Iglesia Católica preocupada por feminicidios, migración y corrupción en Honduras

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***Conferencia episcopal de Honduras se pronuncia con respecto a los eventos recientes del país.

Tegucigalpa/Honduras

Las autoridades eclesiásticas de la Conferencia Episcopal de Honduras, mostraron sus inquietudes por la situación actual en el territorio nacional, esto mediante un comunicado en donde se tocan temas  como: los feminicidios, la migración masiva y la corrupción en la política.

Comunicado

Reunidos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Honduras, hemos agradecido, ante todo, haber podido celebrar, junto con la fe y la alegría del pueblo creyente, la fiesta en honor de la Virgen de Suyapa Patrona de Honduras.

También hemos dado gracias a Dios por la Jornada Mundial de la Juventud que compartimos, acompañando a los jóvenes peregrinos hondureños, con el Papa Francisco en Panamá.

Entre todos los mensajes tan enriquecedores para la fe que el Papa Francisco nos dejó en estos días de la Jornada, hemos agradecido especialmente el que nos dirigió a los Obispos centroamericanos, del cual destacamos estas palabras: “Es importante, hermanos, que no tengamos miedo de tocar y de acercarnos a las heridas de nuestra gente, que también son nuestras heridas, y esto hacerlo el estilo del Señor. El pastor no puede estar lejos del sufrimiento de su pueblo; es más, podríamos decir que el corazón del pastor se mide por su capacidad de dejarse conmover frente a tantas vidas dolidas y amenazadas”.

En esta Asamblea Ordinaria, que celebramos en la primera semana del mes de febrero, hemos orado y reflexionado sobre esas vidas dolidas y amenazadas, que son las vidas de nuestros hermanos migrantes. Y hemos renovado el compromiso de que en todas las Diócesis procuremos dar respuesta a las necesidades de las familias que, sea por motivo de pobreza, por falta de trabajo o por tener amenazadas sus vidas, se ven obligadas a emigrar. Es nuestra responsabilidad defender los derechos humanos de los migrantes, atender de la mejor manera a los emigrantes retornados y apoyar todas las iniciativas que acojan, integren, promuevan y defiendan la vida de todos los migrantes. En cada una de nuestras Diócesis donde aún no existen, procederemos a organizar y fortalecer la Pastoral de Movilidad Humana.

También queremos estar muy cerca de los jóvenes, sobre todo en los problemas que les impiden alcanzar metas que les permitan desarrollar todas sus enormes capacidades. Y nos duele la situación de los jóvenes que se ven atrapados en caminos que pueden destruir sus vidas y su futuro. Con fuerza resuenan en nosotros las palabras que el Papa Francisco les ha dirigido: “Nos gusta decir: `–ustedes jóvenes son el futuro´–. ¡NO, ustedes son el ahora de Dios!”. Y también les dijo el Santo Padre: “Peleen para encontrar y buscar los caminos de inserción y transformación, y esto el Señor lo bendice, lo sostiene, lo acompaña”.

Exhortamos a todas las parroquias de cada una de nuestras Diócesis, para lanzarnos con audacia a la realización de la Campaña de Evangelización, que tiene como tema: JUNTO A LOS JÓVENES LLEVAMOS EL EVANGELIO DE LA VIDA. Esperamos que todo el Pueblo de Dios se comprometa a apoyar las iniciativas que nacerán de este tema, que la Pastoral Nacional considera prioritario para este año. Y de manera especial les instamos para que cada parroquia sea un lugar de escucha, acompañamiento, apertura para las iniciativas y dinamismos de los jóvenes. Aspiramos a una profunda renovación de la pastoral juvenil, y que las experiencias compartidas en Panamá sean una escuela para iniciativas abiertas a toda clase de jóvenes, sobre todo en el campo del deporte, de la cultura, del arte y, si es posible, también del trabajo.

Alentamos a los miembros de nuestras parroquias, para que sean signo eficaz y expresión de nuestra Iglesia, que ha de manifestarse “como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora”, como dice el Documento de Aparecida, número 370.

Nos duelen los crímenes que cada día siguen dándose y que no son debidamente investigados; y en especial los que se cometen con saña en contra de las mujeres. El aumento de los feminicidios no sólo revela un problema de inseguridad, sino una cultura enferma de machismo y de una falta de educación sobre el respeto con que debemos relacionarnos los géneros que garantizan el futuro de la humanidad. Nuestras comunidades eclesiales han de ser escuela de ese respeto, no sólo desde los principios teóricos sino desde la práctica, en el ejercicio de la igualdad y de los derechos.

Es también nuestra preocupación pastoral la situación política del país. Se ha iniciado en el Congreso Nacional el período de reformas que tanto ha reclamado la ciudadanía. La reforma al Tribunal Supremo Electoral y la reforma al Registro Nacional de las Personas son el inicio de una larga ruta que se debe recorrer sin detenerse, para hacer realidad la ansiada estabilidad social y legitimidad política que le dé fortaleza a las instituciones de la democracia. El plebiscito y el referéndum son recursos del sistema democrático participativo, que permiten asegurar la legitimidad de las decisiones de quienes rectoran nuestra sociedad.

Mayor preocupación nos causa el nivel tan profundo y extenso de la corrupción, que es “vergüenza de la vida pública y peligro para la paz social”, como asegura el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz (01 de enero de 2019).

Alabamos las acciones de los operadores de justicia que combaten este cáncer de nuestra sociedad y denuncian los pactos de impunidad con los que los corruptos quieren protegerse. Alabamos también a aquellos que combaten el narcotráfico y el crimen organizado para dar mayor seguridad a la población.

Pero también consideramos necesario que nosotros, los creyentes, contribuyamos a la recuperación de nuestra democracia y nuestra dignidad como Nación, colaborando con los mecanismos de participación ciudadana que la democracia y los derechos humanos nos permiten: asociaciones civiles, mesas de transparencia, cabildos abiertos, patronatos, juntas de agua, juntas de vigilancia, etc.

La tarea que nos depara este año exige generosidad y esfuerzo. Pidámosle al Señor que nos renueve interiormente con la fuerza de su Espíritu para ser fieles, en todo, a su santa voluntad. Y pidámosle a nuestra Madre, la Virgen de Suyapa, Mujer toda llena de gracia, que nos muestre el camino de la fidelidad.

Ciudad de Tegucigalpa. 06 de febrero de 2019

BM/Hondudiario

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