Halloween vengativo del FBI

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Alfredo Jalife-Rahme – La Jornada

Hay que tener sumo cuidado con los espectaculares bombazos judiciales y multimediáticos que lanzó el ex director del FBI, Robert Mueller: operador judicial de los Bush, en colusión con los abogados del establishment jurídico de los Clinton (Bill y Hillary) y Obama.

La grave acusación contra Paul Manafort, ex director fugaz de campaña de Trump, y su asociado Rick Gates, versa sobre sus tétricas tratativas con Ucrania –no con Rusia– en 2014 (sic), mucho antes de formar parte del equipo trumpiano. El implacable Mueller los colmó de acusaciones por lavado y evasión fiscal.

El muy menor voluntario sin sueldo (sic) para asuntos internacionales, George Papadopoulos, confesó su culpabilidad, a cambio de una sentencia muy benigna y una multa simbólica, por lo que Trump lo fulminó de mentiroso.

Al corte de caja de hoy, no existe estricta ni legalmente un smoking gun (cuerpo del delito) contra Trump ni Rusia.

Al día siguiente de la piromanía judicial de Mueller, en pleno Halloween, subieron el dólar y la bolsa a niveles anti gravitatorios, mientras declinaba el oro (ícono de una crisis verdadera).

Todavía el Deep State no empuja de lleno a Trump a la fase de crisis, como propalan sus pletóricos enemigos en la aplastante mayoría de los multimedia –bien ganados a pulso por su irreverencia estrafalaria–, pero sí se avizora, con el horizonte de la elección intermedia de 2018, una crisis constitucional de gobernabilidad, si el Deep State, que padece una patológica rusofobia, aprieta demasiado las tuercas judiciales.

Porque tampoco Trump está manco y es capaz de defenestrar a Mueller, como lo hizo con el íntimo amigo de éste, el ex director del FBI, James Comey.

El drama de guerra intestina en Washington aún no alcanza su paroxismo y AP, presuntamente vinculada a la CIA, reporta que Trump, bajo presión del ala dura de su estratega Steve Bannon, sopesa defenestrar también a Mueller y, de paso, otorgar un indulto a Manafort y a Gates

A mi juicio, como comenté a la conductora Patricia Ramos de CNN, la batalla jurídica la tiene perdida Trump de antemano frente a la poderosa alianza de la CIA –donde pesan mucho los Bush con el grupo de los mormones (conducidos por Brent Scowcroft y el ex candidato presidencial Mitt Romney), con su intrigante ex director John Brennan, quien sembró todas las trampas inimaginables con los guiños de Obama al ingenuo y muy locuaz Trump, y el FBI (la obscena colusión de Mueller/Comey), sumados del omnipotente bloque jurídico de los tres abogados Bill Clinton, Hillary y Obama.

El portal trotskista WSWS (boicoteado por Google), comenta que “ninguno de los cargos contra Manafort y su principal socio Rick Gates (…) tiene algo que ver directamente con los alegatos de la manipulación rusa en la campaña electoral de EU”. Por cierto, el ex presidente demócrata J. Carter ha desechado también esta acusación rusofóbica

WSWS afirma que el fiscal especial Mueller “es el representante del Deep State conformado por la rama militar, funcionarios del espionaje y sus lacayos políticos y de los multimedia”

Se trata de una guerra civil que no se atreve a pronunciar su nombre entre los perdedores Clinton, apoyados por los Bush y Obama, y el vencedor Trump quien aún no es digerido ni por su propio Partido Republicano.

En las antípodas del espectro político y financiero, el editorial del portal Bloomberg defiende al presidente atribulado: No se precipiten en juzgar a Trump ya que los cargos contra Paul Manafort son un escándalo, pero no son ninguna evidencia (sic) de la culpa del presidente .

Para NYT, febrilmente anti Trump, las primeras acusaciones de Mueller envían un mensaje (sic) al presidente quien insiste que se trata de una cacería de brujas, un día antes del Halloween, basada en un “engaño inventado por los demócratas y los multimedia”. Trump rechazó su relevancia en Twitter al refrendar que no existe colusión.

Roger Stone Jr., consejero intermitente de Trump, comentó que el presidente no debe defenestrar (sic) a Mueller, pero que mediante el Departamento de Justicia debe indagar las sórdidas tratativas de Hillary quien sí se coludió con los intereses rusosal otorgarles, siendo presidente Obama, parte del mercado de uranio en EU. Tal investigación sería la última jugada de supervivencia de Trump.

Edward Luce, del FT y gran conocedor de los laberintos en Washington, comenta que la lista de inculpados puede elevar su nivel e incluye al defenestrado teniente general Michael Flynn, al hijo mayor de Trump y a su yerno, el israelí estadunidense Jared Kushner

Un experto de la diversión mediática y, al unísono de su bombardeo retórico contra Nor-corea durante su próximo periplo asiático de 11 días, ya está explotando el papel turbio de Hillary en la venta de 20 por ciento de la empresa canadiense Uranium One a Rosatom (de Rusia).

Edward Luce juzga que la sentencia que más pesa es la del Partido Republicano que no ha blindado a Mueller, como exige el Partido Demócrata

Lo que más interesa a Trump es que su base de apasionados fieles del Partido Republicano lo siga apoyando y eso también es lo que más le importa a la mayoría de los legisladores republicanos.

Con el apoyo intransigente de sus supremacistas evangelistas blancos, Trump siente que puede salir ileso (sic) defenestrando a Mueller, pero, en este punto, EU se sumiría en una crisis constitucional, lo cual tiene una probabilidad de 50 por ciento, a juicio de Edward Luce.

El consultor de petróleo y gas Manafort y su fétida empresa de cabildeo se llevó entre las piernas a Tony Podesta, quien compartió los mismos asuntos pestilentes con Ucrani ¡Vaya cabilderos bipartidistas bidireccionales!

Tony Podesta es hermano de John, jefe de campaña de Hillary y socio en la mafiosa empresa Global Solutions de la que es, o fue, director(sic)Arturo Sarukhan, ex embajador calderonista galardonado por entidades sionistas de EU y hoy consultor del canciller Videgaray.¡Cómo se ha degradado la cancillería mexicana!

El influyente general John Kelly, jefe del gabinete trumpiano, lanzó sus propias bombas sulfúricas al comentar que la guerra civil empezó debido a la incapacidad de operar un compromiso, en alusión tangencial a la guerra doméstica bipartidista en curso.

El general Kelly aumentó la puja al exhortar el nombramiento de un fiscal especial para investigar la venta de uranio durante la presidencia de Obama y el papel de los demócratas al financiar una controvertida investigación contra Trump.

El temerario Mueller propinó un fulgurante jaque a Trump, todavía sin mate, que provocó un efecto bumerán sobre los hermanos Podestá –uno de ellos, Tony, quien renunció un día antes del Halloween a su fétida empresa cabildera vinculada a la infecta Fundación Clinton– asociados en los avernos ucranianos con Manafort.

AlfredoJalife.com

 

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