Metástasis Corruptiva

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Coma

Mario E. Fumero

Existe una enfermedad moderna que aqueja a la Sociedad latinoamericana, y la cual se ha extendido como un cáncer, por todo el panorama latinoamericano, tanto en lo político, como en lo religioso, y la convivencia social. Este cáncer es un flagelo que devora la democracia, y se llama corrupción.

Cuando un cáncer se ramifica por todo el cuerpo, los médicos dicen que sufre una metástasis, lo que equivale a afirmar que las células cancerosas se han extendido por todos los órganos del cuerpo, o la gran mayoría de ellos, por lo cual, el paciente entra a un estado irreversible de muerte, en donde la posibilidad de recuperación se vuelve nula.

El mal de la corrupción no es un fenómeno moderno, viene desde la época de la conquista, y se ha ido agudizando en la medida en que la codicia y el deseo de poder se ha ido adueñando del corazón de las personas. Esto nos ha llevado a una descomposición social que origina pobreza extrema.

El deseo de tener y de poder, es una característica innata en la naturaleza de todos los seres humanos, dominados por el pecado. Es difícil vivir en un mundo en donde estos elementos nos atraen, y se forjan bajo una filosofía materialista que se encuentra presente en todos los ámbitos de la sociedad. Esto lleva a las personas, no solamente al engaño y la trampa, sino también a la lucha por tener más de lo que en realidad necesitan, la codicia.

Cuando los ojos de la codicia se abren, el hombre es capaz de venderle su alma al diablo. Cuando se compran los votos, las conciencias, y los medios para conducir, mediante el engaño, a que la gente obedezca los designios de los ambiciosos, irreversiblemente vamos a la destrucción moral y social.

Supuestamente el área más amenazada por la corrupción en la sociedad moderna es la política, pero tristemente, no solo domina ahí, también este mal afecta a los religiosos, los cuales han forjado una teología materialista llamada de “la teología de la prosperidad”, que mas bien debería llamarse “teología de la codicia”, en donde te valoran la fe por el tener y el vivir bien, como fruto de la bendición de Dios, y para lograr esto, tenemos que acudir a diferentes técnicas mercantilista, y la gran  mayoría de ellas está vinculadas con actos incorrectos, que entra en el plano de la corrupción.

¿Cuál es el fruto de la corrupción? La pérdida de la confianza en la democracia y de la credibilidad de la gente en los ministros del Evangelio, lo que nos lleva a la indiferencia, y muchas veces, a la negación de la fe, porque por culpa de la corrupción, sufren los sinceros y más pobres, y en este marco, ser honesto e integro es ser tonto, por lo que ser corrupto y pícaro es ser listo en este mundo, y esta ideología materialista tristemente domina nuestro marco social.

Lo peor de la corrupción es que la justicia se insensibiliza, dando paso a la impunidad, y como es un mal generalizado, difícilmente podremos erradicarlo, a menos que adoptemos medidas muy drásticas, que, según los derechos humanos modernos, sería inaplicable.

 Sólo habido un país en el mundo que mediante medidas drásticas a podido extirpar este cáncer de su sociedad, se llama Singapur, pero el precio que tuvo que pagar fue muy alto, pero el efecto producido en el presente a hecho de esta sociedad una de las más seguras y prósperas del mundo, después de haber sido una de las más corruptas y mas y enfermas del continente asiático.

Y frente a esta realidad latinoamericana, me hago la pregunta; ¿contaremos con los recursos necesarios para extirpar esta metástasis social? Espero su respuesta.

mariofumero@hotmail.com /www.contralaapostasia.com

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