Obama vence en el debate final al mantener a la defensiva a Romney

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El debate ha mostrado un Obama seguro en su papel, experimentado en el tema, al que la cámara ha enseñado en ocasiones con cara de pocos amigos hacia su oponente, al que parecía no considerar a la altura. Romney ha sido vago, como se esperaba, y ha estado a la zaga en un terreno que ha probado que le queda grande. Si eso importa o no, es ya otra cuestión. De momento, las encuestas divulgadas esta madrugada han dado como ganador a Obama. CBS otorgaba un 53% a Obama y un 23% a Romney. CNN un 48 y un 40%, respectivamente.
Sin mencionar la palabra, el candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, ha comenzado el debate calificando la primavera árabe de fracaso. “Trajo esperanza”, ha dicho Romney, pero después “hemos visto país por país, un gran número de acontecimientos horribles”, declara en referencia al atentado del pasado 11-S en el que murió el embajador en Bengasi y otros tres norteamericanos. Romney ha mencionado el ascenso al poder de los Hermanos Musulmanes como un ejemplo de los malos vientos dejados por la primavera árabe. “Tenemos que imponer una disciplina más dura para reducir esta oleada de extremismo”, ha proseguido el aspirante republicano.
“Ni un solo soldado sobre el terreno”, ha contestado Obama en tono triunfal. La primavera árabe se realizó y se pacificó Libia sin un solo soldado enviado a morir en una guerra en el extranjero. El presidente ha defendido a la vez su posición en Libia y ha declarado que los responsables de ese ataque serán perseguidos. “Nosotros participamos en crear un grupo que liberó a su país de un déspota que mató a varios americanos”, ha dicho Obama alejando su herencia de la de Bush y su ocupación de Irak y Afganistán a la vez que ha atacado a su rival al mencionarle que si por él hubiera sido nunca se hubiera capturado a Osama bin Laden ya que dijo que “no compensaba remover cielo y tierra para aniquilarle”.
En su contrarréplica, Rommey ha sido conciso –básicamente porque no ha sabido hacer otra cosa-: “Mi estrategia es muy clara, perseguir a los malos”. Dicha la obviedad anterior, el exgobernador de Massachusetts ha concedido que también hay que ayudar a esos países, “mejorar la igualdad entre hombres y mujeres y la educación”.
Durante ese segmento de la conversación, Obama ha visto una oportunidad para poner a la defensiva a Romney y ha ironizado con que se alegraba de que ahora dijera que Al Qaeda era una amenaza. “Hace unas semanas cuando le preguntaron, dijo que nuestro peor enemigo era Rusia... Y me alegro de que diga que la guerra de Irak fue un error. Hace días dijo que deberíamos mandar más soldados a Irak, a una guerra ya acabada. Lo entiendo, usted no ha tenido oportunidad de ejercer en materia de política internacional... No sólo se equivoca, sino que manda mensajes erróneos a nuestros soldados”, ha respondido Obama –satisfecho- a Romney.
Romney ha contraatacado diciendo que desacreditarle no era ningún programa electoral, que eso no frenaría los ataques en Oriente Próximo. “Rusia es un enemigo geopolítico”, ha asegurado el obispo mormón como si se tratara de repetir un capítulo de un libro de historia.
En el bloque de Siria, ambos candidatos han coincidido en que Bachar al Asad debe de abandonar el poder. Ambos han coincidido también en que está fuera de cuestión una intervención armada en aquel país. “Emplear medios militares americanos en Siria es un gran riesgo. No podemos poner armas en manos de personas que luego las puedan usar contra nosotros”, ha explicado el presidente sin mencionar la experiencia traumática de Afganistán pero en referencia clara a los ataques fraticidas que ahora se suceden allí.
La respuesta de Romney ha sido de nuevo ajustada a guión: “Queremos trabajar con nuestros aliados para que asuman una posición de liderazgo”. Obama ha rescatado la herencia de John Kennedy y ha declarado que haber enviado tanques a la plaza de Tahrir en El Cairo no hubiera sido acorde con “los ideales que JFK defendió hace 50 años”
A media hora de comenzado el debate, los candidatos, encabezados por Romney, se las apañaron para reconducir la conversación hacia la economía, la principal preocupación de los votantes, no Siria o el conflicto con Irán. No Libia. El empleo. Ambos han coincidido en que para que EE UU siga siendo fuerte en el mundo hay que crecer en casa, fortaleciendo la economía.
Nuestras alianzas nunca han sido tan fuertes en Asia, en Europa”
Barack Obama
Eso sí, Rommey ha aprovechado la ocasión para barrer para su campaña y ha dicho que EE UU no es ahora “más influyente en ninguna parte del mundo que hace cuatro años” Obama ha contestado tranquilo que “América sigue siendo una nación excepcional”, aunque su rostro empezaba a denotar cierta crispación hacia su contrincante: “Nuestras alianzas nunca han sido tan fuertes en Asia, en Europa”, ha recordado el presidente a Romney por si este no lo sabía.
Para reforzar su argumento –dentro y fuera-, Obama ha dicho que el hecho de acabar la guerra en Irak y de iniciar el repliegue en Afganistán ha permitido centrar más recursos en la recuperación económica. “El gobernador Romney propone políticas equivocadas”, ha asegurado Obama diciendo que para el exgobernador “Bush era un gran gestor económico y Dick Cheney un modelo a seguir”. Obama unía al pretendiente a la Casa Blanca con una de las peores herencias en políticas exterior dejadas por ningún presidente norteamericano.
Sin despeinarse, el aspirante republicano ha vuelto a llevar el tema donde se sentía más cómodo: “Yo devolveré los puestos de trabajo a los americanos”, ha declarado, haciendo de paso una exposición de los cinco puntos de su plan económico, tal y como hizo en los anteriores debates. Obama ha decidido a esa altura del debate aceptar el juego de su contrincante y se ha lanzado de cabeza también a hablar de política doméstica dejando de lado la exterior. Por pura inercia, por no quedar fuera de línea, no por necesidad como el exgobernador que incluso ha encontrado hueco para mencionar su gestión en los Juegos de Invierno de Salt Lake City (Utah), quizá los juegos personalmente más políticamente rentabilizados de la historia de las Olimpiadas.
Superada la fase anterior, los candidatos fueron cuestionados por el moderador qué harían si Israel sufriera un ataque. Ambos han coincidido en la respuesta. “Apoyaré a Israel en el caso de que sea atacado”, ha certificado Obama. “Mientras yo sea presidente de EE UU, Irán no tendrá un arma nuclear”, ha apostillado recordando que las sanciones económicas ahogan cada día al régimen de los ayatolás. “Si Israel es atacado, guardaremos sus espaldas”, ha dicho también Romney. “Un Irán nuclear es inaceptable para América. Yo ya pedí las sanciones económicas hace cinco años y vemos que funcionan”. Eso sí, Romney ha ido un poco más lejos y ha añadido que él incrementaría “esas sanciones y aislaría al país diplomáticamente”.


