La inmigracion masiva

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Mario E. Fumero

Uno de los fenómenos modernos en los países pobres, y sumidos en miseria, es el éxodo máximo de sus habitantes hacia países prósperos. Esto ocurre en la Europa occidental, que tiene que afrontar una avalancha de africanos que huyen de guerras, hambre y fenómenos climáticos. Son miles los que se lanzan al mediterráneo en busca del sueño europeo. De igual forma, son miles y millones los que escapan de las guerras fratricida de Siria y el Medio Oriente.

Hoy, por primera vez en la historia de  América, miles de Hondureños, mezclados con guatemaltecos y salvadoreños, han emprendido un éxodo masivo  hacia el país del norte, en busca del llamado “sueño norteamericano”, en momentos en que el presidente Trump radicaliza una política antinmigrante y está deportando incluso a los que por años , y acogido al TPS,  son deportados, después de vivir muchos años y tener sus casas, trabajo y familia, mostrado su gobierno una actitud racista e intolerante a la migración latina.

¿Por qué miles de hondureños abandonan su país hacia una loca aventuras con un posible fin caótico? Hay varios factores, uno de fondo, y otro de forma. Analicemos primero el de fondo.

Desde hace tres décadas, Honduras viene sufriendo un deterioro moral y político que ha llevado al país a la inseguridad y violencia. Esta nace como producto de la corrupción y el deterioro político que produce una frustración generalizada debido a que el robo y la politiquería barata han destruido fuentes de trabajo, mala calidad en la salud y educación y un alto costo de la vida, debido a impuestos altísimos y un estado ineficiente y supernumerario. Esto no es producto del actual gobierno, sino que viene desde hace 20 años. La pobreza, la falta de oportunidades, los altos impuestos y la inseguridad produce un efecto cumulativo que puede desencadenar una revuelta social o una fuga masiva hacia otros derroteros. Gracias a Dios, no se ha dado la revuelta, como en Nicaragua, pero si la migración másica.

Así que el mal de fondo es el producto de la desigualdad, falta de trabajo, la corrupción e impunidad. Pero ¿Cuál es el mal de forma? Las falsas esperanzas, la explotación de la frustración con promesas absurdas, y los anarquistas, que quieren sembrar el caos social para derrocar al gobierno. Detrás de todo este movimiento están agitadores que envuelven a gente sencilla, frustradas y hambrientas con falsas esperanzas para desencadenar un éxodo que propone una solución a la miseria existente. Pero ¿Qué gobierno puede resolver los problemas de corrupción, cuando los mismos de la oposición han sido corruptos en el pasado? ¿Porque los diputados, viendo la crisis del país, se dieron el lujo de duplicarse sus sueldos? ¿Por qué en los hospitales públicos la gente se muere porque no hay medicina, ni anestesia para operar? ¿Es que el acoso a las mafias, narcotraficantes y maras no producen una reacción desestabilizadora al gobierno que los reto? ¿La corrupción actual, es producto de este gobierno, o más bien se viene arrastrando desde el 2004? ¿Porque siendo un país tan pobre, se pagan tantos impuestos? ¿Por qué aumenta la burocracia en cada gobierno? ¿Se estimula la inversión, producción y zonas agrícolas? ¿Se establecen rutas de peaje con una opción alternativa? ¿Funciona la justicia igual para todos? ¿Dónde están los que le vendían al Estado pastillas para curar enfermedades a base de harina? Todo esto ha sido el detonante que ha desencadenado la crisis actual.

Cada país tiene el derecho soberano de regular el ingreso de extranjeros a su territorio. Entre los 7,000 supuestos emigrantes que buscan ir al norte hay de todo; mareros, delincuentes y agitadores, que son minorías, y una mayoría de jóvenes, familias, ancianos, madres y niños que no ven futuro en su tierra, y han sido seducidos por el sueño americano, y tristemente, no han entendido la realidad de la política de Trump, y van como ovejas al matadero. ¿Cuál será el fin de esta tragedia? No lo sé, pero los gobernantes deben actuar con coherencia. Los diputados deben reducirse sus sueldos y darlo a la mejora de la salud. El Gobierno debe reducir su burocracia e invertir en proyectos sociales productivos. La empresa privada debe lanzarse de lleno a aumentar su producción, y los agricultores y ganaderos producir más que nunca para salvar a Honduras, y la justicia debe condenar fuertemente a todos los ladrones del erario público, solo así salvaremos a Honduras.

mariofumero@hotmail.com

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