Burocracia improductiva

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HRN – Juan Barahona

Reducción masa salarial pública 

En el reciente pasado el exagerado número de empleados públicos ejerció un peso contraproducente sobre el propósito de construir un gobierno pequeño, eficiente y en correspondencia con su capacidad fiscal. El aparato estatal llegó a un nivel insospechado de saturación.

Los empleados se incrustaron gracias a sus méritos de activismo político, más no porque reunieran el perfil de capacidades dentro del servicio público. Siempre fue una práctica traficar con las plazas de administración pública, sin que sus promotores midieran las consecuencias de dicho vicio, ni mucho menos se privilegiara la efectividad demandada para el desempeño en cada puesto.

A los hondureños nos ha costado muy caro el inveterado hecho de ingresar por la fuerza a los afiliados políticos o a los incondicionales de líderes gremiales que poco a poco fueron tejiendo  una nefasta red de contaminación del quehacer gubernamental.

Tuvimos que pagar la factura de un déficit fiscal difícil de manejar y que llego a ubicarse entre un 6 y 8 por ciento del producto interno bruto hasta hace pocos años. Para mantener el excesivo aparato gubernamental nuestro sacrificio ha sido extraordinario.

Entre 2010 y 2013 fue destinada para este propósito la cifra superior a los 210 mil millones de lempiras. Una buena nueva la constituye la reducción de la planilla estatal en 25 mil trabajadores. Hasta 2014 Honduras contaba con  210 mil empleados y en el presente mes la nómina ha descendido a 186 mil burócratas.

La proyección es que al cierre de la actual gestión se haya disminuido en 40 mil la cantidad de empleados del sector público con vistas a que la proporción de la masa salarial pase de 10.1 a 8.4 por ciento del producto interno bruto.

Para los efectos de mantener un sano comportamiento fiscal, la política de depuración de la masa salarial es acertada en tanto garantiza un equilibrio entre los ingresos y los gastos de los recursos del Estado. Porque una verdad incontrastable es que por muchas décadas las necesidades del país fueron relegadas para darle un irracional carácter prioritario al gasto improductivo.

No hay que obviar que las acciones orientadas adelgazar la empleomanía tiene doble filo, ya que por los despidos masivos dejan en situación de fragilidad a los empleados que son separados del engranaje estatal; es un fenómeno que conlleva el desafío de ejecutar estrategias para la apertura de oportunidades laborales alternas e impulsar el emprendimiento y una agresiva participación de la iniciativa privada en la generación de empleo calificado. En todo caso, hemos de procurar el bien común, el equilibrio fiscal y la eficiencia en la gestión de la cosa publica.

Las disposiciones adoptadas para depurar la masa salarial deben conducir a establecer un gobierno productivo afianzar una buena estrategia y gestión de los recursos, generar empleo y cimentar las bases de un crecimiento económico sostenido.

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