del 11-S, cuando éste tomó el segundo avión que los terroristas estrellaron contra la Torres Gemelas.

Y el ya ex asesor de Trumpha destacado por jugar la baza del Islam, viniera a cuento o no, en las campañas en las que ha trabajado desde hace más de una década. Pero esa tendencia a demonizar a todo lo que venga de Oriente Medio le ha ocasionado problema incluso dentro de su propio partido y con alguien tan poco sospechoso de ser un pacifista como George W. Bush.

Fue en 2004, cuando, en las primarias republicanas de New Hampshire, Lewandowski dirigía la campaña de la reelección de Robert Smith al Senado por el estado de New Hamsphire.

El rival de Smith en las primarias republicanas era John Sununu, descendiente de una larga dinastía republicana cercana a la familia Bush que descienden de inmigrantes libaneses. Durante la campaña, Lewandowski arguyó que, a consecuencia de ese origen, Sununu podría no ser leal a EEUU en la ‘guerra contra el terror’ lanzada el 11-S.

Fue una acusación que levantó ampollas entre los republicanos, y que hastaprovocó una llama de teléfono de George W. Bush a Smith para pedirle que dejara de usar esa retórica.

Porque, encima, los Sununu son católicos libaneses, un grupo que tiene unas relaciones tan buenas con sus vecinos musulmanes como un hincha del Madrid y otro del Barcelona. En las primarias, Sununu tumbó a Smith por 8 puntos de diferencia, una goleada inusual cuando se trata de derrotar a un político en el ejercicio del cargo.

El cese de Lewandowski es un síntoma de que la campaña de Trump ha perdido gran parte del fuelle que tenía durante las primarias. Es extremadamente inusual que un candidato eche a su jefe de campaña a falta de un mes y dos días para que comience la Convención Nacional de su partido. De hecho, el último caso fue en 2000, cuando el director de campaña de Al GoreTony Coelho, dimitió justo antes de la Convención.

Pero, en aquel caso, había una razón más que justificada: a Coelho le habían diagnosticado un tumor cerebral (del que se recuperaría con éxito).

Así que la señal que envía el cese de Lewandowski es clara: el equipo de Trump no funciona. Es una operación muy pequeña, de apenas 83 personas, es decir, el 10% del personal que trabaja a tiempo completo solo en el cuartel general de Hillary Clinton en Brooklyn (Nueva York).

Son pocos, pero muy mal avenidos. Por un lado está la familia de Trump -muy especialmente Ivanka y su marido, Jared Kushner- que tienen una influencia enorme en el candidato, pero carecen de experiencia política. Por otro, está el Comité Nacional Republicano (NRC por sus siglas en inglés), que no forma parte del equipo de Trump, pero que en teoría coordina una amplia operación de recaudación de fondos y de coordinación del mensaje.

El NRC considera quijotadas los planes de los Trump de disputar a Hillary estados como Nueva York y California, y alerta de algo más serio: la campaña del candidato no tiene organización ni dinero. El ‘núcleo duro’ de Trump teme -y no le faltan motivos- que el NRC esté preparando un golpe de mano en la Convención Republicana para dar la candidatura a otro. A día de hoy, ésa es la fórmula perfecta para perder unas elecciones.

Entretanto, Hillary Clinton le lleva una ventaja de entre 5 y 12 puntos, según las encuestas.elmundo/Hondudiario.

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