Maduristas quieren destituir fiscal chavista

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Javier Antonio Vivas Santana

             

Tegucigalpa, Honduras.

“Magistrados” maduristas quieren “destituir” a la Fiscal constitucional de Chávez

En los tiempos de la Alemania nazi, la llamada Corte Suprema del Reich, hasta tanto logró constituirse el “Tribunal del Pueblo” era la única instancia que podía decidir sobre los casos que la cúpula política y “jurídica” controlada por Hitler, consideraba hechos y acciones de “traición y alta traición” (p. 70), cuyas sentencias eran implacables en la cantidad de años, o en su defecto cumplidas con la muerte del “traidor”.

Por el contrario, los delitos que eran considerados necesarios para la consecución de la revolución nacional, o sea, los ejecutados por los grupos nazistas, generalmente eran tratados por tribunales ordinarios, llegando los jueces, como uno de apellido Dieterich, al máximo punto de aberración jurídica, al razonar que tales violaciones de ley, al estar basados en la jurisprudencia de “emergencia nacional” (p.71), emitida por la misma Corte Suprema del Reich, tenían que ser penas juzgadas con principios de “inmunidad” porque tales hechos buscaban el cumplimiento de los objetivos del pueblo.

La justicia nazi en nada se diferencia de la historia que pretenden aplicar los “magistrados” que integran el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sobre Luisa Ortega Díaz, como fiscal general de la República. De hecho, que Pedro Carreño, por cierto, a quien al parecer como diputado no le recayó la sentencia del “desacato”, ni para visitar las instalaciones del máximo tribunal, y menos para entrevistarse con el presidente de tal “poder” en su propio despacho, revela la misión “justicia socialista” que impera en el madurismo¹.

Luisa Ortega Díaz cumplió un primer período de siete años (2007 – 2014) con el aval de Chávez, como garante de los derechos en Venezuela, siendo irónicamente designada para un segundo período (2014 – 2021), por los mismos diputados que finalizaban sus curules el 31-12-2015, y quienes también fueron responsables en la designación de la actual cúpula del TSJ; lo que deja en evidencia que el complot que ahora semejantes “magistrados” intentan hacer contra la fiscal general, es una orden emanada por quienes designaron a éstos, es decir, existen unas claras señales que provienen tanto de Maduro como de Cabello, en el caso del primero, representado por el actual presidente de la “justicia”, Maikel Moreno, mientras que el segundo, tiene en Carreño, otro de las estirpes de inmorales mandaderos que abundan en la cúpula del partido oficialista.

Por supuesto, en ambos casos, los autodenominados “hijos de Chávez”, son unos individuos acoplados como doctrina madurista (simbiosis de fascismo, nazismo y estalinismo), quienes buscar por terminar de arrasar lo que queda de chavismo, o lo que es lo mismo para ellos, el único estorbo que tienen que sacar del malogrado “Estado” para acabar con la Constitución de 1999, y terminar por imponer el neototalitarismo del siglo XXI.

El madurismo en sus dos principales cúpulas, (está formado por tres componentes)² está tan desesperado que ni siquiera desea esperar la “instalación” de la eventual “constituyente” ¿Y por qué? Es sencillo. Es una medición de fuerzas internas que tienen Maduro y Cabello. Ambos actúan como un matrimonio con plena desconfianza de infidelidad. Ninguno quiere a Luisa Ortega porque se ha declarado chavista y defensora de la Constitución; verbigracia, situación que no le conviene ni al presidente de la República y menos al diputado, porque ambos al igual que sus claques, vacuos y panegíricos son los únicos traidores a Chávez.

Maduro y Cabello luchan por la presidencia de una inicua “constituyente” para quedarse, según ellos, con todo el poder. Esa es la razón, por la cual se mueven en las mismas aguas para destruir a Luisa Ortega Díaz, olvidando que cualquier hecho que llegara a atentar contra la fiscal, pudiera enervar y desembocar una protesta chavista generalizada que terminaría por dejar convicta y confesa la neodictadura madurista.

Luisa Ortega Díaz es el signo de la constitucionalidad. La mujer garante de los derechos ciudadanos, mientras Maduro, Cabello y el TSJ son el oxigonio de la maldad, de la destrucción institucional, política, económica y social del país, quienes buscan instaurar una “justicia” como la nazi del siglo XX, imponer un poder ejecutivo y legislativo al estilo de estalinismo, y una sociedad corporativa y electoral al más rancio fascismo.

Ante tales evidencias, no me extrañaría que para “justificar” un hecho de tal magnitud en contra de Luisa Ortega Díaz, salgan quienes controlan inconstitucionalmente el poder, justificando la barbarie jurídica con la destitución que hizo Trump en inicios de 2017, sobre la entonces fiscal general de ese país, lo que sería una confesión ipso facto sobre el pensamiento ultraderechista y capitalista del madurismo³, y que esos cuentos de imperialismo que tanto se ufanan en predicar desde la cúpula del gobierno, son simples fantasías.

¿Se atreverá el madurismo a “destituir” a Luisa Ortega Díaz sin medir las consecuencias y respuestas que generaría en el pueblo chavista? A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 

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