“La violencia vuelve mentirosa la causa más injusta”: Papa Francisco

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***”El Papa ha juzgado con todos los elementos a su alcance y no ha decidido que deje de ser obispo por presunciones”, puntualizó el obispo Juan Ignacio González, miembro de la eclesiástica Comisión de Abusos. “Si el Papa quiere, no le deja venir” (a la ceremonia en Aeródromo Maquehue de la Araucanía).

Tegucigalpa, Honduras.

El Papa abandonará Chile camino de Perú, sin lograr vencer todos los demonios que le han perseguido en su peregrinación por el país austral. De poco sirvió que Francisco rechazara de manera reiterada y enérgica los abusos sexualescometidos por religiosos y se reuniera en privado con algunas víctimas.

La presencia del polémico obispo Juan Barros en las misas multitudinarias, como la celebrada este miércoles en la Araucanía, cuna de los mapuches y la más pobre de Chile, volvió a sembrar dudas entre quienes exigen acciones drásticas y no solo palabras sinceras de perdón y arrepentimiento.

“El Papa ha juzgado con todos los elementos a su alcance y no ha decidido que deje de ser obispo por presunciones”, puntualizó el obispo Juan Ignacio González, miembro de la eclesiástica Comisión de Abusos. “Si el Papa quiere, no le deja venir” (a la ceremonia en Aeródromo Maquehue de la Araucanía).

El propio Barros debió responder a una nube de periodistas que preguntaron, algunos en tono airado, por su empecinamiento en acompañar al Papa, pese a haber sido encubridor del sacerdote pedófilo Fernando Kadarima. “He dicho muchas veces que no fui testigo (de abusos) y les pido que me dejen tranquilo”, declaró, sin perder en ningún momento la compostura.

Otros clérigos, sin embargo, rechazaron su inclusión en la comitiva papal porque desvió la atención de otros propósitos pastorales del viaje y dejó abierta una herida profunda que supura dolor y rabia y aleja a muchas almas de la Iglesia.

“Encuentro que lo más triste es que en la Iglesia Católica de Chile no hemos sido capaces de resolver ese tema y tenemos que recurrir al Papa, le endosamos el problema”, le comenta a este diario el jesuita Juan Cristóbal Beytia, capellán de la Fundación Techo.

Conflicto mapuche

En la sureña Araucanía, Francisco centró su homilía en el conflicto social y étnico que sostiene el pueblo mapuche -7% de la población chilena- con el Estado y la Iglesia Católica. Reclaman al primero el expolio de sus tierras y la marginalidad; a la Iglesia, que pase de reconocer su participación en el genocidio indígena a resarcir los daños causados.

Si bien la mayoría son pacíficos, grupos radicales protagonizan actos vandálicos y graves crímenes. Han atacado policías, parroquias, seminarios, fincas de colonos, quemado centenares de camiones, helicópteros, y en 2013 asesinaron a un matrimonio latifundista, prendiendo fuego a su casa con ellos adentro.

El Papa habló de “dos formas de violencia” que impiden superar las diferencias y avanzar. “Es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas”, predicó en la ceremonia litúrgica, cargada de gestos de respeto hacia la cultura mapuche. “No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”.

La segunda modalidad de violencia, la que sufren los mapuches, se caracteriza por “bellos acuerdos que nunca llegan a concretarse. Terminan borrando con el codo lo escrito con la mano. Esto también es violencia porque frustra la esperanza”. Para Francisco, ambas posiciones, “son como lava de volcán que todo arrasa. Busquemos el diálogo”.jp.ElMundo.

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