“La vida de un árbol, más allá de la muerte”: La naturaleza

1763 views

****  En el mundo, los cementerios, también llamados camposantos y panteones, es donde reposan o son enterrados los restos mortales de las personas, son el lugar donde se manifiestan los más sinceros sentimientos y peor de los gustos y recuerdos, muchos de estos se reflejan en los mausoleos, monumentos o sepulcros suntuosos, que representan un estatus especial para las  personas o las familias.

Tegucigalpa, Honduras

  “Depositadla en la tierra; y que de su carne virgen e impoluta broten violetas”, escribió en uno de sus poemas William Shakespeare,  al referirse a la muerte y entierro  en un cementerio de una persona en una historia de amor, pero en el campo santo de la ciudad de Cedros, lo que brotó de una tumba fue un gigantesco árbol de Guanacaste, que con sus majestuosas raíces que contrastan con la vida y la muerte en un deteriorado mausoleo.

Sin duda alguna, para la doctora Nancy Fernández, el contraste de la vida de un árbol y la muerte  representada en un mausoleo en el cementerio de la ciudad de Cedros, le provocó tomar varias fotografías, considerando además que en lugares como éste, es probablemente “donde se manifiestan los más sinceros sentimientos y el peor de los recuerdos”.

La doctora Fernández posteó en su cuenta de facebook varias fotografías, donde deja volar la imaginación con quienes comparte sus historias y vivencias, que sin duda motivó escribir este ártículo en el primer periódico digital de Honduras.

“Esta tumba se encuentra en el cementerio de Cedros, un pueblo histórico de Honduras, ubicado en el Municipio de Francisco Morazán, donde hoy descansan los restos de mi abuela Elisa Raudales y logré captar la refrescante sombra de este hermoso árbol símbolo de vida”, indicó al referirse a un antañón Guanacaste.

Asimismo describió que le llamó la atención el espectáculo natural de ver “un mausoleo o tumba antigua donde un árbol creció y lo traspaso”.

Fernández dijo que las fotografías las tomó cuando fue al cementerio donde reposan los restos mortales de su abuela y con motivo del día de los santos difuntos fue a colocarle flores.

“Me impresionó el día que fui a ponerle flores a mi abuela, es un reflejo del arte de cuando la vida, la muerte y el ciclo del ser humano se fusionan con la naturaleza”, describió.

Indicó que en ese cementerio hay muchas tumbas antiguas, donde se observan hasta restos de huesos humanos entre los escombros de las ruinas de tumbas abandonadas.

Estimó que dichas tumbas o mausoleos “un día fueron y serán la mayor expresión de homenaje y respeto hacia un familiar que se despidió del contexto físico”.

“Hoy un majestuoso árbol de raíces prominentes, con un grueso tronco y ramas frondosas, que logro nacer bajo estas tumbas y traspaso las duras capas de piedra y cemento hechas por el hombre, brinda su sombra y acobija a otras tumbas y los familiares que los visitan”, relató para hondudiario.

Estimó que “este es el reflejo de que la vida va mas allá de la muerte. Una imagen que plasma mucho significado; raíces que abrazan y traspasan el mausoleo, una tumba que se fusiona y sede ante el crecimiento de la naturaleza y mas que imponerse se vuelve parte de la composición y la obra de arte de la vida. Reflejando que aunque nuestra estadía física culmina, nuestro camino va mas allá de una tumba”.

Al respecto, escribió Shakespeare; “Ahora es el momento de la noche en que los sepulcros, abiertas sus losas, dejan escapar sus espíritus, que se deslizan por las sendas del cementerio”.

Los cementerios son considerados como un lugar sagrado, situados junto a las iglesias, donde se entierran a los muertos, que igual un camposanto ligado a la creencia en la resurrección de la carne.

Esta historia y estas imágenes están a poco mas de 80 kilómetros de distancia de la ciudad capital, donde esta asentado el Municipio de Cedros, en departamento de Francisco Morazán, que fue fundado en el año 1547, donde se alberga mucha historia política social de Honduras, como también sobre el fervor cristiano y  tradiciones religiosas, además cuna del gran  escritor y periodista Álvaro Contreras y la sede del primer Congreso Nacional Constituyente del 29 de agosto de 1524.

Sus calles empedradas de mármol y la frescura de sus pinares invitan al turista a compartir su cultura y su tradición. Hacer un recorrido por el mirador del cerrito desde ahí puedes divisar sus aldeas caseríos y sobre todo la belleza natural que lo rodea, además para que pueda constatar esta historia de la vida de un árbol crecido entre los muertos. Fotos e historia Nancy Fernández/ Hondudiario

 

URL Corta: http://bit.ly/2QHgKP6

Compartir esta noticia...

Compartir esta noticia...