Elecciones en Francia

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Coma

Naiz

Macron y Le Pen pasan a la segunda vuelta, según resultados oficiales

El líder del movimiento En marche!, Emmanuel Macron, y la ultraderechista Marine Le Pen pasarán a la segunda ronda de las elecciones presidenciales francesas al ser los dos candidatos más votados con el escrutinio al 97%, según datos parciales facilitados por el Ministerio del Interior.

Emmanuel Macron y Marine Le Pen se disputarán la presidencia del Estado francés el próximo 7 de mayo, al ser los dos candidatos más votados en la primera vuelta. Los datos oficiales, con el 97% los votos escrutados, han situado al líder del movimiento En marche!, Emmanuel Macron, al frente (23,75% de los votos) de las elecciones presidenciales en el Estado francés, por delante de la dirigente del Frente Nacional, Marine Le Pen, que ha obtenido el 21,53%.

Según datos parciales facilitados por el Ministerio del Interior, François Fillon se sitúa tercero en la contienda, con un 19,91%. En cuarta posición figura Jean-Luc Mélenchon, con un 19,6% de los votos. El índice final de participación se sitúa en el 78,69%. En 2012, un 79,48 por ciento de los electores acudieron a votar en la primera vuelta, mientras que en la segunda ronda la cifra subió ligeramente, hasta el 80,35%.

 

Fillon y Hamon piden el voto para Macron

El candidato del PS, Benoît Hamon, y el conservador François Fillon han sido los primeros en comparecer y reconocer su derrota. Ambos han pedido el voto para Macron en la segunda vuelta, y ambos han utilizado el mismo argumento: «Para frenar a Le Pen».

Esta, aún sin los resultados oficiales en mano, ha llamado a «liberar al pueblo francés», ya que, a su juicio, «está en juego la supervivencia de Francia». En un discurso pronunciado en su feudo de Hénin-Beaumont, ha considerado que el gran desafío en estas elecciones «es la globalización salvaje» y ha opinado que con su acceso a la segunda ronda su partido ha dado «el primer paso para que los franceses lleguen al Elíseo».

Por su parte, Jean-Luc Mélenchon, que en un principio ha pedido «prudencia» por la falta de resultados oficiales, ha tenido que reconocer que los resultados «no son los que esperábamos», aunque ha llamado a esperar a conocer la declaración final del Ministerio del Interior. Ha añadido que consultará a su militancia sobre si apoyará a Macron o a Le Pen, hacia quienes ha dirigido duras críticas.

Macron, último en salir a la palestra, ha proclamado ante sus seguidores que el pueblo francés «ha decidido ponerme a la cabeza» y ha agradecido a Fillon y Hamon haber anunciado que votarán por él. «En un año hemos cambiado la cara de la política francesa», ha afirmado eufórico ante sus fieles congregados en el Palacio de Congresos de Puerta de Versalles.

Atención especial a la seguridad

La jornada electoral ha transcurrido entre grandes medidas de seguridad. Ejemplo de ello es la evacuación de un centro de votación en Besaçon por una falsa alarma provocada por un coche sospechoso. Tras inspeccionar el vehículo, se ha descartado cualquier tipo de amenaza.

La tensión ha ido en incremento tras el cierre de los colegios electorales. La multitud se ha reunido en la plaza Bastilla de París atendiendo a la llamada de «la noche de las barricadas». Las protestas, con claro enfoque antifascista, han sido reprimidas por la Policía, que no ha dudado en usar gas pimienta.

La final se juega el 7 de mayo – Emmanuel Macron vs Marie Le Pen

Con emoción, pero sin grandes sorpresas… Los pronósticos previos no se equivocaron y las urnas clarificaron la cancha política en una Francia atravesada por su propia crisis interna en una Europa que no vive su mejor momento de las últimas décadas.

De once candidatos presidenciales presentes en el primer turno del domingo 23 de abril, según los sondeos previos cuatro tenían posibilidades de pasar a la segunda vuelta. De esos cuatro, el centrista Emmanuel Macron (En Marcha) y la ultraderechista Marie Le Pen (Frente Nacional) van a la final en dos semanas. De uno de esos dos, saldrá el nuevo presidente de Francia que reemplazará a François Hollande.

Las grandes derrotadas en este tercer domingo de abril fueron las hasta ahora dos fuerzas principales, bastiones de la vida política nacional de la 5ta República. Los socialistas, que de la presidencia caen a menos el 7 % de los votos. Y los Republicanos, que, de principal aspirante a suceder a Hollande, se acerca apenas a los 19%, como consecuencia principal del escándalo de corrupción que marcó a su candidato François Fillon y del cual no pudo despegarse.

Sorprendente el resultado de la izquierda-de la izquierda encabezada por Jean-Luc Mélenchon, candidato de la Francia Insumisa. Capitaliza un quinto del electorado francés y sanciona con su discurso redistributivo, eco-socialista y solidario, las ambigüedades ideológicas de la actual gestión socialdemócrata.

A dos semanas de la final del 7 de mayo, -y pocas horas después del cierre de las urnas en la primera vuelta-, pareciera que ya se perfila un ganador. Si las promesas de voto de los dirigentes socialistas y republicanos se corresponden en las urnas en dos semanas, Emmanuel Macron llegará al ejecutivo. El argumento principal del discurso de ambos partidos es ponerle un freno a las propuestas ultranacionalistas y xenofóbicas del Frente Nacional.

Macron, nacido políticamente en las entrañas del socialismo francés, ex – ministro del actual Gobierno, apostó en su reacomodo conceptual a un viraje hacia posturas de centro y “pragmáticas”. Con un discurso volátil, cuando no blando o light, apuesta a recrear una nueva mayoría.

El partido de ida parece haberle dado la razón. La segunda vuelta podría ratificarlo. Lo que no significa, sin embargo, que por ganar este campeonato de abril-mayo 2017 tiene asegurada la supremacía en las próximas competiciones. Por ahora dirige un equipo nuevo, sin trayectoria, carente de una hinchada propia hegemónica y jugando en el terreno barroso de una Francia hoy dividida en cuatro tribunas políticas, sin contar con el patrimonio de la popular.

 

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