Los servicios de las maras en procesos electorales

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Óscar Martínez

Relato de un fraude electoral, narrado por un pandillero

La Fiscalía presentó a su testigo estrella en el “Caso Tregua”: un ex líder pandillero conocido como Nalo. Nalo abonó a la causa que persigue a los operadores de la Tregua, pero fue más allá: relató toda una conspiración que no está siendo juzgada en el tribunal que lleva el caso. Según Nalo, el FMLN y ARENA compraron el respaldo electoral de las pandillas para las elecciones presidenciales de 2014. Asegura que pagaron a las pandillas 350 mil dólares a cambio de votos y amenazas a votantes contrarios. El Faro consiguió un documento de 75 páginas con el detalle de lo narrado por el ex miembro de la Ranfla del Barrio 18 Revolucionarios.

La más grave acusación del caso tregua llegó en el cuarto día de juicio. El testigo clave de la Fiscalía, Carlos Eduardo Burgos Nuila, exlíder del Barrio 18 Revolucionarios y mejor conocido como Nalo de Las Palmas, aseguró que el FMLN pagó $250,000 a las tres pandillas a cambio de votos de sus miembros y familiares y de amenazas a los votantes contrarios en las elecciones presidenciales de 2014, y que ARENA entregó $100,000 con el mismo fin.

Según el testimonio de Nalo, el FMLN pagó a las pandillas en dos momentos: antes de la primera y de la segunda vuelta, mientras que ARENA lo hizo antes de la segunda, luego de enterarse de la estrategia efemelenista. La grave acusación, sin embargo, se pronunció en una sala donde ningún político estaba presente. Nadie, ni del FMLN ni de ARENA, está acusado de ningún delito en este proceso.

Nalo, un hombre fornido de 40 años, enfundado en una camisa negra y con el cabello bien recortado, declaró durante una hora y media ante el Tribunal de Sentencia A contra el Crimen Organizado, la instancia que procesa al exmediador Raúl Mijango, al exdirector de penales, Nelson Rauda, y a otras 17 personas por facilitar el traslado de 30 pandilleros desde el penal de máxima seguridad hacia cárceles comunes y por facilitar el ingreso de objetos ilícitos como celulares.

Los fiscales enfatizaron su interrogatorio en cuatro puntos: el papel del mediador Mijango y del policía Roberto Castillo en la negociación que produjo una drástica reducción de homicidios a cambios de beneficios carcelarios; la entrega de armas a cambio de la introducción de celulares al penal de Izalco y Quezaltepeque; una extorsión de seis mil dólares en productos a la Arrocera San Francisco; y a las negociaciones políticas con dirigentes de Arena y el FMLN en los meses previos a la elección presidencial de 2014. El largo interrogatorio estuvo marcado por tropiezos de los fiscales que, por momentos, intentaron profundizar en el pasado pandilleril de Nalo, algo que no tenía ninguna relación con los procesados. “Han perdido el hilo conductor”, les reprochó el juez Godofredo Salazar.

En la última parte de su interrogatorio, Nalo describió que Mijango perdió poder en la negociación de la tregua cuando Ricardo Perdomo fue nombrado como ministro de seguridad en sustitución de David Munguía Payés, en mayo de 2013. Unos cinco meses después, dijo, líderes de las tres pandillas se reunieron con Mijango y le pidieron opinión sobre ofertas de una negociación política que recibieron por parte del FMLN y Arena. El mediador no volvió a aparecer en la declaración y Nalo se centró en describir las reuniones con los dirigentes efemelenistas Benito Lara, exministro de seguridad y hoy asesor de la Presidencia; José Luis Merino, uno de los hombres más fuertes del FMLN; y Arístides Valencia, actual ministro de gobernación. Además, con el diputado Ernesto Muyshondt y el fallecido alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, de Arena.

La declaración del exlíder pandillero cae en saco roto, pues no forma parte de los hechos que se juzgan en ese tribunal: el juez debe determinar si los mediadores y operadores de la Tregua entre pandillas –gestada por el gobierno del expresidente Mauricio Funes- introdujeron ilícitos a las cárceles y violaron las leyes penitenciarias. En ninguna parte del juicio se evalúa si los partidos políticos fueron parte de una conspiración para condicionar los resultados electorales en 2014, usando la fuerza de las pandillas.

