Honduras y El Mundo Hoy

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Por: Jeanine Padilla

Interactuar o bien dialogar con personas de otras nacionalidades en el exterior o aquí en el país, te expone sencillamente a una serie de preguntas, que sin duda son lógica o bien ya están establecidas en el protocolo de un primer encuentro social; Cómo te llamas; Estas de vacaciones, a qué te dedicas; De dónde eres?, etc… Parece sencillo responder a esas interrogantes, hasta llegas a entusiasmarte, te vuelves más sensible y amigable cuando de manera expresiva tomas la decisión para exclamar: ¡Soy hondureña!, orgullosamente. Porqué te sentís orgullosa de tu país, a pesar de las manchas que a diario dejan las olas de violencia, la inestabilidad social y el alto índice de desempleo que no cesan de crecer, provocando percepciones negativas que no son fáciles de esconder.

Sin duda, la expresión que puedes apreciar en el rostro de los interlocutores, podría ser de asombro matizado con una leve sonrisa, que te permiten ese espacio reflexivo para aprovechar y mencionarles o preguntar sobre las maravillas que muy poco se conocen de Honduras, porque para conocer todo lo bueno, no bastan unas vacaciones y el tiempo se convierte en limitado porque fácilmente te enamoras de la variedad de marcas y parajes hondureños.

Primero porque en vez de entrevistado te vuelves entrevistador, por si acaso ya han degustado un rico café, les preguntas si han visto las Ruinas Mayas de Copan en documentales de National Geographic, que Las Islas de La Bahía llaman mucho la atención por su mar cristalino y por tener la segunda barrera coralina más grande y entera del mundo, por el ¨reality¨ de la Isla de los Famosos y por último no puede faltar lo que a criterio propio, nos deleita mencionar o recordar de los actores del célebre Golpe de Estado de 2009, que de inmediato se logran repreguntas si conozco sus actores y que tanto sé del hecho, hasta la época actual?.

Como es un tema que que disfruto abordar, lo primero que recuerdo es la Anchuria del escritor O. Henry, seguido por un collage integrado por José Manuel Zelaya, Roberto Micheletti Bain, el General Romeo Vásquez Velásquez,  Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hérnandez, quienes gracias a los acontecimientos de 2009 han llegado a ser más conocidos que los próceres regionales de la época de la República Federal de Centroamérica. Las aportaciones de estos personajes a la vida política de Honduras abrió espacio a lo que hoy algunos califican como la génesis  del cambio en la forma de gobierno y otros como el fin de la República.

Jeanine Padilla

A partir de 2009 la política en Honduras despertó el interés y curiosidad mundial por los rasgos atípicos de los hechos y los sucesos que la han estrechado estos diez años. La juventud antes indiferente se ha involucrado y formado en política según su inclinación ideológica, los padres conscientes ahora instruyen a sus hijos según sus creencias y convicciones religiosas y políticas.El Golpe de Estado de 2009 fue el primer paso de Honduras hacia lo que sería el éxodo del anonimato universal. La crisis, sus dolorosas secuelas y las lecciones aprendidas han inspirado y desanimado a hondureños y extranjeros a unos para amar y edificar y a otros para odiar y destruir.

Mientras un narco estado ya instalado se terminaba de consolidar bajo la sombría de la crisis, algunos servidores públicos tejían o continuaban tejiendo redes de corrupción que pondrían de nuevo la República en el ojo del huracán.

Honduras hoy, se ha vuelto aún más popular por los nombrados y resonados casos de corrupción, extradiciones y las notorias inestabilidades en los índices de violencia que hasta 2018 gozaban de una disminución considerable en comparación con años pasados. Pero más por la exportación de narcotraficantes a Estados Unidos porque acá no hay justicia para ellos, sólo impunidad.

Desde entonces, Honduras se volvió para unos un estado fallido y para otros un Estado de derecho; la ciudadanía, la clase pudiente y los gremios profesionales se vieron forzados a tomar posiciones definidas y polarizadas para defender lo que creían ser la verdad (su verdad), el estrés y la paranoia se incorporaron al vocabulario catracho y es entonces que nace Honduras, la de Hoy, el preámbulo a un nuevo tiempo para la modernización, el dolor y el perdón, este último a veces veraz y a veces fingido porque tal vez el hondureño ha comprendido que la confrontación nada bueno ha dejado en estos diez años y así en pininos y en pasitos se avanza en el arte de tolerar y negociar sabiendo que estamos a un punto de la historia en el que nuestra sociedad podría prosperar o terminar de colapsar.

HONDURAS Y EL MUNDO HOY

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