El reto de las alcaldías

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Por: Cristiano Morsolin

alcaldia-comayaguaEs traducir el urbanismo en inversión social, en inclusión sin segregación

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, inauguró el 12 de octubre del 2016 la Cumbre Mundial de Alcaldes y Líderes Regionales (CGLU), donde subrayó la necesidad de priorizar la inversión social y la inclusión en la planificación de las ciudades.

El reto de las alcaldías es “traducir la planificación y el urbanismo en inversión social, en inclusión, en conectividad para las comunidades menos favorecidas y en recuperación del espacio público”, dijo el jefe de Estado, agregando que “Es un privilegio inaugurar Cumbre Mundial de Alcaldes. Qué bueno decir que somos el escenario de la ‘Nueva agenda urbana.

La paz, más que la ausencia de confrontación armada, es bienestar, es desarrollo y las condiciones de vida para vivir bien, para ser felices. Las ciudades, además de competitivas, deben responder en materia social a sus ciudadanos “.

No obstante, admitió que pese a los avances, en Colombia persiste la desigualdad.

“Nuestro país sigue siendo un país profundamente desigual, por lo que romper el desequilibrio entre el país urbano y el país rural es también uno de nuestros mayores retos”, indicó Santos.

El acto inaugural contó con un mensaje en video del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien se refirió a este escenario estratégico en donde las voceros de las ciudades debatirán la política pública urbana global que se implementará en los próximos años, subrayado que “El desafío: que nuestras ciudades sean inclusivas”. Ban recalcó que generar inclusión en las ciudades, a pesar de los retos que representa, “es necesario para lograr estabilidad y paz”.

Por esa misma línea fue la intervención de Joan Clos, que antes de ser director de ONU Hábitat fue alcalde de Barcelona (España). Dirigiéndose a Santos, hizo hincapié en el papel que cumplirán las ciudades en el posconflicto colombiano como espacios donde la gente, proveniente de diversos orígenes, también deberá aprender a convivir. “El papel de las ciudades en la transición al posconflicto será un elemento adicional al proceso de paz”, anotó. Recordó además que, dado que en el 2000 la población urbana mundial superó el umbral del 50%, “el siglo XXI es el siglo urbano”. Y agregó: “el proyecto de urbanización sostenible es un proyecto de convivencia. Construyamos ciudades para la paz. Las ciudades han crecido mucho más rápido que la población y las desigualdades han aumentado más.”.

El evento congrega a 300 alcaldes y alcaldesas de todo el mundo y más de 2000 participantes representantes de 100 países, desde este 12 de octubre hasta el 15 del mismo mes, a alcaldes, gobernadores, representantes de alto nivel de gobiernos nacionales, organizaciones intergubernamentales, sociedad civil, academia, agencias de desarrollo, instituciones financieras y sector privado.

Fortaleciendo el movimiento municipalista internacional: co-creemos nuestras ciudades

La Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales no es únicamente sobre políticas, sino que se trata del espacio ideal para revitalizar el movimiento municipalista internacional, intercambiar experiencias y conocimientos entre los gobiernos locales y regionales y repensar como co-crear las ciudades. Por ello, las sesiones de esta primera jornada incluyeron también la plataforma de trabajo permanente con este mismo objetivo.

La plataforma de trabajo permanente ‘Co-crear la ciudad’ es una apuesta de CGLU para experimentar con nuevos formatos y formas de trabajo colaborativos y en red. La primera sesión tuvo lugar en la primera jornada de la cumbre centrada en “co-crear la ciudad – derecho a la ciudad sostenible”. Bajo la pregunta “¿Cómo promover el Derecho a la Ciudad en las políticas de los gobiernos locales?” participantes de la sociedad civil, activistas, ONGs y otros sectores han definido prácticas y experiencias que promueven en las ciudades.

Los participantes han elogiado la apuesta que realiza CGLU sobre el Derecho a la Ciudad, una apuesta que según la organización debe articular la nueva gobernanza necesaria para alcanzar el tipo de sociedad que pueda hacer frente a los retos y a la incertidumbre futuros y conseguir los objetivos de desarrollo acordados conjuntamente en la Agenda 2030.

