Cooperativas no perder el rumbo

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Por; Ángel Teixidó Esteve

Guía básica para no perder el rumbo

coperativeLa Alianza Cooperativa Internacional (ACI) define las cooperativas como “asociaciones autónomas de personas unidas voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática. Estas cooperativas se basan en los valores de autoayuda, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. (…) Los miembros de las cooperativas creen en una serie de valores éticos como la honestidad, la transparencia, la responsabilidad social y la preocupación por los demás”.

Estos son los principios que una cooperativa, en teoría, debería compartir y sobre los que debería basar su funcionamiento. De todos modos, hoy en día se oyen muchas críticas a la mala praxis de grandes cooperativas y se evidencia que, por ejemplo, Fagor o Caja Laboral, en algún momento perdieron el norte de los valores cooperativos y sociales.

Los retos del crecimiento

El éxito mercantil es el raíl que guía hacia la expansión de una empresa, pero esto también comporta una problemática de gestión y organización que se debe superar, y más aún en el caso de empresas con valores e ideología como son las cooperativas. Así, los siguientes puntos diagnostican los peligros a tener en cuenta en una cooperativa en crecimiento:

  • El incremento del grado de complejidad de las operaciones dificulta una buena gestión democrática de la cooperativa, ya que es difícil que todos los socios tengan el suficiente conocimiento para llevar a cabo una buena toma de decisiones. El aumento de socios cooperativistas dificulta la alineación de sus intereses y provoca problemas de coordinación y comunicación.
  • Crecer en número de trabajadores puede hacer disminuir su grado de implicación con la cooperativa y su sentimiento de pertenencia, cosa que provoca la “desideologización” de la entidad y la lleva hacia la senda del capitalismo, pudiendo olvidar la misión principal de la cooperativa y su fin social y adoptando modelos de conducta deshumanizados.
  • Caer ante las presiones de competitividad del sistema capitalista puede afectar a las condiciones laborales de los trabajadores en beneficio de la competitividad del sector.

Aplicando valores a la competitividad

Estos son, en resumidas cuentas, los problemas a considerar cuando una cooperativa pretende crecer. De todos modos, una vez descubierto el diagnóstico, se deben poner los remedios:

  • Construir una cultura participativa y colaborativa, donde los trabajadores se sientan involucrados en el modelo de gestión de la empresa y así no caer en la tecnocracia. Se debe formar e informar a los socios para maximizar sus capacidades críticas. La cooperativa productora de válvulas Ampo es un buen modelo a seguir ya que, a raíz de una crisis en el 2000, reforzaron la implicación de los trabajadores y consiguieron crear debates y discusiones fructíferas para el futuro de la entidad.
  • Dejar clara la misión y la forma de trabajar en la cooperativa a los socios pretendientes. Se debe ser exigente, adoctrinar, formar y tener una buena comunicación con los socios para que toda la organización comparta y sienta los mismos valores y se alineen sus intereses.
  • Crear un sentimiento de pertenencia y una cultura de empresa ética y fortalecer el compromiso personal con la cooperativa. Para ello, se debe promover la colaboración entre trabajadores y establecer vínculos de amistad y compañerismo, haciendo de la organización algo más que un lugar de trabajo.
  • Una buena manera de construir esos sentimientos es organizando actividades de ocio para los trabajadores y sus familiares (como excursiones o actividades deportivas), o la impartición de cursos de ética empresarial o de promoción de la economía solidaria. Buenos ejemplos de cooperativas con ideología e identidad son las cooperativas agropecuarias en Cuba, donde todos están involucrados en la causa.

Para no caer en las garras del mercado capitalista se debe crecer con cabeza y paulatinamente, ser pacientes y nunca olvidar la misión ni la visión original de la entidad. Muchas cooperativas caen en la ambición del modelo capitalista y olvidan sus raíces; se debe ser humilde, honrado y creer en el proyecto de una manera sostenible. Ejemplos de dichos comportamientos son la cooperativa Fiare Banca Ética, que no pretende crecer inapropiadamente en la captación de activo sino movilizar a la ciudadanía que apuesta por otro modelo de banca y de sociedad, o La Fageda, que en aras de conservar la esencia del proyecto rechazan la idea de servir sus yogures fuera del mercado catalán.

Paralelamente a las medidas expuestas, es recomendable controlar la eficacia social y el comportamiento ético de la cooperativa mediante procedimientos de auditoría social periódicos. De este modo la organización puede saber tanto sus puntos fuertes como sus puntos débiles y carencias respecto a los resultados sociales y solidarios, permitiéndoles realizar mejoras donde sea necesario, monitorizar los resultados y dar cuenta de ellos a todas las personas comprometidas con la actividad.

Las cooperativas han sido uno de los sectores menos castigados por la crisis y son el principal motor de la Economía Social y Solidaria en este país; es por eso que se debe andar con pies de plomo, procurar seguir una buena conducta, no querer correr y hacer las cosas bien para no desideologizar la entidad y para poder contribuir al cambio social hacia un sistema económico alternativo más humanizado.

Tener una misión y una visión clara, unos valores que todos los socios sientan y un modelo de negocio basado en la ética, la colaboración, el compañerismo, la humildad y la democracia son los pilares de una buena gestión, pero esto debe ser una lucha diaria para no perder el rumbo.

Como Cristóbal Colón, fundador y presidente del grupo cooperativo La Fageda, dice en una entrevista a la revista Alternativas Económicas, “no es fácil mantener la coherencia en el tiempo. Decir y hacer lo que uno piensa. Mantener el objetivo social no es fácil. No confundir medios y fines no es fácil. (…) Lo difícil es caminar, como en la vida, por el justo término medio”

 

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