El Faro preguntó a uno de los tres fiscales del caso si existe un expediente abierto contra los políticos mencionados por el expandillero, pero el funcionario aseguró que esa es una pregunta que no puede responder: “Fiscalía aún no ha cerrado la investigación. Eso es algo que por la investigación no le puedo responder”, dijo.

Durante el primer proceso de negociación con las pandillas, conocido como la Tregua -vigente entre marzo de 2012 y 2014- Nalo fue un representante de su pandilla en múltiples conferencias de prensa y reuniones con funcionarios públicos, sacerdotes e incluso diplomáticos extranjeros. Nalo era la voz del Barrio 18 Revolucionarios en la calle. Fue capturado en mayo de 2014 y enviado al penal de máxima seguridad de Zacatecoluca, en el sector de mayor rigor, bajo el régimen de encierro total. La Fiscalía le convenció de colaborar mientras él guardaba prisión.

El Faro tuvo acceso a la declaración dada por Nalo a las 12 del mediodía del ocho de septiembre de 2016, en la Unidad Fiscal Especializada Antipandillas de San Salvador. Se trata de un documento de 75 páginas, donde Nalo habla de sus inicios en la pandilla Barrio 18 Revolucionarios; del liderazgo de César Daniel Renderos, alias Muerto de Las Palmas; de la Tregua, liderada por el entonces ministro de Seguridad y Justicia, David Munguía Payés; y, finalmente, de la segunda negociación con las pandillas –un proceso oculto-, liderada por políticos del partido de gobierno y del principal partido de oposición. Según esta versión, la Tregua ofreció mejoras carcelarias a cambio de reducción de homicidios; la segunda tregua ofreció dinero a cambio de votos y amedrentamiento de votantes contrarios. Lo escrito en ese documento fiscal coincide con lo que Nalo dijo en el juicio, y aporta una gran cantidad de detalles sobre las reuniones con políticos y las entregas de dinero que describió el testigo.

El documento, además, deja claro que la Fiscalía sabe de esta versión de las entregas de dinero desde hace al menos 11 meses, y sin embargo no incluyó a ningún líder político en el juicio. A ninguno de los que según su testigo estrella pagó por boicotear las elecciones que llevaron al actual presidente al poder.

La versión de Nalo coincide casi en su totalidad con el relato hecho por otro líder pandillero que también participó en las reuniones con los políticos. Este otro pandillero pertenecía a otra estructura criminal y habló con El Faro a condición de no revelar su identidad. En el momento en que El Faro lo entrevistó, a finales de 2015, Nalo estaba guardando prisión desde hacía más de un año. Todos los líderes pandilleros que participaron en esas reuniones han sido asesinados, se encuentran actualmente en prisión o están desaparecidos.

El primer pago del FMLN

Según la versión de Nalo, a mediados de 2013, tras la salida como ministro de Seguridad y Justicia de Munguía Payés, la Tregua empezó a tambalear. La llegada de su sucesor, Ricardo Perdomo, el 28 de mayo de 2013, hizo que las pandillas desconfiaran aún más de la voluntad del Gobierno de Mauricio Funes de seguir con el proceso ideado en el despacho de Munguía Payés.

Para presionar al Gobierno, Nalo asegura que los líderes de las tres pandillas (MS-13 y las facciones Sureños y Revolucionarios del Barrio 18) le plantearon a Raúl Mijango, mediador de la Tregua y acusado en el actual juicio, la idea de incrementar los homicidios para enviar un mensaje. Según el documento, Mijango no “apoyó de forma clara”, pero expresó que “en algunas ocasiones y situaciones es necesario tomar medidas y apretar acelerador”. Según el testigo, en esa reunión también estaban presentes los pandilleros Weekend y Rafa por el Barrio 18 Sureños; Chivo y Cisco por la MS13; Chino Alf de la misma pandilla que Nalo y el policía Roberto Díaz, hombre de confianza de Mijango en el proceso y otro de los acusados en el actual juicio. Nalo aseguró que Díaz agregó: “A veces es necesario meter un poco de presión”. En esa reunión, los pandilleros de las tres pandillas acordaron que cometerían homicidios, pero no entre ellos, a menos de que un pandillero invadiera zona contraria. Incrementarían los asesinatos matando a “soplones dentro de las comunidades y personas que tuvieran pendientes cuentas”.

