Responsabilidad del origen de las pandillas

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Mario Zúñiga Núñez

La conflictividad interna en Estados Unidos explica el origen de las pandillas de El Salvador. El contexto cultural de grandes ciudades que por más de un siglo han marginado a los nuevos inmigrantes en vecindarios empobrecidos, densamente poblados, en viviendas inadecuadas y con una tradición histórica de pandillas, explica el origen de grupos como La Mara Salvatrucha y la Barrio 18. El endurecimiento de las leyes contra inmigrantes después de los atentados de Oklahoma y el World Trade Center aceleró la exportación del problema al territorio salvadoreño.

Pocos temas tan importantes para nuestros países como la migración. La cantidad de familiares, amigos y amigas, personas que conocemos, que viven más allá de nuestras fronteras es enorme. Y buena parte de estas personas está, o va de camino hacia, los Estados Unidos de América (EE.UU.). Para algunos países como El Salvador, la cantidad de personas que ha migrado hacia EE.UU. es aproximadamente una de cada cinco.

Son múltiples los fenómenos sociales que están relacionados con la migración. Solo por mencionar algunos muy puntuales, en lo económico, se puede pensar en los millones de dólares que envían los trabajadores y trabajadoras migrantes a sus familias y comunidades. En lo político, existen organizaciones y políticas públicas en nuestros países, que tienen como objeto las personas que se desplazan para allá y los peligros que enfrentan. En lo cultural, tenemos una mezcla constante de idiomas, lenguajes, ideas, expresiones que nacen de la relación entre las experiencias culturales que se gestan en Norteamérica y Centroamérica, además, nuestro imaginario se encuentra determinado por los programas de televisión, géneros musicales y películas del norte.

De tal manera que las migraciones están muy presentes en nuestra vida todos los días y a muchos niveles. Hoy más que nunca se ha vuelto un tema de discusión desde que Donald Trump ganó las elecciones apoyado en una campaña de odio contra las personas que migran hacia ese país, e intenta concretar la construcción de un muro que “detenga” a los migrantes que intentan entrar por el sur de EE.UU.

La importancia de este tema motivó al especialista en migraciones, Carlos Sandoval García, a editar un libro con contribuciones de veinticinco autores y autoras que abordamos desde diferentes ángulos esta problemática. El libro se llama “Migraciones en América Central. Políticas territorios y actores” , fue publicado por la editorial de la Universidad de Costa Rica en 2016 y está disponible para su descarga libre y gratuita en formato pdf. Se compone de veintiún trabajos de diferente naturaleza: dieciséis artículos académicos, cuatro testimonios y una crónica.

En este libro se publicó un artículo de mi autoría que se titula “Migración, pandillas y criminalización: la conflictividad social estadounidense y su relación con El Salvador”. En él se realiza un intento de explicación del origen social de las pandillas centroamericanas, haciendo una conexión con las problemáticas sociales norteamericanas.

Consideré importante este enfoque, dado que en la abundante cantidad de textos que se han publicado sobre pandillas en Centroamérica, las causas del problema recaen sobre la incapacidad de los estados centroamericanos de garantizar vida digna a su población. Este enfoque pone en evidencia las deficiencias de los estados de la región (que también son muy importantes de entender), pero soslaya que estas deficiencias están retroalimentadas (y en muchos casos potenciadas) por la dinámica social estadounidense que, en su propia conflictividad, genera fenómenos que nos impactan directamente.

Dicho esto, es importante notar que tanto el fenómeno de la migración como el de las pandillas “aparecieron” a mediados de la década de 1990 en el panorama. La región salía apenas de la dinámica de las guerras civiles cuyos Acuerdos de Paz se firmaron en 1992 en El Salvador y en 1996 en Guatemala. En esta época la prioridad en las problemáticas sociales era la guerra, no la migración y mucho menos las pandillas.

