Destruida “oficina” de “licenciadas del placer”
La pared tuvo un coste de inversión de 11 millones de lempiras

Las "licenciadas del placer" no se sienten amenazadas económicamente por el cambio de "oficina"
El casco histórico de la capital no solo esta lleno de edificios antiguos e iglesias coloniales, si no también de escenarios poco usuales a la luz del día, como era el caso de las “licenciadas del placer” quienes habían adoptado como su “oficina” una pared a un costado del Parque Central, misma que fue destruida por la construcción de otro edificio en ese mismo lugar.
Lo anterior se debe a que un restaurante de comida rápida esta construyendo una nueva sucursal, por lo que la pared que adornaba esa parte del Parque Central opacaría la fachada de ese nuevo edificio.
En ese sentido se procedió a la demolición de dicha edificación, misma que represento una inversión de unos 11 millones de lempiras durante la administración de la alcaldía capitalina de Miguel Pastor.
Sin embargo, las emociones entre los transeúntes y “licenciadas del placer” son encontradas, ya que son los capitalinos quienes se sienten molestos por la demolición de la pared y no las mencionadas anteriormente.
De su parte, una de las que utilizaban la pared como”oficina” que no quiso ser identificada manifestó que “a mi no me afecta en nada que quiten esa pared, de todas maneras allí solo es para que nos vean, de todas maneras nos podemos poner en cualquier parte del parque”.
Una de las profesiones más antiguas y vigentes hasta en la actualidad, es la prostitución, trabajo que se ha ido perfeccionando con los años y adecuando a cada cultura y sociedad en general.
Es por eso que las “licenciadas del placer” han logrado mantener incluso una regularidad de clientes y utilizan los novedosos métodos de comunicación como los celulares inteligentes e incluso redes sociales para concretar el “trato”.
Por lo que no se sienten amenazadas por la demolición de la pared, ya que consideraron que su “oficina” puede ser cualquier parte que ellas deseen.
Sin embargo, los capitalinos y tradicionales señores que se sientan
alrededor de la estatua de Francisco Morazán manifestaron que es un desperdicio de dinero, ya que se gastaron varios millones para que se destruyera tan fácilmente.
De su parte, un adulto mayor que acostumbra a leer el periódico cerca de donde estaba la pared, Jorge Bustillo manifestó que “no puede ser que quiten y pongan cuando ellos quieran, tanto que se estuvieron para construir eso y ahora en dos días ya no hay nada”.
Según Bustillo la pared era además un refugio de maleantes por lo que, por una parte es un alivio para la ciudadanía que podrá transitar por esa zona sin mucho riesgo a un asalto.hondudiario.