Sin decir fecha concreta, Nalo explicó a la Fiscalía que a las 72 horas de iniciado el plan de asesinatos, Raúl Mijango se reunió con los líderes pandilleros en libertad y les pidió que “se calmaran”.

En su declaración, Nalo aseguró que mientras esto ocurría, el nuevo ministro Perdomo alejaba a Mijango del proceso de diálogo, e intentaba ubicar a su gente de confianza. Entre ellos, Nalo recuerda al sacerdote español Antonio Rodríguez. Nalo declaró que Rodríguez, en octubre de 2013, visitó el penal de Izalco, donde estaba recluido El Muerto, líder de Nalo. Según el testigo, el sacerdote ingresó cocinas eléctricas de un quemador y dos celulares en su bolsillo, que entregó a El Muerto. Rodríguez fue condenado a dos años de prisión en septiembre de 2014, justamente por ingresar ilícitos a penales. Rodríguez confesó haber ingresado ilícitos a dos penales en 2014, pero no se habló de 2013. El juez le concedió pena en libertad, bajo normas de conducta.

La Tregua, en la que se negociaba el incremento o reducción de homicidios, se desmoronaba. Sin embargo, aún había una condición que la mantenía viva: los líderes de las tres pandillas seguían fuera del penal de máxima seguridad.

En octubre de 2013, relató Nalo, recibió una llamada de Chivo de Centrales, líder de la MS13. Chivo le dijo que Wilson, de la oenegé Equipo Nahual, quería hablar con ellos. Nalo consultó a Mijango sobre esa reunión, y asegura que Mijango le recomendó ir.

Nalo continúa su relato diciendo que a las 11 de la mañana de un día de octubre de 2013, se reunieron con Wilson en las cercanías del Banco Central de Reserva, en la alameda Juan Pablo II. Nalo iba con Donky, otro pandillero que fue asesinado dentro del penal de Gotera. Chivo de la MS13 llegó solo. Nalo no recuerda si Wilson llegó solo o llevaba en su carro a Rafa del Barrio 18 Sureños. En tres carros salieron en caravana hacia la Asamblea Legislativa. Se estacionaron en el parqueo del primero órgano de Estado. Los pandilleros seguían a Wilson, que hablaba por teléfono. Tomaron un ascensor y llegaron a “una recepción pequeña, tipo mostrador”. Wilson habló con la recepcionista y pasaron. Caminaron por un pasillo con varias puertas. Se detuvieron frente a una, la que tenía escrito el nombre de Benito Lara.

Benito Lara, en ese momento de 2013, era diputado efemelenista y miembro de la comisión de Seguridad Pública. Tiempo después, en mayo de 2014, sería anunciado como ministro de Seguridad y Justicia en el gabinete del actual presidente Salvador Sánchez Cerén.

Benito Lara, según el relato que Nalo dio en 2016 a la Fiscalía, mandó a comprar comida para Wilson y los cuatro líderes pandilleros. Mientras esperaban la comida, les expresó que “tenía la intención de reunirse con ellos, como representantes de las pandillas, a efecto de platicar sobre el proceso que habían estado llevando a cabo y en el cual consideraba que los habían engañado”. La reunión, recuerda Nalo, no duró más de cinco minutos. Lara se retiró y los dejó almorzando. El único acuerdo fue que para próximos encuentros la comunicación entre Lara y los pandilleros se haría a través de Wilson.