El Secretario General del OIDP (1) Fernando Pindado (Barcelona) destaca que “las ciudades del mundo escuchamos voces diferentes para mejorar la democracia. De forma errónea muchos gobiernos han “secuestrado” la participación sin permitir la iniciativa ciudadana.

El derecho a la ciudad necesita de la práctica social que lo haga realidad, también necesita traducción política. Desde la institución debemos facilitar los canales para que la ciudadanía participe.

No hay ciudad democrática sin incorporar perspectiva de género, sin superar obstáculos que inhiben participación de mujeres”, concluye Pindado.

Rocío Lombera analiza el proceso constituyente de Ciudad de México y la importancia del derecho a la ciudad y subraya que “la ciudad democrática es acumulación de prácticas y aprendizajes sociales y ciudadanas y ejercicio del City Right. El proceso constituyente es poco democrático, hay movimientos ciudadanos que luchan por una mayor participación ciudadana. La transformación social debe partir de la ciudadanía, y los movimientos deben articular se políticamente.

El caso de Cdmx un movimiento de mejoramiento barrial surgido de la ciudadanía se convirtió en política pública”.

Ejemplos de renovación y apuesta democrática son las Alcaldías en Pasto (Colombia), Nanterre (Francia), Barcelona, Nariño, Badalona. Hay diversos casos en Brasil desde las revueltas de 2014, lo movimientos ciudadanos están comprometidos en defensa del espacio público y derecho a la ciudad.

  1. Brachet -Alcaldía Seine Saint Denis– Paris, considera que «es importante promover un espirito critico desde las políticas públicas para construir una libre transmisión del conocimiento».

Antonio Aniesa (Plan Commune-Paris) enfatiza que “el derecho a la ciudad en áreas metropolitanas es policentralidad: para ejercerlo son necesarios poderes locales fuertes”.

Barcelona, Madrid y París firman un manifiesto en el que reivindican el papel de las urbes

En un insólito frente común, los ayuntamientos de Barcelona, Madrid y París han firmado un manifiesto en el que reclaman a los Estados que tengan más en cuenta a las ciudades. Son las que afrontan la gestión de grandes retos globales, como la brecha social, la falta de vivienda digna, los movimientos migratorios o el cambio climático. Por ello, y en vísperas a la conferencia mundial Hábitat III que se celebrará en Quito del 17 al 20 de octubre exigen que aumente la financiación de los municipios hasta recibir un 25% de los fondos estatales.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, defiende situar el papel de las ciudades “en la agenda urbana que se debatirá en Quito”. “Más de la mitad de la población mundial se concentra en las ciudades y los principales retos globales se resuelven en las grandes ciudades, por lo que los Estados deben tomárselo seriamente”, afirma a El País (2).

Colau entiende que “el esquema de financiación municipal es del siglo pasado”. En España las ciudades reciben un 13% de la financiación total, asegura y exige “que un 25% de lo que se reparte en distintas escalas sea para las ciudades”. “Somos los que tenemos capacidad y agilidad para responder a grandes retos con pocos recursos”, ha afirmado antes de viajar a Bogotá para participar en la Cumbre Mundial de Líderes Locales y posteriormente a Quito. La alcaldesa ha apuntado también la necesidad de “revisar la financiación transnacional”.

El manifiesto que firman Colau y sus homólogas de Madrid, Manuela Carmena, y París, Anne Hidalgo, advierte también de que la colaboración con los gobiernos locales es indispensable para desarrollar la nueva agenda urbana, y sostiene que “lo que es global ya no es concebible sin lo que es local, ni lo que es local sin el global, por lo que resulta incongruente relegar a las ciudades al papel de observadoras en los grandes debates globales”.

Apuesta por que la nueva agenda urbana incorpore problemáticas globales –como las desigualdades, el cambio climático y la crisis de refugiados– y también cuestiones como el impacto del turismo, la gestión del agua, la transición energética y el fomento de una economía productiva, diversificada y responsable.

