Gobierno hondureño sale al paso de articulo del New York Times, sobre los Cachiros

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*** El diario estadounidense en los últimos días a publicado artículos ligados a las declaraciones de los narcotraficantes, conocidos como “los Cachiros”, en cuyos testimonios vinculan a dirigentes políticos del actual gobierno.

Tegucigalpa, Honduras

La ministra asesora de Estrategia y Comunicaciones, de la Presidencia de la República, Christa Castro, a través de un comunicado salió al paso de la publicación del diario estadounidense New York Times, titulado “After 78 Killings, a Honduras Drug Lord Partners With the U.S, donde se mencionan vínculos de funcionarios y políticos hondureños con narcotraficantes.

Dicho escrito, acreditado a  Joseph Goldstein y Benjamin Weiser, trascendió en los diferentes medios nacionales, especialmente en la redes sociales, provocando percepciones negativas al actual gobierno de la República y su quehacer en la aplicación de la justicia y la impunidad, a pocos días de las elecciones generales en Honduras.

En tal sentido, la asesora presidencial en el comunicado dice textualmente, Nota de prensa a partir del artículo publicado por el New York Times.

“El artículo del NYT muestra con crudeza el accionar criminal de los carteles del narcotráfico y el crimen organizado internacional por boca de uno de sus capos, asesino confeso de por lo menos 78 hondureños, entre ellos los funcionarios encargados de combatirlo y perseguir sus actividades criminales”, señala en su contenido introductorio.

Reconoce, y revela también cómo, en los últimos 4 años, se desarticularon y derrotaron las bandas criminales, se capturaron y extraditaron 14 de los capos principales, mientras se persigue dentro y fuera del país otra docena de capos prófugos y describe cómo se incautaron bienes producto de sus actividades criminales por cientos de millones de dólares.

En suma, por boca de los principales responsables de la tragedia, señala cómo están siendo derrotados en esta guerra y cómo, cercados por la acción del Gobierno de Honduras, pactaron con el Gobierno de Estados Unidos para liberarse de ser juzgados por sus crímenes en territorio hondureño.

La sucesión de batallas en las que se viene operando la derrota de las bandas criminales, representa un cambio de una dimensión difícil de imaginar hace apenas cuatro años. Sacar del juego estas bandas criminales permitió una reducción en la tasa de homicidios casi en un 50%.

La destrucción de 150 narco pistas y una docena de narco laboratorios; el fortalecimiento de escudos terrestres, marítimo y aéreo ha producido una dramática reducción en los vuelos de los narcotraficantes, como lo atestigua la evidencia en la reducción de las trazas detectadas por las autoridades de USA.

El confinamiento de los más peligrosos criminales y narcotraficantes hondureños en nuevas cárceles de máxima seguridad, aislándolos del manejo de las bandas criminales en el territorio; la profunda depuración de la Policía Nacional, de la que fueron separados más de cuatro mil efectivos y funcionarios, y la decidida incorporación de la Policía Militar de Orden Público a la lucha contra el narcotráfico, la extorsión y el crimen organizado en todas sus formas, han rendido sus frutos. Frutos que no habría sido posible consolidar sin una reorganización sin precedentes del Ministerio Público y la Justicia. Todo en poco más de cuatro años.

Es cierto, como señala el artículo del NYT, que los actores del crimen organizado internacional, los herederos y secuaces de los capos extraditados y prófugos, están intentando construir en Honduras, y en el Triángulo Norte, una “segunda generación” de estructuras criminales para continuar atendiendo la demanda de los países del Norte de la droga producida en los países del Sur de América.

Como lo es también que están poniendo recursos para desarrollar mercados emergentes para la colocación de drogas en los países del Triángulo Norte a través del fortalecimiento de maras y pandillas locales. La segunda fase de la guerra está en pleno desarrollo, y también se está ganando.

Pero esa estrategia plantea, como pieza fundamental, sacar del juego a quienes los han combatido con más efectividad. Antes lo hacían, según la confesión de Rivera Maradiaga, ordenando su asesinato. Planearon y pagaron para asesinar al Presidente Hernández, en un complot desarticulado por inteligencia de USA y de Honduras, cuyos actores están hoy en la cárcel. Ahora han recurrido a insinuaciones falsas que buscan involucrar y desacreditar a su principal enemigo, el Presidente Hernández, sin aportar ninguna evidencia de sus acusaciones, simplemente porque son falsas.

Y lo hacen a 50 días de una elecciones nacionales en las que, de resultar reelecto el actual Presidente, tienen garantizada la continuidad de la guerra a sus organizaciones, y su derrota definitiva.

Se equivocan quienes piensan que con estas acciones podrán volver a actuar en la impunidad. El Presidente ha señalado una y otra vez que en Honduras nadie está, ni puede, ni debe estar por encima de la Ley.

Solo así, con esa certeza, podrá continuar profundizándose nuestra alianza con los países que son nuestros socios para hacer justicia dentro y fuera de Honduras. Y solo así podremos consolidar los cambios en el país, que hoy son notorios y se reconocen a nivel de organismos internacionales, calificadoras de riesgo y países amigos. La ruta es una sola y en ella estamos comprometidos. Concluye el documento firmado por Christa Castro, Ministra Asesora de Estrategia y Comunicaciones. Presidencia de la República.

Asimismo el artículo del periódico estadounidense dice en parte que “El número de asesinatos que el señor de la droga hondureño, Devis Leonel Rivera Maradiaga, jefe de Los Cachiros, admitió a orquestar durante 10 años fue impresionante.

Los muertos incluyeron a personas que describió como asesinos, violadores y pandilleros. Luego estaban los inocentes: un abogado, dos periodistas, un refugiado hondureño en Canadá, un funcionario que servía como zar antidrogas de Honduras y un político que se convirtió en su asesor; hubo incluso dos niños atrapados en un tiroteo.

En total, el narcotraficante, Devis Leonel Rivera Maradiaga, dijo que, trabajando de concierto con narcotraficantes y otros, había “causado” la muerte de 78 personas – un número que planteaba un dilema para los funcionarios de Estados Unidos cuando llegó Rivera a ellos ofreciendo exponer la corrupción de alto nivel en esta nación centroamericana de unos nueve millones de personas.

Sabiendo que ya estaba en la mira de los investigadores de Estados Unidos, Rivera buscó ayudar a la Drug Enforcement Administration a erradicar a políticos corruptos y otras élites que habían hecho de Honduras una puerta de entrada para cantidades masivas de cocaína hacia Estados Unidos a través de México.

La oferta llegó en un momento en que los funcionarios estadounidenses estaban profundamente preocupados por la caída de Honduras en la anarquía. Aliado incondicional y sede de una base militar de Estados Unidos , Honduras estaba plagada de narcotraficantes y pandillas y tenía una de las tasas de homicidios más altas del mundo. Es el primer punto de aterrizaje para alrededor del 80 por ciento de los vuelos sospechosos de drogas que salen de América del Sur, dijo el Departamento de Estado.

Sin embargo, para firmar al Sr. Rivera un acuerdo formal de cooperación significaba que el gobierno probablemente tendría que hacer algo por él: buscar la clemencia en su nombre, lo cual podría evitarle una larga sentencia de prisión y dejar a las familias de las víctimas hondureñas creer que el Sr. Rivera se escapó con el asesinato. dice entre otras cosas. New York Times/ hondudiario

 

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