Pasado el tiempo y habiéndose acumulado algunos estudios, ahora tenemos el reto de explicar el surgimiento de estos fenómenos y a través de ello despejar la pregunta ¿cómo se relaciona la problemática social de EE.UU. con la realidad centroamericana? Tomaremos por caso la realidad salvadoreña. Para despejar esta duda debemos tener en cuenta tres fenómenos: el crecimiento de la migración de salvadoreños y salvadoreñas hacia EE.UU., la dinámica social de las pandillas en ese país y el fenómeno de las deportaciones.

Salvadoreños y salvadoreñas en sectores populares de EE.UU.

Los y las salvadoreñas tienen una larga trayectoria como migrantes que se puede rastrear desde finales del siglo XIX, cuando campesinos y campesinas pobres que vendían su fuerza de trabajo a bajos precios para las fincas y haciendas de café. Con el paso del tiempo los sectores excluidos de este país han perpetuado su tendencia migratoria en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. El Informe de Desarrollo Humano publicado por el Programa de Naciones Unidas para El Desarrollo en 2005 y titulado “Una mirada al nuevo nosotros.

El impacto de las Migraciones”, aclara que hacia la década de 1970 las personas comenzaron a migrar hacia afuera de las fronteras del país y que su destino privilegiado era los EE.UU. Probablemente en estas épocas la migración estaba caracterizada por personas del campo y la ciudad que huían de la guerra que se cernía ya como un conflicto de grandes proporciones. El estudio confirma que el nivel de escolaridad de quienes llegaban a EE. UU. disminuyó hacia la década de 1990, lo que puede indicar un aumento de la migración de sectores populares.

Quienes llegaron a EE.UU. en la década de 1990 e inicios de los 2000 se asentaron entre los sectores menos acomodados de esta sociedad. Con los datos producidos por Oficina del Censo de EE.UU. en 2010 se puede confirmar la integración de los y las salvadoreñas a los sectores populares. En primer lugar, de cada dos salvadoreños(as) que vive en EE.UU. solo uno(a) no cuenta con seguro médico; se habla entonces de una población con poca protección ante el riesgo de enfermedades o accidentes, lo cual influye directamente en una baja calidad de vida; otro dato que se puede explorar es el de los lugares donde habitan, según esta fuente, un poco más de la mitad de la población vive en casas de 1 unidad, lo que da indicios sobre el hacinamiento que pueden vivir las familias numerosas. Un tercer dato es el año de construcción de sus viviendas, el 55,3 % de las casas donde habitan fueron construidas entre 1940 y 1960, lo cual evidencia que poseen casas viejas, con altas probabilidades de deterioro y dificultades de mantenimiento.

Pandillas

Es de esta integración a los sectores populares que nació la relación con las pandillas. EE. UU. es un país en donde los hombres jóvenes de barrios populares han recurrido históricamente a la conformación de pandillas. Estos colectivos son comunes en barrios empobrecidos y caracterizados por el hacinamiento, se agrupan en esquinas o lugares estratégicos de los vecindarios, asimismo, acostumbran cometer actos delictivos de variable intensidad (robo, hurto, comercio de drogas, violaciones, asesinatos). El tipo de delitos que comentan, su peligrosidad y frecuencia está determinado por el tamaño de la agrupación, su complejidad jerárquica y los nexos que tenga (o no) con el crimen organizado.

En EE.UU. el fenómeno posee un marcado rasgo étnico y se ha relacionado históricamente con los grandes grupos de migrantes que se integraban en los espacios precarizados de la sociedad. A lo largo del siglo XX se han detectado pandillas en todo el país, sin embargo, son tres ciudades las que concentran el fenómeno: Nueva York (donde inicialmente se manifestó con emigrantes europeos a finales del siglo XIX), Chicago (donde resaltó en la década de 1930 en su relación con el crimen organizado) y Los Ángeles (de emergencia más reciente).

