Los errores de Trump que lo derrotaran

908 views

Por: Vladimir Gessen

Donald Trump, candidato presidencial a EEUUTrump cometió 8 errores estratégicos que lo llevan a la derrota

Desde que Donald Trump decidió postularse para la presidencia de los Estados Unidos ha incurrido en errores que le han hecho perder la posibilidad real que tuvo de convertirse en el inquilino de la Casa Blanca. El caso Trump será estudiado en las escuelas de ciencias políticas como un ejemplo de lo que no se debe hacer en una campaña electoral…

Estos son sus principales equivocaciones, desatinos y dislates:

  1. Restar y no sumar : Desde los comienzos de su campaña, durante las primarias del Partido Republicano, no previó sumar a sus contrincantes vencidos. Por el contrario, los convirtió en sus enemigos políticos. Trump irrumpe como un candidato contra lo establecido, y ataca sin cuartel y muy ofensivamente a los otros candidatos y líderes republicanos. Esto lleva a que un sinnúmero de estadounidenses acuda a votar por él y vaya ganando su nominación. Sin embargo, esta forma agresiva de insultar a los otros líderes conservadores no le permitió negociar con ellos y buscar acuerdos para el necesario posterior apoyo a su candidatura. Así perdió significativos respaldos como los de los ex presidentes Bush, del líder republicano del Congreso Paul Ryan, o de los ex candidatos presidenciales Mitt Romney o de John McCain. En la actualidad, la mayoría de los líderes republicanos han quitado el apoyo a Donald Trump. Varios de ellos han manifestado claramente que no votarán por él y llaman a sus seguidores a no hacerlo, y algunos incluso aseguran que votarán por Hillary Clinton.
    Trump pareciera ignorar la extremada y vital importancia que tiene el trabajo de la maquinaria partidista durante las elecciones en Estados Unidos. Maquinaria que está esencialmente en manos de quienes se le oponen en el partido.
    Aparte, con un lenguaje directo, pero irrespetuoso, ramplón y procaz se ha enemistado y chocado con sectores sociales, económicos, políticos y militares que pudieron eventualmente apoyarlo como son comunidades hispanas, afroamericanas, musulmanas, los inmigrantes, el poderoso gremio de artistas e intelectuales, los medios de comunicación, el denominado “Wall Street” o factores empresariales y económicos, y con el determinante componente militar y de inteligencia en su más alto nivel. Trump no suma, resta.
  2. Cambiar de estrategia: En primera instancia se presentó como un candidato antisistema o anti-establishment, pero procura ser el candidato del Partido Republicano, el GOP (Grand Old Party), fundamental organización del establecimiento estadounidense. Esto lo llevó a declarar que si no era postulado por ese partido de todos modos sería candidato independiente. Luego aclaró que sería el candidato solamente del partido republicano. No obstante, hace pocos días, y luego de perder el apoyo de una considerable parte de los líderes de esa organización política, aseguró que se sentía liberado para actuar como un candidato independiente, agregando que ahora es: “libre de las cadenas para luchar por el tipo de país que quiero”.
  3. Tirar piedras a los demás, pero con un techo de vidrio propio

Trump, acostumbrado a competir rudamente en sus actividades económicas copió su forma de actuar en la política. Si observamos su campaña básicamente es atacar e intentar destruir al adversario. El peso del ataque al contrario supera ampliamente su propio mensaje de propuesta social y económica a los estadounidenses.
En estas embestidas, primero contra sus contendientes internos, y luego en contra de la candidata demócrata, colocó temas familiares, como acusar al padre de Ted Cruz de nazi, o hablar del tamaño del pene de otro precandidato, el senador Marco Rubio, o hablar de temas escabrosos, personales, sexuales, o de intimidades de la familia Clinton. También, Trump acostumbra etiquetar a sus adversarios, con epítetos como criminal, deshonesto, torcido o delincuente.
Esta conducta provocó que algunos auscultaran a la familia de Trump, su comportamiento ético, su vida personal, familiar y sexual y descubrieran que quien tiraba las piedras tenía un techo de vidrio que no soportaría la menor de las rocas.

