El poder y las fisuras de los medios

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Radio Progreso                   

Nos hacen “diabéticos culturales”.

El vivir en un mundo mediático nos hace involucrarnos en la realidad social a través del ver, pensar, sentir y valorar que tienen estos medios poderosos sobre la sociedad. Por un lado, hoy día nadie escapa a la influencia del mundo de la información tanto por razones de tiempo como por comodidad: el trabajo nos absorbe cada vez más y no nos libera mucho para hacer búsquedas personales más afines con nuestro modo de pensar, nuestro proyecto ciudadano y nuestra inserción en el cambio social.

Por otra parte, los medios son la “coca-cola” de nuestra cultura: nos hacen adictos, dependientes, sumisos y consumistas extremos; es decir, envenenan nuestra mirada social debido al exceso de edulcorantes que poseen. Nos hacen “diabéticos culturales”.

Es lo que pasa con esas encuestas que aparecen periódicamente acerca de la nuestra política y nuestros políticos; es lo que pasa con esos “relatos periodísticos en exclusividad” que a modo de telenovela socializada nos dan detalles pormenorizados de la fuga de los reos, de la “Alcatraz hondureña”, de cómo vivían las dirigencias de las maras y cómo, debido al esfuerzo titánico del gobierno, van a malvivir gracias a la “limpieza social” y el aislamiento total en marcha.

 Igualmente que, en similitud a los peajes esparcidos por todo el territorio nacional, el inundar el país de todo tipo de “pozos”, tanto para adultos como para menores de edad, terminará con la delincuencia, el narcotráfico, la extorsión, la violencia y la corrupción.

En consecuencia con ello se nos dice que cada vez hay “menos hondureños que creen que el país se dirige por el camino equivocado (en relación con años anteriores) y que tienen expectativas de mejora en el país. Que va a mejorar la situación económica y familiar en el futuro inmediato; que hay esperanza y optimismo a pesar de las penurias económicas y la pobreza; que políticamente el gobierno de JOH es el mejor calificado después del de Flores Facussé; y que debido a la evaluación positiva que se tiene hay una puerta abierta para la reelección.

Esta manera de ver las cosas no deja de ser un tanto sesgada por cuanto refleja el pensar y sentir de un segmento de la población que son el objetivo prioritario de los programas asistencialistas del gobierno que son una manera encubierta de comprar a los pobres y sus necesidades más básicas a cambio de obtener votos electorales y primogenituras electorales cambiando el “plato de lentejas bíblico” por una reelección anticonstitucional.

En cambio la población con niveles de estudios superiores son el núcleo duro de la oposición y del rechazo al proyecto reeleccionista que busca una democracia participativa y ciudadana.

La fisuras de la encuesta señalan como gran problema el desempleo; que el sentir de la población dice que la economía del país ha empeorado; que la corrupción se da tanto en empresarios como en los líderes del país; que sigue considerándose a los políticos como corruptos; se prevé a pesar de todo de una participación electoral; y se mantiene la poca participación e implicación política y ciudadana.

Todos los medios nos han hecho partícipes de la última fuga de reos lo cual pone en entredicho la política gubernamental. Y sobre todo, el decirnos por donde salieron, como salieron y cuanto fue el costo de la fuga nos indica que la “corrupción ha permeado a todos los niveles políticos, sociales e institucionales” abarcando un abanico mucho mayor que el de las maras, pandillas y menores de edad a los cuales quiere reducir el gobierno como enemigos de la seguridad, estabilidad y paz social.

 

URL Corta: http://bit.ly/2q4NQa4

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