Y ahora, ¿qué hacemos?

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Radio Progreso              

cnEstamos en tiempos gelatinosos, momentos de incertidumbre donde nada está escrito en piedra, nada está definido. La realidad es mucho más compleja, y está dirigida por actores, en su mayoría externos, que toman decisiones en base a sus intereses.

A una semana de las elecciones internas el reacomodo de fuerzas y de grupos es una realidad. El voto de la ciudadanía sirvió para legitimar un proceso ilegal e ilegítimo, por la inscripción anticonstitucional de la precandidatura, ahora candidatura del señor Presidente Juan Orlando Hernández, además de las acusaciones y señalamientos de políticos y funcionarios vinculados con el narcotráfico, tal como lo revelan declaraciones de uno de los cabecillas de la banda Los Cachiros.

Siete días después de las primarias se ratificó que las elecciones en vez de ser respuesta a la crisis, se convierten en foco de conflictividad por los señalamientos de fraude y manoseo de los tres institutos políticos (Liberal, Nacional y Libre) que entraron en contienda, además de ratificar el fracaso de la institucionalidad hondureña.

Los meses que nos restan para las elecciones generales del próximo mes de noviembre, serán de muchas dudas, miedos e incertidumbre, y no nos garantizan soluciones a la realidad estructural que mantiene a la ciudadanía sumergida en la pobreza, desigualdad y violencia. Ante este panorama las grandes preguntan son: ¿qué hacer, cómo sobrevivir bajo esta realidad?, ¿hay algo que podamos impulsar desde nuestros espacios para no dejarnos conquistar por la fiebre electorera?, ¿cómo rescatamos un mínimo la institucionalidad de cara a conformar una nueva democracia?

Cada una de las interrogantes debe resonar y analizarse en los hondureños y hondureñas que amamos esta patria. Construir desde lo colectivo acciones que reivindiquen la dignidad humana es el reto cotidiano. Realizar acciones que nos organicen y articulen en defensa de los territorio y bienes naturales, es un buen inicio de camino.

Avanzar a una alianza desde lo territorial con miras a lo nacional, puede ser un buen inicio para evitar caer en la gelatinosa realidad.

Esas alianzas que hasta ahora nos han mostrado el camino para la protección de los bienes naturales, territorios y la vida de la gente es un camino que nos puede enrumbar en esta gran tarea que tenemos de construir un país distinto, donde dejemos de ser cifras o números cada 4 años y pasemos a ser ciudadanía consciente que demande sus derechos, y exijamos de los funcionarios y tomadores de decisiones acciones que sean de beneficio común.

 

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