Bla, bla, bla, en las Naciones Unidas

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Mario E. Fumero

Todos los años los líderes de las naciones del mundo se reúnen en New York para discutir en las Naciones Unidas la problemática mundial. En dichos foros se habla de la violencia, terrorismo, narcotráfico, migración, y este año se abordo como tema principal el cambio climático a nivel mundial.

Cada gobernante expresó su punto de vista, y aunque todos coinciden que el mundo está en caos, y el cambio climático es una realidad innegable, que nos pone al borde del colapso, todo sigue igual. Los discursos son los mismos año tras años, y nada cambia, porque las naciones más comprometida con el deterioro climático, se hacen de los oídos sordos, y como son “poderosas” económicamente, nada se hace para frenarlas.

Si tuviéramos que hablar en el léxico hondureño, diríamos que estas reuniones de la Naciones Unidas solamente terminan en nada, son “pura casaca”, pues todo sigue igual, y todo se quede en el aire, siendo éste un espectáculo bien montado y costoso, que en realidad no produce efectos transformadores en el panorama de la problemática mundial.

Los discursos estuvieron impregnados sobre la realidad que vive la humanidad. El presidente de Honduras resaltó que los tres países más afectados por el cambio climático, entre ellos Hondura, no son los que han originado esta catástrofe ecológica, pero son a los que más afecta. Lo más triste del caso es que los países más contaminantes, como los Estados Unidos, China, e India no se hicieron presente, ni tomaron decisiones para frenar la contaminación del aire agua y tierra que ellos generan.

Dios ha tenido misericordia de nosotros, y aunque se ha invertido mucho dinero en unos carnavales impregnados de carnalidad, el Señor Jesucristo en su misericordia nos ha mandado un poco de lluvia, aunque fuera de tiempo, para atenuar la tremenda crisis que vive el país, principalmente la capital de Tegucigalpa.

Reconozco que todo lo que está pasando desde el punto de vista escatológico está profetizado en la Biblia, y obedece a un plan profético según dijo Jesucristo al describir los tiempos del fin en Mateo 24:6-8 que dice: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores” , y no me cabe la menor duda que esto es lo que está ocurriendo, y aunque no podremos evitarlo, podríamos frenarlo un poco para alargar el tiempo que le queda a nuestra generación, aunque es inevitable los principios de dolores.

¿Cuándo dejaremos de estar blá,blá,blá y tomaremos decisiones concretas que frenen el deterioro climático? ¿Qué podemos hacer en Honduras para prevenir el desastre ecológico que se avecina? Debemos pensar en consumir menos plásticos, reforestar los bosques, buscar energía no contaminante y parar los incendios forestales.

Si todo ese dinero que se gastan en estos eventos de los líderes mundiales se usara para resolver el problema, ayudaríamos a remediar el mismo aunque sea un 5%, pero los intereses económicos no quieren perder sus ganancias, aunque sacrifiquen a las futuras generaciones.

Estas reuniones son parecidas a las que hacemos en los hoteles de Tegucigalpa para discutir sobre la pobreza, maras, niños en riesgo social, drogas y cambio climático, y después que las mismas termina, todo sigue igual, se comió bien en el evento, se distrajeron y aquietaron sus conciencias de los problemas reales, pero todo sigue igual. Creo que hay que pasar de las palabras, a los hechos, y no seguir perdiendo el tiempo en discursos trillados, porque todos sabemos dónde está la raíz del problema, y es necesario comenzar a emprender cambios radicales en nuestro estilo de vida. Sólo así podremos salvar a las futuras generaciones.

URL Corta: http://bit.ly/2nm7Kl6

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