El cambio climático no tiene final feliz

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Por: Lorena Rivera

Galopamos hacia desastres ambientales de magnitudes insospechadas. Los impactos recaerán, primero, en los sistemas de agua potable y de alimentación; además, habrá calamidades sobre los pueblos más vulnerables, pobres y desamparados.

Segundo, no se salvarán muchas especies de animales y de plantas indefensas. Algunas en este momento se extinguen mientras usted está leyendo.

Y, tercero, aunque en un principio resistirán los más preparados, ricos y fuertes, finalmente, el golpe será demoledor.

La catástrofe ya cae sobre nosotros y arreciará sobre los que están por nacer.

En el cambio climático y otras crisis ambientales, a diferencia de la ficción, no hay buenos ni malos, quizá exista un matiz entre unos y otros. Ni tampoco hay finales felices.

Para mí, los malos son los que niegan, ignoran y soslayan la ciencia, y los que han ganado miles de millones de dólares a costa de las personas, la naturaleza y el sistema climático global.

En el bando de los buenos están todos los científicos, los líderes y ciudadanos de todas las edades que día a día actúan desde su trinchera contra del cambio climático y la degradación ambiental. Es posible que sean más los buenos, pero, en los hechos, los malos van ganando con un chasquido de dedos.

Científicos señalan que, después de la Segunda Guerra Mundial, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se incrementaron y con ello subió la temperatura global.

De entonces a la fecha, los GEI han tenido variaciones al alza.

Naciones Unidas dio a conocer, el viernes pasado, información de la Red Mundial de Referencia de Gases de Efecto Invernadero, la cual indica que las emisiones de CO2 derivadas de la quema de combustibles fósiles y la deforestación “están llevando a un cambio climático peligroso”.

Los datos apuntan a que en abril se alcanzó una concentración récord de CO2 en la atmósfera de 414.15 ppm (partes por millón), es decir, un “nivel jamás experimentado por los humanos”.

El IPCC ha dicho que si las emisiones de CO2 siguen subiendo, el aumento de la temperatura rebasará los 3 grados centígrados hacia 2050.

Podría ser que esta información no le diga mucho, pero como mencioné párrafos arriba, los hechos son alarmantes.

Abril fue 0.6 grados centígrados más cálido que el promedio del mismo mes de 1981-2010, lo cual lo convierte en el segundo abril más cálido jamás registrado, de acuerdo con Copernicus Climate Change Service del ECMWF.

Mientras más calientes son las temperaturas, se acelera el deshielo de Groenlandia, el Ártico y la Antártida, lo cual contribuye al aumento del nivel del mar.

También existe el riesgo latente de retroalimentar el ciclo climático, pues en el permafrost ártico hay cerca de un billón de toneladas del poderoso gas metano y la mitad podría ser liberado a la atmósfera, de acuerdo con Patricia Espinosa, secretaria Ejecutiva de Cambio Climático de Naciones Unidas.

De seguir la tendencia, los hielos perpetuos dejarán de serlo.

Ante esta realidad hay que reconocer el que personajes de la vida pública, como son los actores, unan sus voces a los esfuerzos para concientizar sobre las consecuencias de un clima inestable.

Este fin semana, la ONU publicó un tuit en el que recuerda que los paisajes en los que se filmó la serie del momento, Games of Thrones, también son víctimas de la crisis del clima. No en balde una de sus estrellas principales se unió en la vida real a esa batalla, el actor Nikolaj Coster-Waldau, embajador de buena voluntad del PNUD, porque, lamentablemente, no se ve lejano el momento en el que el invierno nunca será el mismo.

Aún no sabemos si es o no errada la visión de Hollywood sobre el cambio climático, como sucede en el filme El día después de mañana (The Day After Tomorrow), el cual este 17 de mayo cumple 15 años de haber sido estrenada. La cinta tiene un final más o menos feliz, porque una parte de la humanidad se salva del primer embate de una nueva era del hielo y surge el arrepentimiento del negacionismo, pero los hechos reales y las proyecciones científicas arrojan no uno, sino varios finales tristes.

El “parque jurásico” se extinguió hace 65 millones de años, ya sea por un meteorito o un periodo de gran actividad volcánica. Lamentablemente, en esta era, la humanidad será el asteroide que traerá el infierno y la sexta extinción. Excelsior 

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