“Aproximadamente 15 o 20 días después”, continúa la declaración del testigo, fueron contactados por Wilson. Era noviembre de 2013. Wilson les dijo que “los señores” querían reunirse al día siguiente, que él les indicaría luego la hora y el lugar. Nalo asegura que recibió la llamada de Wilson y que las instrucciones que recibió fueron que la nueva reunión ocurriría en un local, “al parecer del FMLN, ubicado en el Centro de San Salvador… en lo que se puede describir como la parte trasera del negocio conocido como La Cornucopia, y atrás del hospedaje El Oso”. La descripción coincide con el local del FMLN conocido como 229, la sede departamental del partido.

La reunión ocurrió al mediodía, relata, y, además de él, estaban los pandilleros Chino Alf y Donkey, de Barrio 18 Revolucionarios; Chivo, Dany y Cisco, de MS13; y Rafa y Weeked, de Barrio 18 Sureños. Entraron a una sala de reuniones, de la que el testigo recuerda un piso de cerámica y una fotografía de Schafik Handal, el fallecido líder del partido. Llegó Benito Lara. Hablaron durante unos 45 minutos sobre generalidades del proceso y las pandillas.

Este episodio fue relatado de la misma manera por el otro líder pandillero con el que El Faro habló y coincide con las características de un video –filmado en secreto por uno de los asistentes- en el que se muestra a Benito Lara reunido con un grupo de pandilleros. El video fue publicado por El Faro el 29 de octubre de 2016.

Al día siguiente de la reunión con Benito Lara, continúa Nalo, todos los pandilleros visitaron a Mijango, para contarle de la reunión.

Unos 15 días después, Nalo recuerda haber sido contactado por Chivo de la MS13. Chivo dijo que Wilson había llamado para otra reunión, que pronto acordarían dónde y cuándo. En este punto de la declaración hay una discrepancia. Nalo sitúa esa llamada en octubre de 2013. Las cuentas hacen imposible que hubiera ocurrido en ese momento. Durante su declaración en el juicio, esta contradicción no apareció.

Nalo dice que días después fue contactado por Chivo para informarle que la reunión ocurriría en la Iglesia Episcopal Anglicana, dirigida en aquel momento por el obispo Martín Barahona. La sede, recuerda, está cerca del estadio Mágico González, donde efectivamente está ubicada. La reunión ocurrió en la noche, en la biblioteca. Asistieron los pandilleros Nalo, Zer, Donkey y Chino Alf de Barrio 18 Revolucionarios; Weeked y Rafa de Barrio 18 Sureños; Chivo, Cisco, Dany y Piwa de MS13. Asistieron también Wilson, el obispo Barahona, y “los diputados Benito Lara y Arístides. Algunos videos filmados por los pandilleros de estas reuniones indican que se trata de Arístides Valencia, entonces diputado efemelenista por Usulután.

La plática, según este relato, “inicialmente rondó sobre el apoyo que ambos diputados solicitaban para el partido FMLN en el proceso eleccionario para presidente de la República que se avecinaba”. Hablaron también de mantener bajos los índices de violencia, de que los pandilleros pidieran apoyo a sus familiares para las elecciones y de que Perdomo ya no sería más ministro de Seguridad y Justicia si ganaba el FMLN un segundo período presidencial. “Se planteó la posibilidad de sacar a los militares de las calles”, recuerda el testigo. Los pandilleros expusieron que necesitaban a Mijango en el proceso. Lara contestó que Mijango tenía que ser totalmente excluido, que cualquier contacto tenía que ser a través de Wilson.

Al día siguiente de la reunión, todos los pandilleros se reunieron con Mijango y le cuentan todo. Mijango les recomienda continuar.

Nalo asegura en su declaración que, en total, fueron entre ocho y 12 reuniones, siempre en la Iglesia Episcopal Anglicana, a excepción de las que ocurrieron en el despacho legislativo de Lara y en un local con similitudes al 229 del FMLN. Ocurrían los jueves o viernes, siempre de noche, y duraban hasta alrededor de las diez. Wilson llevaba comida, pizzas o pupusas, y siempre estuvieron presentes Lara, Valencia y el obispo.

