Maduro debería renunciar este 19 de Abril

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Vladimir Gessen     
                                     

maduro-milicia-700x350Nicolás Maduro podría recordar los sucesos del 19 de abril de 1810 de Venezuela y seguir el ejemplo del gobernante y Capitán General Vicente Emparan y renunciar. Emparan no dijo aquí me quedo porque es mi derecho imperial y no ensangrentó las calles de Caracas ordenando, como pudo hacerlo, reprimir al pueblo reunido en la plaza. No. Simplemente se sometió al referéndum del pueblo que revocó su mandato y renunció… ¡Sin causarle desgracias al Soberano! Nicolás debería meditar esto, porque si toma otro camino distinto al de Emparan, puede revisar lo que le ocurrió a Nicolae Ceausescu, dictador comunista de Rumanía. Nicolás debería pensar en esto, y renunciar…

Sobre la renuncia de Emparan, la historia trataría con benevolencia al ilustre representante del Imperio español. Emparan, pienso que se le reconoce como el primer demócrata que hizo un referéndum revocatorio en Venezuela, y acató la voluntad popular.

Es probable que, si le nombro a Nicolás Maduro a José Félix Sosa, Martín Tovar Ponte, Nicolás Anzola, o Francisco Javier Ustáriz, entre otros firmantes del Acta del 19 de abril de 1810, no conociera quiénes son, al igual que innumerables venezolanos. Pero, lo que sí recuerdan todos, es el nombre de Vicente Emparan.

Lo que ocurre el 19 de abril de 1810, es que cuando los miembros del Cabildo desconocen al mariscal de campo Emparan como Capitán General de Venezuela, él va a la ventana del ayuntamiento, y le pregunta al pueblo congregado en la plaza mayor de Caracas –hoy Plaza Bolívar- si querían que él siguiera mandando. Al pueblo decirle que “NO”, él dijo entonces “Yo tampoco quiero el mando” … Por esto, ¡pasó a la historia!, como la figura y protagonista más importante y reconocido de los sucesos del 19 de abril de 1810.

Se fue entonces a Filadelfia, en los Estados Unidos, cuna de la revolución estadounidense, y a la postre a su país natal, España.

Quién fue Vicente Ignacio Antonio Ramón de Emparan y Orbe

El Gobernador y Capitán General de Venezuela del Imperio español. No era un advenedizo. Ni un hombre inculto. Era Caballero de la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo. Provenía de la Real Academia Militar de Matemáticas y Fortificación de Barcelona, España, donde egreso como Alférez del Ejército. 20 años después de navegar en la armada española ya era Capitán de Navío.
Más tarde, fue gobernador de Portobelo (Panamá) y después de la Provincia de Nueva Andalucía, (Cumaná).

El naturalista alemán Alejandro de Humboldt escribió que “… Don Vicente Emparan, gobernador de la provincia nos recibió con franqueza y esta noble simplicidad que en todo tiempo han caracterizado a la nación vasca…

El historiador venezolano Ildefonso Leal escribe de él: “… Es bueno decirlo y recordarlo: Emparan constituye uno de los gobernantes más cultos del período colonial. El prestigioso naturalista alemán Alejandro de Humboldt anota que Emparan amaba demasiado las ciencias, atesoraba estupendos libros, y se interesaba vivamente por la astronomía, y, además, poseía el rasgo notable de la generosidad…

Fundó pueblos en el oriente venezolano como Santiago del Orinoco, San Vicente de Carapa, San Pedro del Pao, Santa Gertrudis, San Simón de Maqueta, Santa Catalina de Carito y San Jacinto de Úrica, y el Puerto Real en el Golfo de Paria. Construyó hospitales e iglesias en Barcelona y Cumaná, dejándole al hospital general de Cumaná fondos suficientes para su funcionamiento.

Volvió a España durante cuatro años, y a continuación es nombrado, Capitán General de la Provincia de Venezuela y elevado a la jerarquía de ¡Mariscal de Campo!, hasta el 19 de abril de 1810.

Pero, no es por quién era que lo recuerdan… Más bien, por dar el paso de renunciar y aceptar la voluntad del pueblo que gobernaba.
Quizás renunció precisamente por ser quien era, por su sabiduría, por su sapiencia, por ser un hombre culto, y experimentado. ¿Podrá entender Maduro como Emparan, que renunciar es su mejor alternativa?

El otro escenario

Existe otra historia, la de Nicolae Ceausescu, quien fue presidente y dictador de Rumania durante 22 años, desde 1967 hasta 1989, cuando fue condenado por un tribunal militar, por ser responsable de un régimen cada vez más represivo, por la tortura y muerte de ciudadanos de su país, por practicar acción armada en contra de su pueblo, por la destrucción de la economía, por el robo y saqueo del patrimonio nacional, y por enriquecimiento inexplicable.

En diciembre de 1989, a pesar de que los países soviéticos dejaban de ser comunistas, Ceausescu se empeñó en mantener su dictadura y ordenó a las fuerzas armadas rumanas y a sus policías secretas que dispararan al pueblo que se manifestaba en contra de la tiranía… La explosión social no se hizo esperar y pronto las fuerzas armadas se rebelaron y se unieron al pueblo en la calle.

Ceausescu y Elena, su esposa, intentaron escapar en un helicóptero, pero a la postre fueron capturados en su huida, y entregados a las fuerzas armadas insurrectas. Fueron juzgados ambos, condenados a la máxima pena, que en Rumania era la pena de muerte, y ejecutados.

 

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