Considera que los gobiernos locales son los que tienen más facilidad para llegar a acuerdos –dice que, donde los Estados compiten, las ciudades cooperan—, y que desaprovechar esta capacidad supone un déficit democrático que “solo se explica por la inercia del pasado y por la voluntad de los gobiernos nacionales de mantener delimitado un monopolio de decisión a escala internacional”.

En el manifiesto, las tres ciudades aseguran que los Estados tienen cada vez más dificultades para dar respuesta a grandes desafíos –vuelve a citar las desigualdades, el cambio climático y los desplazamientos de población por guerra, miseria o desastres naturales–, mientras que las ciudades han demostrado que, “pese a la infrafinanciación, pueden hacer más con menos”.

Entrevista a Susana Villarán, Alcaldesa de Lima (2011-2014)

Entrevisto a Susana Villarán, Alcaldesa de Lima (2011-2014) que ha escrito el prólogo a mi libro “En Deuda con los derechos. Diferentes miradas sobre ciudadanía, trabajo infantil, explotación y derechos de los niños, niñas y adolescentes en Ecuador. (Ed. Compañía de Jesús de Ecuador, 2010).Susana Villaran me comenta que “la Ciudad ha de ser espacio de aprendizaje descentralizado en libertad, proyecto de justicia y desarrollo de capacidades”.

De esta cumbre analiza que “en la V Cumbre Mundial de Alcaldes y Líderes Sociales, me emociona, viendo a Premio Nobel de la Paz Presidente Santos y escuchando al Alcalde Peñaloza en un excelente discurso sobre ciudad que incluye, para la felicidad, movilidad urbana, el espacio público como derecho, el borde urbano verde”.

Aprovecho de esta entrevista para profundizar el proceso de paz en Colombia donde Susana Villarán ha sido relatora de la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH sobre los derechos de las mujeres.

Susana Villarán me explica que “el triunfo del NO al Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC muestra la hondura de las huellas de la guerra en la cultura de la población colombiana. Una abstención inconcebible ante un hecho tan gravitante como el referéndum de ayer domingo dos de octubre es, quien sabe, la respuesta al por qué de este resultado que, aunque ajustadísimo, echa por la borda lo avanzado por el gobierno de Santos y la dirigencia de las FARC.

“La historia no camina al ritmo de nuestras impaciencias Susana”, me dijo una vez Joaquín Ruiz Giménez, primer Defensor del Pueblo de España y uno de los artífices de la transición española a la democracia. Es verdad, reflexionando ayer y hoy sobre este resultado, cuatro años son poco frente a los 52 de conflicto transcurridos desde el asesinato de Gaitán; cuatro años son poco para suscitar la urgencia de la paz en la conciencia colectiva de un pueblo que vive con un 40% de su territorio sin presencia del Estado por décadas.

Sí. Cuatro años no bastan. El coraje de Santos para sentarse a conversar y pagar el costo de negociar la paz con las FARC no fue suficiente para derrotar la desconfianza. Los gestos apurados de las FARC estos últimos días aceptando exigencias que no pactaron en la mesa no lograron suscitar el crédito necesario en la población.

No fue un triunfo de Uribe, esa conclusión es frívola. Quienes sacan provecho son los halcones, de uno y otro lado, gana el narcotráfico, ganan los mercaderes de armas.

Avanzar sobre lo ya avanzado va a ser mucho más difícil pero no es imposible. Se requieren líderes con coraje y persistencia, de un lado y del otro, que sepan hablarle a un pueblo herido por la inercia de la guerra. Colombia no puede caer en el limbo; Colombia es hermana y su futuro también es nuestro”, concluye Susana Villarán.

Bogotá y la segregación de los habitantes de calle

El pasado 27 de mayo de 2016 las autoridades de la ciudad de Bogotá pusieron fin a años de tráfico y expendio de estupefacientes en el sector El Bronx, centro de la capital colombiana, a solo 400 metros del Palacio Presidencial de Nariño.

En la zona había casas de pique y ocurrían torturas, secuestros, además, los perros eran usados como armas de ataque. Asimismo, abundaba la trata de personas y la esclavitud sexual de 300 niñas, niños y adolescentes en situación de calle. En el Bronx se recaudan mensualmente 1,5 millones de dólares solo por concepto de venta de drogas, aseguraron las autoridades.