Hubo dos políticos más que se incorporaron solo en una reunión, según Nalo. Ocurrió en la segunda reunión en la iglesia. Eran “Ramiro y Medardo”, y fue Lara quien los presentó ante los pandilleros y el obispo, diciendo que eran “los dirigentes del FMLN”. Luego hablaron, para decir que “el partido FMLN estaba dispuesto a apoyarlos en el proceso”, que pretendían cesar el contrato con la empresa ALIPRAC, que provee de alimentos a los centros penales, para que los internos cocinaran su propia comida y que “con la empresa ALBA Alimentos iban a proveer los fondos para compensar a los internos que se encargarían de preparar y repartir los alimentos. Finalmente, les llegaron  a solicitar que en las próximas elecciones presidenciales apoyaran a su partido FMLN, quien en ese momento llevaba como candidato a presidente a Sánchez Cerén, refiriéndoles y solicitándoles Merino y Medardo que hablaran con sus gentes, con sus familias y comunidades para que los apoyaran movilizando la gente”, se lee en el documento. Según el escrito fiscal, Chivo de MS13 aseguró a “Medardo” que ellos como pandilla tenían a “un montón de gente en los bolsones que estuvieron en disputa con Honduras y que toda esa gente tenía problemas de DUI”. Medardo dijo que ese tema lo platicarían con Cancillería.

El otro líder pandillero también relató esta reunión y aseguró que la presencia de Medardo González –coordinador general del FMLN- y de José Luis Merino, miembro de la dirección del partido, sirvió como “prueba de la seriedad” con la que hablaban.

Según Nalo, esta reunión ocurrió unos cuatro meses antes de las elecciones presidenciales de 2014. La cronología la sitúa en noviembre de 2013.

De momento, las únicas ofertas de los efemelenistas, según Nalo, eran continuar con el “proceso de pacificación” y generar empleos para pandilleros y familiares. El testigo recuerda que Valencia y Lara dijeron a los pandillero que, de ganar las elecciones el FMLN, ya no podrían seguir reuniéndose y les pidieron que “no crean todo lo que ven y oyen en televisión”. Los diputados también pidieron a los pandilleros eliminar el término tregua, “por inconveniencia política y por la crítica periodística contra dicho término” y les reiteraron la necesidad de dejar fuera a Mijango

Las pláticas siguieron en 2014, y los pandilleros consultaron a Mijango todo el tiempo.

Los miembros de las cúpulas en libertad de las tres pandillas se empezaron a hartar de escuchar promesas. Se lo hicieron saber a Mijango y él, según el documento fiscal, les dijo que “ya no se estuvieran desgastando con tanta plática y reunión”. La propuesta de Mijango –según relató Nalo a la fiscalía- fue que obtuvieran un documento firmado por Lara y Valencia. Y que, si los políticos no accedían, pidieran dinero por el apoyo político. Según el relato, Mijango incluso propuso una cantidad: “$400,000, exponiéndoles que la cantidad no era sacada de la manga”. En los cálculos de Mijango, contando pandilleros y familiares, “era una posibilidad de 60,000 o 70,000 votos seguros”.

Nalo declaró que en una de las últimas reuniones donde había líderes de las tres pandillas, Rafa de Barrio 18 Sureños tomó la palabra y, dirigiéndose a Lara y Valencia, dijo que “estaban perdiendo el tiempo” y que necesitaban “un documento firmado y sellado” que garantizara que los diputados cumplirían sus promesas. Los diputados rehusaron la propuesta, y respondieron que la garantía era el obispo Barahona, que estaba presente escuchando todo. Los pandilleros no estuvieron de acuerdo esta vez y pidieron los $400,000 que, según Nalo, sugirió Mijango. De esa forma, “como pandillas les aseguraban el apoyo político en las elecciones”. “Ambos diputados mencionaron que iban a consultar con las autoridades del partido”.

Nalo asegura que en la siguiente reunión, Lara y Valencia llegaron con una respuesta que dieron en la misma iglesia y siempre de noche: “el partido FMLN aceptaba pagarles $100,000”. Los pandilleros se negaron, “lo menos que aceptarían sería $150,000”. Los diputados, se lee en el documento, pidieron tiempo para volver a consultar a sus líderes.

