Las piezas del ajedrez

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Alfred Kaltschmitt
Alfred Kaltschmitt

Es evidente que lo que estamos viviendo el día de hoy es una confrontación ideológica disfrazada de argumentos relacionados con el combate a la corrupción y la impunidad. La estrategia es obvia: Se maximizan los errores del gobierno, sus pifias y torpezas, se minimizan sus logros, pero también los desaciertos y errores de una Comisión con casi 12 años en Guatemala, incluyendo el mal manejo de Guterres a las quejas del Gobierno de Guatemala, dadas a conocer públicamente por el embajador Skinner Klee. Minimizan también la salida de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, calificando al consejo “como hipócrita y cloaca de prejuicios políticos”.

Tampoco abordan los graves problemas que el sistema de Lawfare o gobierno de jueces, especialmente en la Corte de Constitucionalidad, está causando a través de la politización de la justicia dictando fallos tan errados y sesgados que caben dentro del ámbito del prevaricato y han alentado dudas de posibles conflictos de intereses.

Igualmente se minimizan los logros diplomáticos alcanzados en las últimas semanas, logrando que dentro del tablero de ajedrez político, “el peón”, aparentemente indefenso en medio de la vulnerabilidad de su posición interna y externa, se viese de pronto fortalecida merced a un inteligente cabildeo, basado en la capitalización de una coyuntura geopolítica oportuna y pertinente. El viaje a Nueva York sigue dando réditos.

La inauguración de la Fiscalía Transnacional, en cooperación con el gobierno estadounidense, la cual estará acompañada del Buró Federal de Investigaciones (FBI), la DEA e ICE, inicia con la persecución del delito de trata de personas, pero en subtexto evidencia la primera cabeza de playa para la sustitución eventual de la Cicig.

Han tratado por todos los medios de demonizar a los que insisten en crear una nueva comisión contra la corrupción abordando el origen, el causal primario de los problemas sistémicos y estructurales que generan los incentivos y las discrecionalidades de los funcionarios.

Y es esta insistencia la mejor prueba que todo este andamiaje finamente hilvanado en lo mediático, jurídico e ideológico, a pesar de no haber logrado el objetivo de obligar al presidente a renunciar, vía plazas y movimientos contestatarios, es el que quieren disfrazar lanzando acusaciones absurdas de querer perpetuarse en el poder, sugiriendo golpes de Estado por fallos que ya no tienen razón de ser porque el actor principal del amparo fue sacado de la ecuación. No entienden que el Departamento de Estado y el NSA les tomó la lica desde hace meses y están perfectamente enterados del plan, con el que no solo no están de acuerdo, sino están abiertamente en contra.

Es un enigma porque no aceptan que se movieron las piezas. Que hay dos torres, una reina y un rey guardando al peón. Un peón, con instrucciones precisas de seguimiento a una hoja de ruta que termina con las elecciones, a pesar de esa cabeza de playa que estaba incrustada en el Tribunal Supremo Electoral.

Ya se prevé la resistencia y la movilización de los grupos contestatarios, financiados con fondos de los 300 millones anuales del robo de energía eléctrica, Soros y toda la tournée afín.

Irónico que se esté hablando del combate a la corrupción, de la necesidad de eliminar los poderes discrecionales de los funcionarios, de controlar las compras y contrataciones, de eliminar los procesos de la tramitología cancerosa, de evitar la extorsión para la devolución del IVA o el pago de una deuda del Estado.

Pienso en Macondo: “Había tenido que violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad”.

alfredkalt@gmail.com

URL Corta: http://bit.ly/2NVwddL

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