“Aprendí de alguien que estuvo dispuesto a que yo triunfara”: baterista Javier Carranza

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***Javier Carranza y una de las dos bandas músicales a las que pertenece, representaron a Honduras y a Centroamérica, en el festival de rock más grande del mundo, conocido como el Wacken Open Air (WOA), realizado en una ciudad de Alemania.

Honduras, Tegucigalpa

“Antes que todo, necesito que me afirme su compromiso, porque varios desisten pronto y esto es un trabajo arduo, así que vamos a iniciar coordinando sus extremidades, para practicar en diferentes ritmos”, con esas palabras, comenzó la carrera musical del baterista hondureño, Javier Humberto Carranza Martínez.

El joven oriundo del municipio de El Paraíso, en el departamento del mismo nombre, recuerda que un día de hace 16 años, caminaba hacia su hogar, – como de costumbre luego de asistir a sus compromisos escolares -, pero esa tarde; los sonidos de la música tocarían las puertas de la vida de Javier Carranza, porque al pasar por la Casa de la Cultura de la zona, un extraño retumbo atrajo su atención, eran para Javier, los sonidos perfectos provenientes de una batería.

Sin dudarlo, ingresó al recinto cultural y comenzó a disfrutar la ejecución de quien en ese momento tocaba la batería, misma que cautivó su atención, y lo llevó a convertirse, en uno de los bateristas referentes del país.

Muchos afirman que los destinos de la vida están perfectamente trazados, y la historia de Javier lo confirma, ya que la persona que lo inspiró a ser un baterista, se convirtió en su primer mentor, quizá brindándole únicamente los conocimientos básicos, pero los esenciales para que iniciara lo que hoy es; su mayor pasión.

“Mis inicios fueron en la Ciudad de El Paraíso en el año 2002 cuando tenía 16 años, escuché que en la Casa de la Cultura estaban tocando la batería, y eso era algo muy raro de oír por esos lugares en esos días, entré y de casualidad conocía a quien estaba tocando la batería, se llama Marvin Pastrana, entonces le dije que quería aprender, y me dijo que estaba bien, que él tenía toda la disposición de ayudarme”, dejó conocer a Hondudiario Javier Carranza.

Es así, que ambos iniciaron con las clases para aprender a ejecutar la batería, y -según las palabras de Javier Carranza- lo hicieron en un instrumento musical que tenía más de 50 años de utilizarse, por lo que ellos lo consideraban una reliquia, que si bien, estaba deteriorada y descolorida, era la plataforma ideal para poder cumplir uno de sus más grandes sueños, “ser un músico profesional”.

Las sesiones musicales entre Javier y Marvin eran diarias, siempre con el propósito de que el joven paraiseño aprendiera todo de su maestro, y recuerda que un día “Marvin me dijo que no era tan fácil, siempre me enseñó la colocación correcta de las manos y piernas, y poco a poco que nos fuimos coordinando durante las clases, avanzamos con los diferentes estilos que él manejaba”.

Sin embargo; después de dos meses practicando junto a Marvin Pastrana, Javier se vio obligado por un tiempo, a retirarse de su meta de aprender a generar música desde una batería, su economía en esos tiempos, no era la adecuada para costear los honorarios profesionales de un maestro personal, pero esa situación; no detendría su incansable animo por mejorar y desde su hogar y de forma empírica, siguió adelante con su propósito.

“Estudié y practicaba por mi cuenta, desde mi casa, más que todo aprendiendo a tocar canciones que a mí me llamaban la atención, siempre inclinado en el género musical que a mí me gustaba, entonces en ese tiempo, intentaba sacar “covers” de bandas como Gun´s and Roses, porque aún no podía tocar bien la batería y empecé a formarme por mi cuenta, deduciendo como podían ser algunas cosas”, agregó.

Asimismo, el joven baterista, confesó a Hondudiario, que luego de alejarse de las clases en la Casa de la Cultura de El Paraíso, casi siempre le fue difícil el acceso a una batería para continuar con su aprendizaje, por lo que la necesidad lo obligó, a sentirse cómodo practicando desde cualquier parte, e imaginando estar sentado frente a un instrumento, por esa razón, los muebles de su hogar aún recuerdan y llevan en sus apariencias, las memorias de la formación de Javier Carranza como un artista.

La familia de Javier, jugó un papel muy importante en sus inicios como baterista, posiblemente no tenían los ingresos económicos suficientes para apoyarlo monetariamente, no obstante, por mucho les sobra la riqueza de ayudarlo de forma anímica, y es uno de los tesoros que comentó, siempre lleva en su equipaje de vida.

Pasados los años, Javier Carranza, nunca dejó de “tocar” la batería, debido a eso, alcanzó muchas experiencias en su carrera musical, para él, una de las mejores, es el poder conocer personas que de igual forma, han luchado contra todas las adversidades para cumplir sus objetivos, y varios de ellos hoy en día, son sus compañeros de batalla para demostrar que en Honduras, hay talento para compartir con el mundo.

“Tocar la batería me ha dado la oportunidad de participar en diferentes eventos, como competencias, lo he hecho en varias ocasiones y me ha permitido tocar en varias zonas del país, y de conocer y relacionarme con muchos músicos y ejecutores de instrumentos, a quienes admiro”, apuntó.

Además, Javier Carranza y una de las dos bandas de música rock a las que pertenece, en el año 2016, ganaron el prestigio de representar a Honduras y a Centroamérica, en el festival de rock más grande del mundo, conocido como el Wacken Open Air y realizado en una ciudad de Alemania.

Luego de cumplir sus hazañas por Alemania dando a conocer la música hondureña, él y su banda, realizaron una gira por varios países de Europa, como Croacia, Bulgaria, Bosnia y Rumania, donde compartieron con el público, las canciones de su disco llamado “Corona de Cuervos”.

La banda Crows Crown o Corona de Cuervos, y Atlantis Symphony, son parte de la vida de Javier y sus amigos de grupo, constantemente se reúnen luego de sus compromisos laborales, para mejorar en sus propósitos, y cada vez que se presentan ante un escenario, den su esfuerzo, por entregar un espectáculo de calidad, a todas las personas que han dedicado parte de su tiempo, para escuchar la interpretación de su música.

Por otra parte, Javier en busca de sus aspiraciones personales, de forma frecuente intenta crear enlaces con marcas internacionales ligadas a las baterías, como fabricantes de baquetas, platos, pergaminos y otros, con el objetivo que conozcan su música y puedan llegar a otorgarle un patrocinio.

Para concluir la entrevista, Javier Carranza participó con Hondudiario, que nunca dejó a un lado su formación académica, y si bien la música lo acompaña en cada momento de su vida, siempre dio su mejor voluntad para cumplir otra de sus grandes metas, y hace tres años, logró salir avente de sus estudios universitarios, convirtiéndose en un profesional del derecho, que hoy en día; es su carta de presentación para desenvolverse en sus quehaceres laborales.

“Mis planes profesionales y musicales son mejorar cada día, como satisfacción personal, quiero tener la oportunidad de compartir mis conocimientos con alguien que lo desee tanto como yo, así como un día, yo aprendí de alguien que estuvo dispuesto a que yo triunfara”, enfatizó el baterista hondureño, Javier Carranza.SB/Hondudiario

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