La semana siguiente, Lara y Valencia volvieron a convocar a los pandilleros: “El FMLN aceptaba entregarles $150,000 a cambio que las pandillas brindaran apoyo al partido… en las elecciones presidenciales deberían hablar con sus miembros con sus familias y las personas que habitaban en sus comunidades para convencerlos para votar por el FMLN… además, las pandillas debían llevar a cabo esfuerzos para intentar evitar que en sus comunidades las personas que se conocían adeptas o participantes del partido ARENA, debía hacérseles saber que no deberían ir a votar; si era posible, quitarles el Documento Único de Identidad”.

El trato, dijo Nalo, incluía dinero extra para que los pandilleros sin DUI lo sacaran. Para ello, entregarían $21,000. Nalo asegura que fue Donkey quien recibió de manos de Wilson la parte de los $21,000 que correspondía al Barrio 18 Revolucionarios. Asegura el testigo que Donkey le entregó $1,500 para financiar los DUI de los pandilleros de la comunidad Las Palmas. Esto ocurrió en los últimos días de diciembre de 2013 o en los primeros de enero de 2014, según el documento.

El otro líder pandillero con el que habló El Faro, relató esta serie de reuniones y, aunque aseguró -sin detallar montos- que las pandillas cobraron por el apoyo político, dijo que el dinero había sido “una babosada para ellos”, refiriéndose al FMLN.

Unos 15 días antes de las elecciones de febrero de 2014, Nalo contó que recibió una llamada de Donkey, quien le dijo que había sido contactado por Wilson. Le dijo que se prepararan para recibir el dinero esa semana. Días después, Wilson los citó en la iglesia a eso de las 11 de la mañana. Nalo llegó con Chino Alf y, por seguridad, con Donkey, Harvey, Chory y Boliqueso. Algunos iban armados. De la MS13 llegaron Chivo, Cisco y Piwa. Del Barrio 18 Sureños, Rafa y Weeked. Por el FMLN llegaron Lara y Valencia. Este último bajó de su carro “con un maletín negro, tipo deportivo, de lona”. Se dirigieron al salón de conferencias, en la segunda planta. Según el relato, fue Valencia quien les dijo que llevaba el dinero en el maletín, ya dispuesto para repartirlo: $75,000 para la MS13, en billetes de 100 y de 20, “unidos con una tira de papel con una cantidad escrita a mano, siendo cada paquete de 1,000”. Nalo asegura que él mismo recibió de manos de Valencia otros $75,000, y que inmediatamente lo dividieron con los representantes del Barrio 18 Sureños: $37,500 para cada pandilla. “La reunión no duró más allá de cinco minutos”. Según Nalo, el obispo Barahona lo vio todo.

No hubo más reuniones hasta pasada la primera vuelta.

Según Nalo, su pandilla optó por entregar “como estímulo” $250 a cada encargado de cancha o tribu. En el Barrio 18, una cancha es una célula local, y una tribu una agrupación de canchas. Lo restante se lo entregaron, por orden de El Muerto, a un tío de El Snarf de la colonia Amatepec, de Soyapango. Snarf estaba preso en ese momento, pero según Nalo, aun así seguía siendo el encargado del fondo conocido como “caja general”.

El día de las elecciones, domingo 2 de febrero de 2014, Nalo asegura que los miembros de su pandilla visitaron a aquellos que creían eran simpatizantes de ARENA en sus comunidades. “Se les debería hacer saber que mejor no salieran de la casa y que no querían llegar a verlos con el dedo manchado por haber ido a votar… en algunos casos, como en la comunidad Las Palmas de la colonia San Benito y en el sector de Panchimalco, se optó por quitar el DUI a algunas personas que se conocía se identificaban con el partido ARENA”.

El segundo pago del FMLN

Tras la primera ronda, siguió relatando Nalo, Wilson volvió a citar a los líderes pandilleros en la misma Iglesia Episcopal Anglicana, para conversar con Lara y Valencia. Los 268, 176 votos con los que Salvador Sánchez Cerén, candidato del FMLN a la presidencia, superó a Norman Quijano, su más cercano perseguidor y candidato de ARENA, no bastaron para que el Frente ganara en primera vuelta.

