El regreso del Estado de Opinión

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Por: Luis Felipe Henao

El Gobierno comenzó su mandato con la promesa de ser independiente de las ideas del expresidente Álvaro Uribe. Para ello, se pasó del “ni trizas ni risas” al compromiso de implementar el Acuerdo Final, se propuso implantar la economía naranja y los primeros proyectos de ley presentados al Congreso buscaron el consenso con las Cortes y el sector privado. Sin embargo, la crisis de favorabilidad del Gobierno en las encuestas ha hecho que esté comenzando a aplicar un agresivo salto a la derecha para mejorar su imagen. La fórmula está inventada y ha sido aplicada por mucho tiempo en el mundo: generar un Estado de Opinión negativo frente a determinadas instituciones o sectores convirtiéndolos en los enemigos de la sociedad y luego proponer una cruzada contra ellos.

El primer enemigo es Venezuela. La idea es sencilla: generar una cruzada internacional para capitalizar a favor todos los enemigos de Maduro. Políticamente es una apuesta segura, pero internacionalmente implica un camino peligroso y complejo. Nunca me cansaré de decir que Maduro es un dictador que tiene a su pueblo muriendo de hambre, pero generar un discurso de guerra con el pais vecino es totalmente inconveniente y nos puede sumir en un conflicto que cause millones de víctimas. La estrategia de la ayuda humanitaria era la crónica de una muerte anunciada, pues era claro que Maduro nunca la aceptaría y mientras tanto toneladas de víveres se están pudriendo en la frontera pese a que cientos de miles de venezolanos en Colombia no tienen medicinas ni alimentos.

El segundo enemigo es la JEP. En el fondo se está buscando estigmatizarla a tal punto que se identifique con las Farc para convertirla en el enemigo público número dos. Las críticas a la Ley Estatutaria de la JEP simplemente hacen eco de los cuestionamientos del Centro Democrático. Sin embargo, en el fondo se está creando un caos sin salida, pues las críticas no se centran en la Ley Estatutaria de la JEP, sino en la sentencia de la Corte Constitucional que la analizó y, al no existir un trámite para objetar una sentencia, se deja simplemente en el limbo a la justicia transicional.

El tercer enemigo han sido los docentes de los colegios públicos. En materia de educación se está promoviendo una estigmatización hacia ellos que no le conviene al país y las propuestas implican una clara censura. Esta es una apuesta arriesgada, pues al final solamente generará más polarización en los profesores y en la juventud. Sin embargo, a corto plazo mejora la imagen, pues se piensa que solo se quiere mejorar la educación de los niños. Pero en ese caso: ¿por qué no comenzamos por mejorar su infraestructura y calidad?

El cuarto enemigo es el etéreo concepto de la inseguridad. Todos queremos un ambiente libre de delito en Colombia, pero las propuestas que se hacen son peores que la enfermedad. En materia de drogas el Gobierno quiere volver a aplicar la fumigación aérea con glifosato pese a que muchos estudios demuestran que este químico genera graves consecuencias contra la salud de las personas.

Esta estrategia no tiene objeto distinto a mejorar la imagen y no tiene costos económicos, pues al final solo implica generar un discurso para lograr adeptos en la opinión pública. Sin embargo, la situación sigue totalmente igual. Solo cambia el traje, pero no se soluciona ningún problema. Los migrantes venezolanos siguen muriéndose de hambre en nuestras calles, la justicia sigue en una grave crisis de eficiencia, la calidad de la educación sigue sin mejorar y los cultivos ilícitos siguen aumentando (pese a que ya llevamos 200 días de gobierno del partido que prometio acabarlas). Al final solo se quiere mejorar el Estado de la Opinión. https://www.elespectador.com/opinion/el-regreso-del-estado-de-opinion-columna-844239

URL Corta: http://bit.ly/2XQdQbz

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