Bla, bla, bla  y bla: La percepción pública

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La percepción  es la verdad?.

En los últimos días a la fecha, 10 precisamente, del día que el magistrado presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) David Matamoros, compareció ante los hondureños para confirmar o validar un informe parcial o la tendencia de los resultados registrados con más del 57 por ciento de las actas escrutadas en la nómina presidencial, de las elecciones generales del domingo 26 de noviembre, donde el candidato presidencial de la Alianza de oposición contra la Dictadura, ganaba por unos cien mil votos (5%) al candidato nacionalista y al liberal, considerando que perceptivamente eran los otros aspirantes a la presidencia de la República, tenían posibilidades de ganar.

Pero hay que recordar, que unas siete horas antes de esa comparecencia pública de la máxima autoridad del TSE, en la noche del domingo, ante su silencio o negarse de brindar un informe como lo había prometido y garantizado, que en unas tres horas después del cierre del conteo en las urnas, daría los primeros resultados, motivó que el candidato de la Alianza se proclamara ganador y casi de inmediatamente el nacionalista también lo hizo, mientras el Liberal, guardó silencio, con sentido común, considerando que todos ellos, organismos internacionales y otros sectores de la sociedad civil, en su condición de observadores también tenían la misma información.

Después de esos escenarios oficiales y mediáticos, a la fecha ya casi todo se ha dicho en los diferentes medios, especialmente en las redes sociales, verdades, mentiras, clones de imágenes, montajes, mensajes de diferente tipos y estilos, ofensas, virtudes, denuncias entre otros, positivos o negativos, dependiendo las simpatías de quienes los hicieron, por iniciativa propia, con inducciones estratégicas o trazos de líneas de comunicación para crear confusiones entre las audiencias, casi todos políticos.

Todo eso y al margen de los diferentes mensajes públicos y publicados, más el bla, bla y bla, de los seguidores de los candidatos que se proclamaron ganadores antes de que el TSE se pronunciara, más las revelaciones de uno de los magistrados de este “supremo” organismo electoral que informó y sigue sosteniendo que las tendencias eran o son irreversibles, sumado a las declaraciones del propio presidente David Matamoros, que el sistema se cayó por más de 5 horas continuas, que resetearon los servidores, que se cambiaron soportes o terminales de datos, que ya se sabía quién era el ganador, provocó el posicionamiento mediático que el ganador era el de la Alianza de oposición contra la Dictadura, sin embargo agregó, que no lo podía decirlo y que lo diría hasta que se contaran o registraran todas las actas y que la tendencia parcial del ganador de la madruga del lunes con más del 57 por ciento, podría ser superada.

El presidente magistrado, evidentemente presionado por los diferentes medios, asumió la decisión de comparecer con más frecuencia, pero sin nada concreto, porque siguió promoviendo percepciones negativas en su propia contra y hasta de remover el discurso de los candidatos presidenciales de la oposición que en el TSE, se tramaría un fraude electoral, amparado por la falta de las reformas electorales, que el contratista del sistema, que los delegados de las mesas, que la venta de credenciales, todos esos mensajes fortalecieron perceptivamente, porque tres días después, el candidato oficialista fue subiendo en las gráficas públicas y se cumplió lo que el mismo Matamoros había anunciado, las tendencias cambiaron y el ganador ya no es el que se había posicionado desde la madrugada del lunes. No solo entre los seguidores de la Alianza sino en todos los sectores del país, como también internacionalmente.

El bla, bla, bla y bla del conteo de unas mil actas en monitoreo, que después de las 5 mil, que yo las tengo, que el pacto o acuerdo, que las posiciones de la misión de observadores de la OEA, de la Unión Europea (UE), y las Naciones Unidas, entre otros, reflexionando en sus informes sobre la reelección y marcando las líneas de la ilegalidad, también presionando que no se declare un ganador, avalando las peticiones de la Alianza, ahora sumado la posición del Partido Liberal que sostiene que en sus actas originales, en un 82 por ciento, podrían confirmar al ganador, la percepción pública es que existen irregularidades que se ligan a un fraude y sólo existe una salida transparentar un nuevo conteo, si fuera posible.

Entonces, después de todo eso, técnicamente y mediáticamente, a nivel mundial se entiende que la percepción es la manera en la que el cerebro de las personas interpretan los estímulos sensoriales que recibe a través de los sentidos para formar una impresión consciente de una realidad física o mediática de su entorno.

En los diccionarios se describe también que la percepción es el conjunto de procesos mentales mediante el cual una persona selecciona, organiza e interpreta la información proveniente de estímulos, pensamientos y sentimientos, en estos casos empujada por los medios de comunicación que coinciden de manera lógica o significativa en determinados casos.

En la filosofía, la percepción es la aprehensión psíquica de una realidad objetiva, distinta de la sensación y de la idea, y de carácter mediato o inmediato según la corriente filosófica (idealista o realista).

En conclusión, la percepción pública posicionada de manera coincidente entre miles de personas, por los diferentes medios, es la realidad. Ahora estratégicamente lo que se vive en Honduras es una crisis mediática, que solo se puede matizar o emprender nuevas rutas de comunicación con sentido y dirección, considerando el ambiente sensible pos electoral que viven, digo vivimos todos los hondureños.  MO

 

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