Los diputados “llegaron a buscarlos para trabajar en la segunda vuelta electoral”, según relató el expandillero a la Fiscalía. Las pandillas volvieron a pedir un incentivo económico. Los diputados pidieron tiempo.

Unos 15 días después, hubo una nueva reunión, y los representantes del FMLN ofrecieron, según recuerda el testigo, $100,000 para dividir entre las tres pandillas. Los líderes pandilleros aceptaron. De nuevo, Nalo dice que el obispo Barahona estaba ahí. Esta versión también coincide con el pandillero líder de otra estructura criminal con el que este periódico habló; sin embargo, tampoco detalló el monto de dinero entregado.

Faltando unos 15 días para la segunda vuelta del 9 de marzo de 2014, que definiría al nuevo presidente de El Salvador,  Nalo cuenta que Wilson le llamó y lo citó en la sede de la oenegé, en Soyapango. Llegó a eso de las 10:30 de la mañana. “De forma rápida, sin mayores distracciones o pláticas, Wilson le entregó al declarante un sobre manila dentro del cual iban $25,000”. Según Nalo, ya la MS había recogido sus $50,000, y el Barrio 18 Sureños había recogido sus $25,000.

Según Nalo, por instrucciones de El Muerto, su pandilla ocupó $6,000 para comprar una camioneta Mazda Tribute. Se ordenó entregar $10,000 “para tenerlos ellos en reserva para la compra de fusiles”. El resto se entregó a “la caja general”.

Consultado por El Faro, el obispo Martín Barahona dice que él no recuerda ninguna reunión en la que estuvieran juntos líderes del FMLN y pandilleros, aunque admite que por su “labor pastoral” él sí se reunió con líderes pandilleros.

El pago de ARENA

Unos tres días después de haber ido a Soyapango a recoger la segunda entrega del FMLN, Nalo aseguró a la Fiscalía que recibió una llamada de Chivo de MS13. El marero le preguntó a Nalo si “ya sabía que los del TRI querían platicar con ellos”. Nalo asegura que inmediatamente entendió que Chivo se refería a ARENA.

Luego, Nalo dice haber recibido una llamada de Mijango, que lo citó a una reunión en su oficina, cerca de la comunidad Las Palmas. A la reunión llegaron Chivo, Cisco y Piwa, de MS13; Rafa y Weeked, de Barrio 18 Sureños; Nalo, Chory, Chino, Alf, Zer y Donkey de Barrio 18 Revolucionarios. El testimonio del líder pandillero explica que Mijango les invitó a reunirse con areneros, y les aclaró que buscaban lo mismo que el FMLN: apoyo para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Nalo dice haber llamado a El Muerto hasta el penal de Izalco. Su líder le dio el aval.

Cuatro días después de haberse reunido con Mijango, fueron convocados a una reunión en un rancho recreativo a las orillas del lago de Ilopango. Nalo recuerda que para llegar fueron guiados por un hombre en motocicleta.

En el rancho encontraron a los líderes de la MS13 y del Barrio 18 Revolucionarios y, además, a Ernesto Muyshondt, que en ese momento era el número dos en la cúpula de Arena, puesto que ostentaba el cargo de vicepresidente de ideología. También se encontraba el alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, quien falleció  de un paro cardíaco hace unos días.

En hora y media hablaron de la tregua. Además, los políticos propusieron, de ganar la presidencia, cerrar el penal de máxima seguridad y les consultaron qué les parecía el exguerrillero Facundo Guardado como ministro de Seguridad y Justicia.

Los pandilleros filmaron parte de este encuentro. Con un teléfono celular, graban un momento a los dos políticos y luego lo mantienen encendido, aunque el lente parece estar obstruido, el audio es claro. De hecho, Nalo acepta haber hecho una grabación él mismo. El Faro publicó este video en marzo de 2016.

