Falleció el sacerdote Antonio Quetglas en Tegucigalpa

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***Los restos del padre Quetglas comenzarán a velarse a partir de la 1:00 de la tarde en la Milagrosa y mañana a las 10:00 am celebrarán una misa, seguidamente su cuerpo será llevado hasta la cripta de la Basílica de Suyapa donde será sepultado.

Por: Tania Turcios

Tegucigalpa, Honduras 

 

Este lunes falleció a sus 86 años el reconocido sacerdote español,  Antonio Quetglas, vicario de la iglesia Medalla Milagrosa, de la capital Tegucigalpa.

El sacerdote de 86 años era muy querido por la enorme labor que desempeñó por más de 22 años al frente de la fundación Obras Sociales Vicentinas (Osovi) donde llegó en 1995. También estuvo como director de la Casa del Niño y de la Niña.

Quetglas nació en Santa Eugenia, España, en 1931. Después de muchos años de estudio y preparación se ordenó como sacerdote.

Los restos del padre Quetglas comenzarán a velarse a partir de la 1:00 de la tarde en la Milagrosa y mañana a las 10:00 am celebrarán una misa, seguidamente su cuerpo será llevado hasta la cripta de la Basílica de Suyapa donde será sepultado

La vivencia de su familia como hogar cristiano inspiró su vida e idealizó su entrega a la persona de San Vicente de Paúl, fundador de la congregación de la misión al ingresar a los 13 años, en 1944, a la escuela Apostólica de Palma de Mallorca.

Desde su llegada a Honduras, el 27 de julio de 1963, el padre Antonio realizó una extraordinaria actividad y entrega, que queda reflejada en la construcción de unas 10 capillas además de un comedor infantil.

Durante estuvo saludable, completó su labor ministerial con la obra pastoral, en sus constantes visitas a las comunidades de pueblos y aldeas motivando a muchos al compromiso de servicio a los demás.

El párroco por años contagió con su labor desde la Arquidiócesis de Tegucigalpa, a empresarios también laicos que lo apoyaron, que tomaron  accionar y su mensaje como objetivo de vida, pero sobre todo ejemplo a seguir.

Inspirados en su labor, cada año se nomina a personas que realizan actos de caridad para entregarles el premio Quetglas.

El premio en su honor que  tiene dos finalidades, como ser;  reconocer su trayectoria de servicio pastoral y humanitario e incentivar a otros a que tomen su legado.

Por amor a los niños siempre estaba en procura de ayuda para sacarlos del abandono y darles la vida digna que ahora muchos tienen.

El siervo de Dios fue un hombre que entregó su vida  a los más necesitados de Honduras y contribuyó al desarrollo integral de miles de personas.

Quetglas siempre recalcó a los católicos educar a los jóvenes para que cumplieran bien las leyes de Dios y criarlos desde pequeños en el camino cristiano. Hondudiario.

 

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