En Nicaragua, hay Daniel pa’rato

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Daniel Suchar Zomer

dorDesde que llegara el resurgimiento político, del combatiente militar y archiconocido político nicaragüense José Daniel Ortega Saavedra, pareciera que no hay forma alguna de quitarle el asiente presidencial al líder sandinista. Y no solo parece ser que la silla presidencial le queda como anillo al dedo, sino que el cuasi-único candidato para las elecciones de principios de noviembre, los vientos le han favorecido desde su rimbombante regreso a la arena política.

Empezando por llegarle al clamor del pueblo nicaragüense, quien registra uno de los PIB per cápita más bajos del mundo (US$ 4.692 en la posición 95ta del mundo), con una línea de ingresos catalogada por el Banco Mundial como de Ingreso Medio Bajo; seguidamente una alianza Ortega-Chavista que nadie se explica de donde surgió pero que bastantes dólares le ha beneficiado al país del Momotombo superando la cifra de US$ 2.500MM en especies (gasolina) y en efectivo para uso discreto de la pareja presidencial; como también la fantasmagórica amistad con el consorcio HKND Group quienes anuncian con bombos y platillos la construcción del canal interoceánico con una inversión de más de US$ 40.000MM, superando en cuatro veces el PIB del país.

Todo lo anterior ha sido utilizado por Daniel para poder obtener votos electorales frente a sus opositores, quienes, frente a un sistema judicial y electoral cuestionado y muy sospechosos; han tenido que pelear frente a vientos y mareas, sin ninguna posibilidad de figurar electoralmente hablando.
Pero no todo es tan malo para la nación del beisbolista Denis Martínez. Cuando de números económicos se trata, las “amistades de Daniel” parecieran no influir mucho en los resultados. Solo comparándose con naciones similares en PIB por persona como Bolivia, Congo, Ghana, Laos, India, Pakistán o su fronteriza Honduras, los nicaragüenses ganan la partida en el terreno económico.

La presidencia de la república de corte sandinista y socialista en los últimos 12 años, pareciera haber hecho un pacto con el diablo, pues su crecimiento constante por encima del 4,5% en los últimos 5 años en su economía, deja atrás muchas comparaciones ideológicas como ha sucedido con Venezuela, Brasil o la misma Argentina. Y para el año 2017, los entes internacionales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional coinciden en colocar a Nicaragua como la segunda economía del istmo centroamericano, solo superado por Panamá quien crecerá al ritmo del 6% para el año entrante.

Aunque su indicador para hacer negocios (Doing Business) califica muy baja a la economía orquestada desde Managua (#127 de 190 países); su índice mensual de actividad económica, alcanza los 4,4% (2016), ubicándose solo por detrás de República Dominicana con 6,8%. Pero si se compara con sus naciones fronterizas, todas quedan rezagadas en este indicador. Y claro está, que los servicios de intermediación financiera, comunicaciones, comercio, hoteles, restaurantes y las industrias manufactureras (maquilas), impulsan abismalmente a que los nicaragüenses mantengan estas cifras económicas por encima del resto.

Se quiera o no achacar que la gobernanza de Daniel tiene tintes de orgullo, dictadura o más bien, egoísmo socialista, la inflación se ha mantenido bien controlada dentro de un vaivén ± 3% en los últimos años, arrojando un nivel de confianza tanto dentro como fuera del país, en términos de precios al consumidor.

Pero para reforzar el punto inflacionario, su política monetaria basada en mini-devaluaciones les ha funcionado perfectamente, pues los inversionistas pueden realizar sus cálculos financieros con períodos más largoplacistas. Con un 5% interanual todos los seguidores de Alexis Arguello están contentos y felices, quienes entre baho, nacatamal, quesillo, pinolillo y hasta el famoso gallo pinto (en disputa con los costarricenses para saber quién “lo hizo primero”), disfrutan de su estabilidad económica.

Por otro lado, y contra todos los pronósticos que se puedan dar frente a los indicadores de Progreso Social que ubican a Nicaragua como el país #78 del mundo; la seguridad ciudadana es la mejor de la región de Centroamérica y una de las más seguras de Iberoamérica. La tasa de homicidios en el país es cercana al 8,7 por cada 1000 habitantes, cuando sus naciones fronterizas como Guatemala (39,9), El Salvador (41,2) y Honduras (90,4) se definen como países muchísimos más violentos e inseguros. Incluso, Costa Rica queda por detrás de la nación de Daniel, con un indicador de 9 de cada 1000 habitantes.

Para la oposición nicaragüense es complicada la situación de ahora en adelante. Por ahora no tiene muchos argumentos para derrumbar lo que está construyendo Daniel con base en los indicadores económicos que se mostraron anteriormente. Sumado a esto, el manejo déspota de los poderes públicos le añade a esta condición como única en su estilo haciendo de Nicaragua un ejemplo a envidiar por algunos países de la región.

Los peor de toda esta situación, es que la oposición ha apuntado a grandes grupos empresariales quienes han caído en las manos de Daniel otorgando bajo la “alianza del silencio” una tregua económica y financiera, que evade discutir los problemas sociales y de conducta del presidente reelecto. Claro, habrá que ponerse en los zapatos de aquellos empresarios que viendo los “toros desde la barrera”, presencian unos indicadores económicos que les benefician tanto a ellos como a sus colaboradores y pensado si estas personas de negocios estarían dispuestas “a torcer su voto” para que venga un nuevo protagonista político que les cambie el panorama económico.

Con base en todo lo anterior, la nación se convierte hoy en día en el país que otras latitudes estarían envidiando. Algunos jerarcas socialistas se deben de dar con una piedra en los dientes o rezándole a cuanta virgencita pudiera, para retomar la senda de la prosperidad económica a como le sucede a Nicaragua. Bien reza el dicho: Más vale malo conocido (con buenos indicadores económicos) que bueno por conocer; por lo tanto, habrá Daniel pa’rato.

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