La “Morenita” de Suyapa sanó a mi esposo “en un sueño se manifestó”

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*** “La alegría mía es la fe que he tenido porque la Virgen me ha hecho milagros”, señaló con alegría la peregrina.

 

Tegucigalpa, Honduras.

A dos días de la celebración de los 270 aniversario del hallazgo de la Virgen Santa María de Suyapa, los primeros peregrinos empezaron a llegar para adornar su altar con flores y velas. Son innumerables milagros concedidos a miles de hondureños, pero hoy encontramos una historia de una mujer peregrina de la Paz, quien nos cuenta como es que ha salido adelante, considera que los milagros existen para aquellos que oran con fe.

Basílica de Suyapa

Es la historia de doña Elsa Marina Martínez Chavarría (78), quien comenzó a viajar a pie junto a su madre, desde La Paz hasta Tegucigalpa, cuando tenía apenas ocho años de edad.

Con mucha devoción, fervor y gratitud que sólo los peregrinos puede ofrecer a un ser  especial, doña Marina recordó: “me traían hasta la capital por todos esos caminitos, por en medio de los ocotales (bosques de pino)”.

“Para mí era bien bonito, porque desde que uno salía del hogar salía cantando, rezando y también cuando regresaba con mis tíos y primos”, contó la señora.

Mientras calentaba una tortilla de maíz en un humilde fogón frente a la Basílica de SuyapaBasílica de Suyapa, confió que “hoy vengo con toda esta gente que está aquí, son mis hijos, nietos, nuera, somos más de 50 familiares y faltan más que vengan”.

“Yo siento una alegría que no me quisiera ir, si hallara quien me diera un tuquito (área) de solar (terreno), yo me quedaba viviendo aquí, me siento bien contenta, bien alegre de estar acá”, recalcó con satisfacción.

“La alegría mía es la fé que he tenido porque la Virgen me ha hecho milagros”, agregó mientras observaba a sus hijos colocando el café en el pequeño fogón Basílica de Suyapaimprovisado.

MILAGROS

“Yo andaba en posadas, cuando mi esposo se fue a trabajar me tiraron las cositas fuera de la casa, me quedé sentada en la calle llorando con mi hijo, pero luego vinieron unos familiares y cuando mi esposo regresó nos llevaron”, recordó con doña Marina.

Del mismo modo dijo: “el primer milagro que me hizo la Virgen de Suyapa es que Basílica de Suyapano tenia casa propia, y yo era lo que más le pedía, que me ayudara con una casita”.

Además manifestó: “yo me hincaba y le pedía  que me diera donde hacer mi casita, porque yo no sabía nada, mi papá lo conocí de 8 años, resulta que me dijeron que se fue a trabajar a Olancho, pero la verdad es que nos abandonó”.

“Yo no quería que mis hijos se criaran como yo me crié en posadas y se me concedió, no llegué al año cuando ya tenía una champita (casa) y ya vivía con mis hijos con estos que tengo aquí no han andado en posadas”, apuntó.

SEGUNDO MILAGRO

“Poco después aparece mi esposo que le dio parálisis facial, quedó mudo, no hablaba, y me fui para Comayagua a trabajar. Tenía 5 hijos y me fui a trabajar como un hombre en una finca por la gran necesidad de darles de comer a mis hijos”, manifestó con una voz entre cortada y triste.

No obstante expresó que “don Toño (el patrón) se fue para San Andrés, y me dijo: si yo me curo, su esposo se cura, llévelo mañana  le vamos a hacer los  exámenes y resultó que era la misma enfermedad que él tenía”.

“El me escribió. Doña Elsa voy de regreso y su esposo va a ser sano, porque aquí le llevo la medicina , dicho y hecho, al mes de estarse poniendo la medicina ya mi esposo agarraba un machete y se iba a traer leña al rio y se iba a bañar solo y ya de ahí trabajaba y me ayudaba”, recordó la peregrina, mientras contenía las ganas de llorar.

“Después le pegó embolia y lo mismo, yo voy a dar mi testimonio, que a mí en un sueño se me acercaba una señora vestida de blanco y me decía que con aceite de niño se iba a curar y me enseñaba el bote”, manifestó con sus ojos llorosos.

“Y me fui a comprar el aceite de niño, solo gasté tres botes y la mitad y él empezó a caminar como un niño chiquito y le dije: Santos, si quieres vamos a Suyapa, y a otro día estábamos aquí y le dije: María tú eres mi bordón y él dejó el bordó y empezó a caminar y ya él  iba  a traer leña, iba a trabajar en la milpa de nuevo”, dijo doña Marina al recordar el milagro.

“Ahora está ciego y no puede  caminar, y se le inflamaron los pies, y ya lleva como un mes  de estar así, pero yo le dije a la Virgencita de Suyapa que me permita volverlo a traer y hoy he regresado,  y ahí está él (Santos), que quiere que lo llevemos a la Basílica porque él no puede caminar, es demasiado el dolor el que siente”, apuntó.

“Primeramente Dios y nuestro Padre Celestial que si ellos me dan la fuerza yo vengo el otro año, hoy vengo con la idea de comprarme una virgencita para celebrarla en mi hogar si no puedo venir el 2018”, agregó. Hondudiario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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