Gaza al borde de la catástrofe

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Tegucigalpa, Honduras.

Charlotte Silver

Israel va a reducir un 40 % su suministro de electricidad a la banda de la Gaza ocupada, transformando una situación ya desastrosa en una catástrofe 1/

Israel dice que la próxima reducción, aprobada el domingo por el ministerio israelí, se funda en una demanda de la Autoridad Palestina.

Antes de la reducción, la población de dos millones de gazatís no recibía más que cuatro horas de electricidad por día, dejando en grave peligro o inoperantes a los hospitales, las plantas desalinizadoras y las fábricas de tratamiento de las aguas residuales.

En estos momentos, los servicios médicos, incluyendo las intervenciones quirúrgicas más graves, han sido severamente reducidos a causa de la constante crisis energética. Los grupos electrógenos del hospital están al borde de averiarse, ha declarado el lunes Gisha, asociación israelí de derechos humanos que vigila el bloqueo de Gaza.

Gisha ha escrito el domingo una carta urgente al ministro israelí de defensa, Avigdor Lieberman, advirtiéndole de que una reducción suplementaria de electricidad “es la línea roja que no se puede superar”.

Se advierte ahora a los palestinos de Gaza que se preparen para lo peor. Se dice que el corte reducirá la media diaria de electricidad 45 minutos más.

Hamás ha dicho de la decisión que era “catastrófica” y “peligrosa”, advirtiendo de que “aceleraría el deterioro y la explosión de la situación en la banda”.

“Las partes que tienen la responsabilidad de las consecuencias de esta decisión son el enemigo israelí que asedia y el jefe de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas por su papel inmoral e irresponsable en la ocupación”, ha añadido el grupo que gobierna en dicho territorio.

La obligación de Israel

Un responsable israelí ha dicho al periódico de Tel Aviv Haaretz que el ministerio aceptaba la “recomendación” del ejército israelí “de no tener ninguna indulgencia con Hamas y de actuar de acuerdo con” la demanda de Abbas.

La expresión “indulgencia con Hamás” significa que los funcionarios israelíes no hacen ninguna diferencia entre la totalidad de la población civil de Gaza, por un lado, y un grupo político al que Israel se opone, del otro. Quiere decir que Israel impone un castigo colectivo a la población civil para lograr sus fines políticos.

Gilar Erdan, ministro israelí de Seguridad Pública, ha dicho en una radio militar que el corte sería una “decisión” de Abbas. “Que los israelíes paguen la factura de la electricidad en Gaza es una situación imposible”, ha añadido Erdan.

Los funcionarios del ejército, de la seguridad y de información apoyan el planteamiento, aunque comprendan las consecuencias humanitarias catastróficas y la escalada militar que podrían resultar.

Pero ocultarse detrás de Abbas no exonera a Israel, potencia ocupante de Gaza, de sus responsabilidades. La Cuarta Convención de Ginebra que rige la ocupación militar, requiere del ocupante que utilice todos los medios a su disposición para asegurar servicios médicos suficientes, salud pública y las demás necesidades vitales.

“Israel no es un proveedor de servicios, que responde indiferentemente a la demanda de un cliente”, ha declarado Gisha. “Dado su amplio control sobre la vida en la Banda, Israel es responsable de la posibilidad de una vida normal para sus residentes”.

El Centro Palestino de Derechos Humanos ha dicho que la decisión de nuevos recortes en el suministro de electricidad amenaza la vida de la población de Gaza. Exhorta a Israel “en su papel de potencia ocupante según el derecho humanitario internacional, a cumplir con [sus] obligaciones con la población de Gaza y a garantizar a los civiles el acceso a los servicios básicos necesarios”.

Cruel juego de poderes

A finales de mayo, la Autoridad Palestina demandó a Israel la reducción de la cantidad de electricidad que suministra a Gaza, diciendo que no iba a pagar más que el 60 % de la factura mensual de la electricidad a Israel.

El portavoz de la Autoridad Palestina Rareq Rashmawi defendió el planteamiento, diciendo que Hamás no había pagado la factura de electricidad a la Autoridad Palestina. Rashmawi exigió también que Hamás celebre elecciones legislativas y presidenciales -planteando de nuevo una razón política para infligir sufrimientos a la población.

El mes pasado, la autoridad en el poder en Gaza dijo que se había adaptado a todas las condiciones de la AP para poner fin a la crisis de la electricidad, incluyendo el cobro más riguroso de las facturas eléctricas a la empobrecida población de la banda de Gaza.

El pasado mes, la Autoridad Palestina dejó de transferir fondos para sostener el sistema de salud de Gaza, rechazando al menos a 240 bebés y centenares de enfermos de cáncer o tratados por otras enfermedades graves, según Médicos por los derechos Humanos-Israel.

La Autoridad Palestina también ha dejado de proporcionar medicamentos y medios para recién nacidos a los hospitales de Gaza, golpe que los funcionarios de salud de Gaza han denunciado como obedeciendo a intereses políticos.

La presión creciente de la AP es percibida como una tentativa de arrancar el control de Gaza de las manos de Hamás.

Esta semana, una universitaria de Harvard Sara Roy ha dicho en la London Review of Books que “si Abbas quisiera ganar el apoyo de la población gazatí, todo lo que tiene que hacer es pagar su salario a los funcionarios”.

Roy, que ha escrito durante años sobre Gaza, describe los niveles desgarradores y en aceleración de la miseria en Gaza, consecuencia de diez años de bloqueo impuestos por Israel con el apoyo de Egipto y de la AP.

Además de la reducción de suministros eléctricos y médicos, Abbas ha dejado de pagar a los funcionarios que, en Gaza, trabajaban para la AP antes de que Hamas tomara el control en 2007 tras haber triunfado en las elecciones legislativas el año precedente.

Incluso cuando esos empleados habían dejado de trabajar, Abbas había pagado sus salarios. En abril, la AP ha bajado su pago entre un 30 % y un 70 %.

Estas últimas semanas, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Organización Mundial de la Salud y OCHA, la agencia de coordinación humanitaria de la ONU, han advertido contra las consecuencias desastrosas de una reducción del suministro, ya desesperadamente insuficiente, de electricidad.

Pero como Gaza está abandonada a su sufrimiento ante la ignorancia general, ninguna atención internacional se ha dirigido sobre una crisis que empeora.

Las autoridades de Hamás han contado con la ayuda de Qatar, que ha financiado el suministro de fuel de apoyo para la única central eléctrica de Gaza, a fin de atenuar los peores efectos de la crisis. Este aprovisionamiento ha acabado en abril.

Qatar hace ahora frente a las presiones venidas de Israel, de los Estados Unidos, de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos para acabar con toda ayuda a Hamás.

 

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