La diputada Ángela María Robledo (Verdes), ex Decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana de Bogotá, subraya que “Bogotá está en una crisis humanitaria y social. La Alcaldía trató a habitantes de calle como animales y hoy la vida de seres humanos está en riesgo.

La intervención en Bronx requería más que inteligencia policial y bolillo; mínimo debió haber proceso de 1 mes para generar confianza con el habitante de calle. Después del garrote, cualquier acercamiento genera rechazo.

La responsabilidad de Enrique Peñalosa (actual Alcalde Mayor) es más que política. La Corte Constitucional dice en la sentencia C-385 de 2014: Habitantes de calle requieren protección del Estado.

Lo de la improvisación en la administración de Peñalosa no es un “slogan de oposición”, tenemos ya una tarea documentada que así lo demuestra y surgirán acciones legales”, concluye Ángela Robledo.

Al respecto Gustavo Petro (Alcalde de Bogotá entre 2011-2015) considera que “la operación sobre el Bronx en Bogotá se convirtió en una política de gentrificación a mano armada.

La gentrificación es el proceso que excluye una población pobre o étnicamente diferente de donde habita tradicionalmente, para ser reemplazada por poblaciones más ricas o de otra índole étnica. En la Colombia contemporánea se ha producido un extenso y profundo proceso de gentrificación en los campos con el desplazamiento de millones de campesinos de sus tierras reemplazados por narcotraficantes, testaferros y sus compradores de “buena fe” de muy altos recursos, a partir de la acción armada del paramilitarismo con la ayuda del Estado.

La gentrificación siempre es una práctica antidemocrática y es capaz de generar violencias incontenibles.

Bogotá Humana cambió las políticas de gentrificación que se dieron, incluso en gobiernos del Polo, por políticas de revitalización urbana, que implican que los habitantes tradicionales de una zona puedan gozar de las renovaciones urbanas que se dan en su zona de residencia y no ser desplazados por ellas, así no tengan capacidades económicas o sean muy reducidas. Ejemplos de revitalización se dieron en los Olivos, Chapinero; el barrio Belén, Egipto, la Plaza de la Hoja, en el proyecto Fenicia con la Universidad de los Andes, en la transformación del centro comercial cielos abiertos en el centro comercial popular de San Victorino”, concluye Gustavo Petro (3).

Yo he video-entrevistado a Antonio Aniesa (4), miembro del gabinete del Presidente Plaine Commune – Paris y miembro de la Comisión Inclusión Social, Democracia Participativa y Derechos Humanos de CGLU, presenta la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales y el 5º Congreso de CGLU que se realizarán en Bogotá (12-15 octubre de 2016).

En esta entrevista Aniesa debate sobre periferias, segregación, derecho a la ciudad, con relación a mi libro:

Emancipaciones de calle. Entrevistas a Wanderlino Nogueira Neto, Adolfo Pérez Esquivel, Juan Carlos Monedero, Lola Sánchez Caldentey y otros expertos sobre el derecho a la ciudad y la segregación en Latinoamérica. Ed. Mediafactory, Italy, 2015.

Conclusión

Que la participación de los ciudadanos influya en las políticas públicas, que las ciudades tengan mayor representación internacional y que se desarrollen métodos novedosos para contrarrestar las nuevas violencias, porque “podrían ahogar el desarrollo sostenible”, son algunos de los puntos álgidos que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena (Podemos), mencionó el jueves en Bogotá.

Concluyendo, esta Cumbre Mundial de Alcaldes resulta particularmente relevante para Colombia, en donde el 78 por ciento de la población ya habita en ciudades grandes y pequeñas, en las que el crecimiento desordenado, la falta de servicios esenciales y una marcada desigualdad amenazan su supervivencia. Preocupante, porque es allí, justamente, donde se incuban el futuro de su gente y el devenir de su desarrollo. La construcción de la paz no se puede fundar sobre la segregación urbana.

 

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