La geotermia es clave para una energía limpia en C.A.

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Edgardo Ayala

La energía proveniente de las entrañas de la tierra, la geotermia, está destinada a impulsar con más ímpetu la generación de electricidad en América Central, una región del mundo con un enorme potencial en ese campo.

“Los volcanes han sido siempre una amenaza para la humanidad pero ahora en El Salvador son un recurso para producir energías limpias, renovables y baratas, ahora representan el futuro de nuestras naciones”, dijo el presidente de la gubernamental Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa, David López, en un taller regional sobre la geotermia.

El cónclave, celebrado el 21 y 22 de agosto en San Salvador, y un congreso regional sobre energías limpias durante los tres días siguientes, permitieron a representantes de los gobiernos de la región, expertos y académicos intercambiar experiencias y discutir sobre temas claves para impulsar a la geotermia como una de las energías renovables más limpias y baratas.

América Central, con 40 millones de habitantes y un crecimiento económico de tres por ciento anual, ha mostrado en los últimos 12 años un aumento de 65 por ciento de la demanda energética.

Se estima, además, que para 2020 el conjunto de sus países requerirá una inyección de siete gigavatios adicionales a la oferta actual, según un reporte publicado en julio por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, en inglés).

Adicionalmente, siete millones de personas aún no tienen, o tienen poco, acceso a electricidad, según esta organización dedicada a promover el desarrollo de una energía sostenible en el mundo.

El motor que mueve América Central ha sido empujado históricamente, en su mayor parte, por las plantas hidroeléctricas, pero las nuevas realidades energéticas, en un mundo cada vez más cambiante, ha ido permitiendo el ingreso de nuevos jugadores.

Así, poco a poco se ha abierto camino la energía geotérmica, la que produce el calor interno de la Tierra y que se concentra en el subsuelo en lugares con volcanes o geiseres, conocidos como reservorios geotermales, que pueden producir energía limpia de forma indefinida.

Esa energía calórica se transmite hacia la superficie y la fuerza que genera el vapor se aprovecha para impulsar una turbina capaz de mover un generador eléctrico, en plantas dentro de los campos productores o en las cercanías.

Dada la vulnerabilidad ambiental en el istmo y los impactos que ya está causando el cambio climático, con fenómenos como sequías cada vez más prolongadas, es vital que la región dependa menos de la generación hidroeléctrica y se empeñe en desarrollar otras opciones, dijo a IPS el geólogo Leonardo Solís, del estatal Instituto Costarricense de Electricidad.

“Si hay variaciones climáticas, sequías, etc., ¿con qué compensamos? Tenemos que decir que la geotermia es un excelente complemento de las otras energías”, acotó, durante una visita a la Central Ahuachapán, una de las dos plantas geotérmicas en El Salvador, en el marco de las actividades sobre las energías limpias en el área.

El taller fue organizado por LaGeo, la empresa estatal a cargo de la producción de geotermia en El Salvador, e IRENA, con el apoyo de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), mientras que el congreso lo coordinó la misma IRENA junto con otros organismos.

La geotermia en la región comenzó a desarrollarse en los años 70 en El Salvador, con la apertura de su primera planta en Ahuachapán, en el occidente del país, y luego pasó a explotarse paulatinamente en Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y Honduras.

Ahora, las cinco naciones se encuentran entre las principales 10 del mundo en cuanto a la participación de la geotermia en la matriz energética, con El Salvador como segunda en el listado, solo detrás de Islandia, ya que el calor de la tierra aporta alrededor de 25 por ciento del total su energía primaria.

“El Salvador es un buen ejemplo de cómo ha aprovechado su energía geotérmica para cubrir sus necesidades energéticas”, sostuvo a IPS el presidente de la Asociación Internacional de Geotermia, Alexander Richter.

En cuanto a capacidad instalada, Costa Rica es el líder centroamericano, con 207 megavatios, seguido de El Salvador con 204, Nicaragua con 55 y Guatemala con 50.

Sin embargo, “la geotermia tiene un potencial aún no completamente desarrollado y queremos a ayudar a los gobiernos de la región a desarrollarlo”, señaló a IPS la asesora senior de IRENA, Vanessa Interiano.

Según cálculos de esa agencia, la región podría satisfacer con geotermia casi el doble de la demanda energética prevista para el 2020.

“El sector no ha crecido como pudo haberlo hecho, hay muchos retos, pero en general, la gente y experiencia están aquí, y hay proyectos importantes en desarrollo”, sostuvo Richter.

Los gobiernos centroamericanos están impulsando el Corredor Centroamericano de Energía Limpia, una iniciativa que pretende inyectar al sistema regional electricidad generada a partir de energías que no causan emisiones de efecto invernadero.

Ese esfuerzo se realizará por medio del Sistema de Interconexión Eléctrica para Países de América Central, una red de 1.800 kilómetros de líneas de transmisión que conectan a 35 millones de usuarios desde Guatemala, en el norte, a Panamá, en el sur.

La idea surgió a raíz de una iniciativa semejante impulsada por IRENA en África, en 2013, para interconectar al sistema fuentes limpias, desde El Cairo, en Egipto, hasta Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

Pero fomentar y desarrollar más el rubro geotérmico enfrenta importantes retos.

Uno de ellos es la obtención de recursos financieros para desarrollar las etapas iniciales de un proyecto, la exploración y perforación, así como la construcción de la planta en sí.

“Eso cuesta dinero, y se necesita de una economía estable capaz de pagar precios de electricidad que sostengan estos proyectos”, apuntó Richter.

El costo inicial de la exploración y la perforación de entre tres y cinco pozos geotérmicos oscila entre 20 y 30 millones de dólares. Es una suma pequeña en comparación con el costo total de un desarrollo geotérmico, pero difícil de plantear, dado el riesgo de las operaciones, señala un informe del Banco Mundial, de agosto 2016, sobre las ventajas y los retos de la fuente energética en América Latina.

Otras barreras que superar tienen que ver con el acceso a la tecnología, que no siempre está disponible, al igual que la capacitación, enfatizó Interiano, la asesora de IRENA.

Sin embargo, en esa área, El Salvador ha sido pionero en crear un centro de aprendizaje técnico en esa materia, por medio del cual se ha brindado capacitaciones a profesionales y estudiantes de América Latina y el Caribe. Actualmente lleva a cabo un diplomado en geotermia en el que participan 30 estudiantes de 10 países.

También, “es importante diseminar la información de lo que se está haciendo en este campo, mucha gente no conoce importancia de este tipo de energía, y hacer que gente y jóvenes se entusiasmen a estudiar las energías renovables”, aseguró.

Pero sobre todo, la necesidad de crear leyes y marcos regulatorios es una de las prioridades si se quiere obtener una expansión de las energías renovables en general, y la geotermia en particular en la región, dijeron varios panelistas durante el taller en San Salvador.

Actualmente Argentina, Belice, Chile, Colombia, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay cuentan con leyes de energías renovables, y Venezuela está desarrollando una, señala el documento del Banco Mundial.

No obstante, aclara que “la falta de este tipo de legislación específica no significa necesariamente la ausencia de un apoyo sólido a las energías renovables, con Brasil y Costa Rica como claro ejemplo”.

“La mayoría de los países de América Latina, entre ellos, Brasil, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Paraguay, cuentan con una o más leyes específicas en función del recurso renovable del que se trate”, precisa el estudio.

 

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