Aunque en el video no aparece esa parte, Nalo asegura que luego de conversar sobre la tregua y las promesas areneras, Rafa de Barrio 18 Sureños tomó la palabra y dijo a los políticos que iban a necesitar dinero para poder ayudarlos. Tal como con el FMLN en la primera ocasión, Nalo explica que la cantidad que solicitaron fue de $150,000 para las tres pandillas. Tal como hicieron los efemelenistas, Nalo explica que los areneros pidieron tiempo para hablar con sus jefes.

Pocos días después, recuerda el exlíder pandillero, Mijango los convocó “de emergencia” en su oficina. Al llegar, vieron en el lugar a Paolo Lüers, que ha sido asesor de ARENA en algunos períodos recientes, y que participó en la tregua como parte del equipo de Mijango. Luers, en la versión de Nalo, les dijo que estaba ahí como representante de ARENA, y les preguntó si estaban dispuestos a apoyar. Todos dijeron que sí. Lüers dijo que iría a hacer “un mandado” y pidió que lo esperaran. Regresó tras una media hora con “una maleta de lona, color negro, siendo al interior de la misma iba cargando la cantidad de $100,000”.

Según relató Nalo a la fiscalía, entraron a otra habitación Lüers, Nalo, Chivo y Weeked. Luers hizo la repartición: $50,000 para la MS13 y $25,000 para las dieciochos, todo en billetes de 20 que formaban fajos de 100.

Nalo explica que su pandilla ocupó parte del dinero para dar un “incentivo” a los líderes presos en el penal de Izalco, y el resto fue para la caja general.  El otro líder pandillero coincide en gran parte del relato: la reunión en el lago de Ilopango, la solicitud de dinero y la entrega del mismo. Sin embargo, de nuevo, no mencionó montos ni dio ningún detalle sobre la entrega del mismo.

Lüers escribió y difundió un comunicado en el que niega haber entregado dinero a las pandillas: “Es falso. Es una fabricación que la fiscalía ha hecho extorsionando a un delincuente para que haga testimonio falso a cambio de impunidad”, dice el texto. Más adelante acepta haberse reunido con los líderes pandilleros, pero con propósitos distintos: “La verdad es que me reuní con los representantes de las tres pandillas, a pocos días de la primera ronda de las elecciones presidenciales, con el fin de convencerlos de que no negocien pactos electorales con ningún partido, y que cesen su intervención en el proceso electoral”, dice.

Nalo asegura que pese a haber recibido el pago de ARENA, nunca se hizo nada por ese partido. En el documento explica que nunca se hizo lo que en la primera vuelta se hizo por el FMLN. De hecho, en la segunda vuelta su pandilla no hizo nada por ningún partido.

Al menos el Barrio 18 Revolucionarios, según la versión de Nalo, estafó al FMLN y ARENA.

A pesar de eso, Nalo recuerda que, tras la segunda vuelta, que el FMLN ganó por 6,364 votos a ARENA, el efemelenista Arístides Valencia los citó en la Iglesia Episcopal Anglicana. “Fue solamente por el agradecimiento que Arístides quería darles por haber apoyado al partido FMLN y comprometiéndose este además a continuar apoyando el proceso de pacificación”, se lee en el documento fiscal. Además, les ofreció, para “gastos de movilidad”, $400 mensuales para cada uno de los nueve líderes de las tres pandillas que más habían estado en las reuniones. La idea es que los utilizaran para seguir el “proceso de pacificación”. Durante ocho meses, asegura Nalo, cobró ese dinero que le entregaba Wilson. Lo siguió cobrando incluso cuando ya estaba preso, después de mayo de 2014.

Todo este relato, sin embargo, quedó flotando este 10 de agosto en la sala de juicio. Ni Lara ni Valencia ni Muyshondt ni Lüers ni ningún efemelenista o arenero está acusado de momento por un supuesto fraude electoral que relató un testigo clave de la Fiscalía. Nalo está bajo control del Ministerio Público desde hace más de un año, según confirman fuentes fiscales. Sin embargo, todo su relato sobre cómo los dos principales partidos del país entregaron como soborno $350,000 a las pandillas a las que llaman terroristas en público, no se ha transformado en ninguna acusación en los juzgados.

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