Los Ángeles, una de las ciudades con mayor recurrencia de población migrante salvadoreña, tiene una larga tradición de formación de pandillas. Múltiples estudios mencionan que este tipo de organizaciones se pueden documentar desde el siglo XIX. Las pandillas han estado en el centro de esa cultura y la han moldeado desde la segunda oleada de mexicanos en la década de 1930, donde se manifestó por primera vez el fenómeno del pachuquismo, al cual Octavio Paz le dedicó el primer capítulo de su famoso ensayo El laberinto de la soledad.

La Mara Salvatrucha y la Barrio 18 se gestaron en este contexto cultural, ambas son pandillas de formación relativamente reciente en el panorama de Los Ángeles, y su integración data de la última parte del siglo XX. La Mara Salvatrucha (MS 13 o MS) en específico tiene una historia que data de la década de 1980. Comenzó con la adaptación de salvadoreños y salvadoreñas que llegaron escapando de la Guerra Civil y de la violencia política en esa década.

Además, presenta un marcado cariz nacionalista (al estilo chicano), pero aplicado a los símbolos patrios de El Salvador; elemento que la distinguió en el panorama pandilleril de Los Ángeles y no dejó de traerle algunos problemas. Varios estudios dan cuenta de que esta pandilla inició alrededor de la música heavy metal y de la utilización de drogas. Contrario a lo que se acostumbra observar en ellas en la actualidad, exhibían en sus inicios camisetas negras y cabellera larga a la usanza de los grupos de la moda metalera y se denominaron Mara Salvatrucha Stoner (MSS).

 

Criminalización y deportación

Producto del crecimiento de las pandillas, así como de otros fenómenos que experimentó EE.UU. desde mediados de los años 90, como el crecimiento del terrorismo dentro y fuera de sus fronteras, fue aumentando la estigmatización de este tipo de colectivos y las leyes en contra de ellos fueron endureciéndose. La política antiinmigratoria se acentuó y se agravó a raíz de fenómenos como los atentados de 1996 en Oklahoma o contra el World Trade Center en 2001.

Las pandillas, y especialmente la Mara Salvatrucha pasaron a formar parte de las agrupaciones que conforman una amenaza contra la seguridad nacional de EE.UU. Algunos estudios han hecho recuento de las leyes que endurecieron el panorama para los y las migrantes en esa época: por ejemplo, el Step Act (California Street Terrorism Enforcement and Prevention act) o Proposición 187, y a nivel nacional, la Illegal Immigration Reform y la Immigrant Responsibility Act de 1996, y posteriormente la Homeland Security Act que el presidente George W. Bush promovió como respuesta a los atentados de 11 de septiembre del 2001.

Como resultado de este proceso de endurecimiento de la ley, las deportaciones y los encarcelamientos crecieron exponencialmente desde mediados de la década de 1990. Según las cifras del Departamento de Seguridad Nacional, en el año 1993 se deportó a 2117 salvadoreñas y salvadoreños, para el 2003 esa cifra había subido a más del doble, 5561 personas, pero para 2009 era diez veces más alta con 20 849 ciudadanos y ciudadanas de El Salvador deportadas. Es significativo notar que los registros oficiales dan cuenta de que la gran mayoría de las personas deportadas en estos años no tienen antecedentes penales.

A manera de cierre

Esta mirada rápida a la migración de salvadoreños y salvadoreñas a EE.UU., muestra cómo la conflictividad social del país del norte está relacionada con nuestros países. A partir de aquí se puede hacer paralelos para temas futuros, por ejemplo, acerca de cómo la popularización de las pandillas en Centroamérica coincide con el crecimiento de las deportaciones y la estigmatización generada en EE.UU. O bien, se puede enfocar fenómeno de las pandillas como un problema que se gestó en la relación de dos países y no como un problema únicamente Centroamericano.

Es importante profundizar en este tipo de conexiones de manera que nos permita generar un enfoque crítico que visibilice cómo ciertos problemas sociales que enfrentamos en Centroamérica están íntimamente conectados con la dinámica social de EE.UU. Son las propias personas migrantes quienes con su caminar muestran la necesidad de que existan análisis que trasciendan las fronteras nacionales y podamos ver más allá.

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