La otra cara de la moneda

1177 views
Coma

Radio Progreso

El gobierno se muestra eufórico debido a que la recaudación de impuestos se mantiene en ascenso desde el año 2014. Por eso alaba a “los hondureños que siguen cumpliendo al pie de la letra con el pago de sus impuestos; por eso al cierre de abril los impuestos superaron los 28,200 millones de lempiras. Es más solo en el último mes fueron 9,200 millones por concepto del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR)”.

Y sigue halagando a la población cuando dice la directora del Servicio de Administración de rentas que “la ciudadanía está tomando conciencia de la importancia de cumplir con sus obligaciones tributarias de manera voluntaria y puntual”. ¿Cómo se han conseguido semejantes éxitos que merecen alabanzas tan grandes? Fundamentalmente han sido tres las medidas que se han tomado: en primer lugar, el aumento del impuesto sobre ventas (ISV) del 12% al 15%; en segundo lugar, se aplicó el cobro del 1.5% del ISR a las empresas con ventas superiores a los diez millones de lempiras anuales; en tercer lugar, se subió 25 centavos de dólar al impuesto que se aplica a las gasolinas.

En todo esto hay que notar que estas medidas que toma el gobierno no se hacen por decisión propia y no pueden considerarse como un logro propio. Nos sucede lo mismo que con el narcotráfico y las extradiciones. Se obedece al FMI que exigió mejorar la recaudación fiscal y reducir el déficit fiscal. Por eso el aumento promedio de los impuestos ha sido de 11,400 millones al año y, el déficit fiscal ciertamente se ha reducido a un 3.1%.

Desde el inicio de su gobierno ha sido el FMI quien ha dirigido la política económica del país, siendo la política fiscal uno de sus ingredientes. Todo ello no ha pasado democráticamente por las urnas sino que ha sido impuesto autoritariamente. Es consecuencia del “cheque en blanco” que cada cuatro años hace la ciudadanía con relación al partido de gobierno. Y los que tampoco están nada de acuerdo son los empresarios inconformes con el “paquetazo fiscal” porque, según ellos, produce efectos negativos para la inversión y el empleo.

El reverso de esta realidad nos es facilitado por el sector crítico de la economía quien sin muchos rodeos nos dice que “el aumento de los ingresos tributarios se dio por medio de incrementos en impuestos indirectos (impuesto sobre ventas y de los derivados del petróleo, principalmente), los que constituyen cerca del 70% de los ingresos tributarios. Mientras tanto, el crecimiento de los impuestos directos (al capital y la propiedad) es menor y las exoneraciones fiscales se han mantenido en niveles altos, y en algunos casos han aumentado”.

Siempre de la mano del ICEFI tenemos “el enorme peso que representa el servicio de la deuda en el presupuesto nacional. Para 2016 de cada tres lempiras que el gobierno recaudó en impuestos, un lempira se destinó al pago de la deuda. Al finalizar el 2017, el Gobierno Central habrá pagado en los últimos cuatro años alrededor de 117,282 millones de lempiras en servicio de deuda.

En segundo lugar, la desproporción en los aumentos de presupuesto a los rubros de defensa y seguridad, así como a los programas de asistencia social manejados directamente de la presidencia”. Es decir, que se aumenta el asistencialismo, la seguridad y defensa, disminuyendo la protección social y la educación”.

Finalizamos diciendo que la mejora de la recaudación tributaria y la reducción del déficit fiscal se ha conseguido pero a costa de aumentar las desigualdades sociales. Se ve como camino de solución un nuevo pacto fiscal con participación ciudadana para que pueda haber trasparencia y rendición de cuentas.

URL Corta: http://bit.ly/2p5ZJRF
Coma