Al borde del colapso

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Mario E. Fumero

Nunca antes en la historia del Proyecto Victoria hemos vivido situaciones tan conflictivas como la que estamos enfrentado en estos últimos años, no solo en la rehabilitación, sino también en el deterioro la juventud, las cuales enfrentan una terrible crisis de droga, violencia y frustración social, debido a un entorno familiar y social deteriorado y sin valores. La crisis de delincuencia juvenil ha alcanza su punto máximo, y lo peor de todo, carecemos de los recursos necesario para la reinserción de los que se rehabilitan, y cuando deserta de las pandillas, lo único que les queda al salir es la muerte, o huir mojado hacia el sueño americano que es una pesadilla.

Por otro lado, nosotros confrontamos una seria crisis, pues la ayuda aprobada por el congreso para cubrir el 50% de la asistencia a los que ingresan a nuestro programa no ha podido ser reembolsada por finanzas, debido a las muchas condiciones que nos han puesto, ya que en vez de verificar sobre el terreno la realidad del trabajo, sólo se dedican a pedir papeles y papeles, y más papeles, por lo que llevamos seis meses sin recibir recursos, situación está que nos conduce al borde de la quiebra absoluta. Hay que añadir a esto, el aumento escalofriante de la empresa de energía eléctrica EEH, la cual ha pasado a cobrarnos de L.20,000 mensuales, a más de 35,000 lo que nos está llevando a la suspensión de muchos cursos en talleres. No debemos obviar el engaño de CONATEL, cuando hace tres años el presidente le ordeno instalarnos internet en el taller de computo remodelado por la OEA, y solo duro un mes, y allí está un monumento al ENGAÑO.

Respecto al centro de San Pedro Sula, apenas pueden usar el agua tres horas al día, porque le tenemos que pagar a “Aguas de San Pedro” una tarifa comercial, por lo que llegamos a deberle L.400,000. que gracias a una ayuda de Casa Presidencial pudimos cubrir, y en la actualidad los internos usan el agua tres horas al día, y pagamos más de L.9,000 lempiras. Pero eso no es todo, la compañía de electricidad (EEH) puso un contador electrónico tipo comercial y el recibo de energía eléctrica le subió de L.9,000 a L 20,000.

Con seis meses de atraso de la ayuda de finanzas que está retenida, más el aumento de la demanda, más el alto costo de la energía, nos vemos a punto de tirar la toalla y suspender nuestra ayuda a la juventud suspendiendo operaciones, porque además de esto, me encuentro frente a que no encontramos apoyo en las iglesias evangélicas, ya que a nadie le importa la cantidad de jóvenes que se pierden y mueren a diario. Carecemos de líderes comprometidos en la ayuda a los necesitados, de instructores, de recursos para talleres y de personal con pasión por los perdidos, ya que la gran mayoría de los que dicen ser cristianos buscan primero su propio beneficio, que el servicio a los más necesitados y desamparados.

Todo esto me lleva a reflexionar, y sentirme desanimado y frustrado en esta lucha de más de 35 años, sintiéndonos solos en medio de un panorama sombrío, donde no se invierte en la rehabilitación de jóvenes, pero si en la represión y encarcelamiento de una juventud, que, por no tener esperanza, toma el camino equivocado. Desde hace 5 años la TASA DE SEGURIDAD, y la OABI, no apoya programas de rehabilitación, sino que invierte todos esos recursos en la persecución del crimen, y aunque es necesario lo uno, no debemos de olvidar lo otro, que es el rescate de los jóvenes que están al borde del abismo.

Es necesario que el gobierno comience a invertir en proyectos de rehabilitación, reinserción y oportunidades a los jóvenes en riesgo social. Hay muchos elefantes blancos que consumen todo su presupuesto en salario, y que dicen ayudar a la juventud, pero nada hacen en lo práctico. Es necesario que la burocracia del Estado salga del escritorio y vaya a ver la realidad social, visitando y hablando con los jóvenes que están buscando salir del mundo cruel de las drogas y violencia.

Basta ya de promesas, trabas e indiferencias frente a la realidad de las drogas, violencia e inseguridad que vive el país, Necesitaremos acciones que ataquen la raíz del problema (desintegración familiar, falta de empleo, falta de oportunidades, rehabilitación etc.) y no andemos por las ramas (cárceles, acciones policiales, militarización, represión), porque, aunque lo último es necesario, la solución está en la prevención y no en la represión.

mariofumero@hotmail.com

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