A los 132 años falleció la mujer más anciana del mundo

Durante la última década tuvo algunos problemas para caminar, por lo que se quedaba la mayor parte del tiempo recostada en la cama o sentada, además de haber perdido fuerza en sus dedos, lo que le impedía continuar con su amor por el tejido de punto, según comentan sus familiares.
Sin embargo, algo que nunca había perdido fue la lucidez de su mente, que le permitía recordar cualquier detalle sobre lo que se le hablara o se le hiciera recordar: "Mi abuela tiene una mente muy clara, y nunca perdió la capacidad de pensar racionalmente", recordaba en ese momento una de sus nieta.
El vicegobernador de la región de Samegrelo, Vajtang Tsjadaya, dijo que en Georgia siempre hubo una gran cantidad de personas longevas y agregó que el hecho de que allí viviera la persona más anciana del mundo confirma la peculiaridad del "gen georgiano".
Informe 21