  1. Equivocarse de enemigo

Hemos visto a Trump pelear con varias personas o entidades durante la campaña. Lo vimos fajarse durante días con Khizr Khan padre de un héroe militar, el capitán Humayun Kahn quien murió en combate en Irak, condecorado con la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura en los EEUU. Lo observamos pelear permanentemente con periodistas reconocidos de ambos sexos, con medios de comunicación como Univisión o The New York Times, CNN o The Washington Post.
Más reciente, le dedicó semanas para “combatir” con la ex Miss Universo Alicia Machado. Hace pocos días la emprendió contra el súper empresario Carlos Slim. En la última semana, su pelea es con las mujeres que le reclaman haber sido abusadas por el mismo.
Así, Trump emplea una buena parte de su tiempo, de recursos, en dar la pelea con personas o entidades, en lugar de enviar un mensaje positivo o de enfrentar a su real adversario: Hillary Clinton.
Una estrategia puede ser la mejor, pero si se aplica a un enemigo equivocado, el verdadero adversario quedará intacto.

  1. Aliarse con enemigos de Estados Unidos

Trump le ha pedido a Rusia que hackee los emails de Hillary Clinton. Ha señalado que el dictador Bashar al-Assad está haciendo lo correcto en Siria y que apoya 100 % lo que hacen las fuerzas rusas en ese país. También Trump le pidió un favor a Vladimir Putin: “Si estás escuchando espero que seas capaz de encontrar los 30.000 mensajes de correo electrónico que faltan… será recompensado poderosamente por nuestra prensa…
Rusia no es un país amigo de los Estados Unidos, es un adversario y potencialmente su enemigo: De hecho, en Siria apoya junto a Irán a Assad y combate encarnizadamente a aliados de EEUU como son los Kurdos.

  1. Subestimar al adversario

Un error clásico en la política es subestimar al contrincante, en este caso, Hillary Clinton. No importa si lo es por ser mujer o porque la crea incompetente como el mismo lo ha manifestado. Para criticarla dice que lleva 30 años en la política activa como si fuera un defecto, mas desconoce que Hillary precisamente por ello lleva tres décadas preparándose para ser presidente. Primero como una primera dama muy activa en Arkansas cuando su esposo fue gobernador de este estado. Luego como primera dama de Estados Unidos, y más tarde como Senadora por el estado de Nueva York. Posteriormente como Secretaria de Estado, el puesto más relevante de gobierno después de la Presidencia. Ahora, es la primera mujer que logra postularse con opción de triunfo para convertirse en la mujer más poderosa del mundo. Es evidente que Trump no entiende que es una mujer muy competente en las lides políticas y que ha subestimado a tan implacable adversaria.

  1. Exceso de confianza

Da la impresión que Donald Trump, un exitoso hombre de negocios, con gran confianza en sí mismo, ha intentado traspasar su ego empresarial a la política. Es probable que a un empresario como Trump aparentar ser poderoso económicamente le haya dado dividendos y le haya permitido “blufear” en ocasiones.
Al ir al campo político, Trump olvidó la necesaria humildad, abusó de su autoconfianza, y en principio, tomó por sorpresa a los candidatos republicanos que cometieron el mismo error de Trump, subestimar al enemigo y excederse en su confianza… y Trump los derrotó, aunque perdiera estratégicamente al no obtener el posterior apoyo de ellos. Lamentablemente para Trump esto le elevó el ego aún más, al punto de presentarse al primer debate presidencial sin preparación. Mientras que muy humildemente, sin exceso, pero con confianza en sí misma Hillary le dio una pela.
Este largo proceso de la elección primaria republicana le permitió al Partido Demócrata y a su candidata Hillary Clinton, no subestimar a Trump y prepararse humildemente, como reconoció en un debate con Trump: “Me parece que Donald me acaba de criticar por prepararme para este debate. Y sí, lo he hecho. ¿Y sabes para qué más me he preparado? Me he preparado para ser presidenta”.

  1. No oír consejos

El subestimar a enemigo y el exceso de ego conllevan el no escuchar a los expertos en ciencias políticas y en campañas electorales.
Trump, un hombre exitoso en su área, no lo es en la política. Le falta experiencia, conocimientos, formación.
Algunos empresarios, algunos intelectuales, profesionales, inteligentes y preparados en sus áreas, a veces piensan que la política es manejada por personas que no son competentes. Parte puede ser cierto, pero la práctica política tiene sus propios códigos, sus parámetros, su historia, su ciencia, su teoría y su praxis.
Desde la antigua Grecia, pasando por Nicolás Maquiavelo hasta nuestros días, la ciencia política ha estudiado los sistemas y comportamientos políticos de las sociedades.
El gran comentario, sottovoce, es que Trump no escucha a sus asesores en ciencias políticas y a los expertos electorales… y todo parece indicar que es muy tarde para ello…

 

URL Corta: http://bit.ly/2efNVDe