Endeudar nuestra soberanía

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  Radio Progreso 

 

S&P Global Ratings dio hace unas semanas una calificación que el gobierno de Juan Orlando y las clases poderosas del país celebraron con bombos y platillos. Pero tristemente la historia nos recuerda que cuando los de arriba brincan de la alegría, los de abajo son aplastados. Para los voceros del gobierno tenemos una buena calidad crediticia basada en factores claves como el fortalecimiento de las finanzas públicas, mejora de ingresos fiscales y control del crecimiento anual de la deuda.

Pero aquí está la historia que el gobierno nos está ocultando: la nota de doble B permitirá al país tener acceso a más recursos con mejores plazos y condiciones, dicho de una manera muy simplona: el gobierno está celebrando que puede endeudarse más con organismos crediticios internacionales. Celebran que podemos y vamos a endeudarnos más.

Pero la misma firma en su comunicado dice que la “evaluación institucional” es calificada como débil y la “evaluación económica” también es señalada de débil; tampoco el gobierno nos dice que la devaluación de la moneda llegará a más de 28 Lempiras frente al dólar y la tasa de desempleo se incrementará hasta el 6.5 por ciento en los próximos años.

Además dicha organización expresa el siguiente criterio: “El presidente Juan Orlando Hernández está participando con un marco legal que no regula el límite de periodos de la reelección. En nuestra opinión, un eventual crecimiento en el poder de decisión plantea riesgos a la evolución de las instituciones políticas. El sistema político de pesos y contrapesos de Honduras sigue siendo débil”.

Esas son las recetas que los organismos crediticios internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y firmas como la S&P Global Ratings hacen a países con economías especulativas y de alto o mediano riesgo, pero el gobierno sigue ocultando que no hemos salido de esa categoría riesgosa para las inversiones.

La historia hondureña ya tuvo procesos que marcaron su economía y finanzas obedeciendo ese tipo de recomendaciones, desde Marco Aurelio Soto, pasando por los gobiernos nacionalistas de Juan Manuel Gálvez en los cincuentas y el de Rafael Leonardo Callejas en los noventas, otra vez un gobierno nacionalista, el de Juan Orlando Hernández, sigue aplicando firmemente esas recetas fracasadas que solo benefician a un grupúsculo en detrimento del bien común de las mayorías empobrecidas en nuestra querida Honduras.

La laceración de nuestra soberanía en el territorio de esas recomendaciones implica tres pasos claves: estabilizar, liberalizar y privatizar, todo va a pies juntillas.

La inversión público privada del sector energético, las concesiones de la infraestructura vial, son expresiones claras de una oleada más, comenzada en los años ochenta, continuada en los noventas y arreciadas bajo las sombras del Honduras 20/20, Visión de País y Plan de Nación.

Entonces bienvenidos y bienvenidas a la soberanía Honduras Is Open For Business.

 

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