Macron ofrece un dialogo firme en su primera reunión con Putin

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*** El presidente francés recibe en Versalles al líder ruso tras estrenarse en la OTAN y el G-7 con Trump

Tegucigalpa, Honduras.

Emmanuel Macron no era el presidente francés deseado por Vladímir Putin, que habría preferido al conservador François Fillon o a Marine Le Pen. Pero la realpolitik obliga a los líderes a trabajar con los hechos, no los sueños. Macron y Putin se reúnen este lunes en Versalles, un primer encuentro en culmina el estreno diplomático del nuevo jefe de Estado francés. En los últimos cinco días, Macron se ha visto con otros dos hombres fuertes del nuevo nacionalismo global, el presidente de EE UU, Donald Trump, y el turco Recep Tayyip Erdogan, además de los otros homólogos de la OTAN y el G-7

El pretexto de la visita es la apertura de una exposición que conmemora el tricentenario de la visita de otro líder ruso a París, el zar Pedro el Grande, considerado un gobernante reformista y modernizador. Pedro el Grande, admirado por la Rusia soviética y por el propio Putin, pasó seis semanas en Francia.

El marco —el palacio del Grand Trianon, en Versalles— se explica porque es la sede de la exposición. También le da un aire informal a la reunión del que tendría en en palacio del Elíseo, en el centro de París. Y a la vez sirve a Macron, recién estrenado en el cargo, para proyectar la imagen de una Francia poderosa, y la de él mismo como un presidente que quiere recuperar el aura monárquica de antecesores suyos como De Gaulle o Mitterrand.

La lista de temas que separan a Macron de Putin es larga, pero puede resumirse en dos: Ucrania y Siria. Macron, que fue ministro de Economía del presidente François Hollande, preservará la orientación de su política exterior. Es partidario de mantener las sanciones internacionales a Rusia por su anexión de la península de Crimea en 2014, y crítico con la posición rusa en Siria en favor del régimen de Bachar el Asad. Durante la campaña para las elecciones presidenciales, Macron era, entre los favoritos, el único que marcaba distancias con Putin. De él dijo que ni compartía los valores ni sentía fascinación alguna.

“Es indispensable hablar con Rusia porque hay una serie de temas internacionales que no se resolverán sin un diálogo firme con ellos”, dijo el pasado sábado el presidente francés al final de la cumbre del G-7 en Sicilia Italia.

Putin recibió a Le Pen en Moscú unas semanas antes de las elecciones. También veía con buenos ojos a Fillon. Ambos se habían mostrado comprensivos con la anexión de Crimea y partidarios de una mayor cooperación bilateral.

La prensa francesa recuerda estos días la hostilidad de la prensa próxima al Kremlin hacia el nuevo presidente y los bulos que algunos medios pusieron en circulación. Más grave es la sospecha de un supuesto origen ruso en los ciberataques contra En marche!, el partido de Macron, y el robo y difusión de correos electrónicos privados. La operación fue similar a la que golpeó a la candidata estadounidense Hillary Clinton el año pasado. Pero no logró influir en el resultado.

La relación entre Francia y Rusia se había enrarecido antes. Comenzó con la crisis de Ucrania en 2014 y se agravó con la intervención rusa en Siria en 2015. La tensión por Siria precipitó la anulación de una visita prevista de Putin a París el pasado octubre, para inaugurar la céntrica catedral ortodoxa junto al Sena y la Torre Eiffel. Tras la reunión con Macron en Versalles, Putin visitará la catedral.

Para Macron, el encuentro con Putin es el último tramo de un maratón diplomático que le ha puesto en contacto por primera vez con los líderes con los que deberá tratar en los próximos cinco años. Algunos, como Putin o Trump, presentan una visión del mundo nacionalista lejana a la más cosmopolita de Macron.

En una entrevista con el dominical Le Journal du dimanche, el presidente francés dijo que quiere dejar claro que es capaz de mantener el pulso —metafórico y real, como demostró en un apretón de manos con el presidente estadounidense— con sus homólogos. Pese al poder declinante de Francia, y pese a su edad e inexperiencia, quiere hablarles de igual a igual. Macron tiene 39 años y dos semanas en el poder. Putin, 64 años y 17 en el poder.

Cuando Pedro el Grande visitó París y sus alrededores, en mayo y junio de 1717, el rey Luis XV tenía siete años. El zar, 45.

Un episodio durante un encuentro entre ambos llamó la atención a los cronistas de la época. “Nos sorprendió ver al zar levantar al rey con ambos brazos, elevarlo a su nivel, besarlo en el aire, y ver cómo el rey, a su edad, que no lo esperaba, no sentía ningún temor”, escribió Saint-Simon en sus Memorias. Cuenta otra crónica, citada en un viejo artículo de Le Monde Diplomatique, que Pedro el Grande, con Luis XV en brazos, subió por una escalera y proclamó: “Llevo en brazos a Francia entera”.ELPAIS/Hondudiario

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