Situación de los centros penales es grave y requiere de atención urgente

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***Al menos cinco centros penitenciarios del país han sido escenario, entre junio y octubre del 2019, de varios hechos violentos que han dejado como saldo casi una docena de muertos y alrededor de medio centenar de heridos y lesionados.

Tegucigalpa, Honduras

El comisionado nacional de los Derechos Humanos, Roberto Herrera Cáceres, dijo que la situación de los centros penales del país es grave y requiere de una atención urgente por parte del Estado hondureño, ya que no se respeta ni el derecho a la vida.

El Ombudsman hondureño condenó el hecho violento ocurrido, el pasado sábado, en el Centro Penal de Ilama, Santa Bárbara, que cobró la vida del privado de libertad conocido como Magdaleno Meza Fúnez y dejo herido a otra persona.

El hecho violento ocurrió luego que un supuesto custodio abrió la puerta de un módulo de donde salieron varios privados de libertad fuertemente armados con puñal y armas de fuego, que descargaron contra la humanidad del fallecido.

Se estima que desde el 2018 a la fecha, al menos, media docena de privados de libertad han perdido la vida violentamente en ese centro de “máxima seguridad” del país.

En octubre del 2018, en horas de la madrugada dos privados de libertad fueron ultimados de varias puñaladas a manos de otro compañero de celda, en el interior de ese centro penal.

El Defensor del Pueblo declaró que las constantes muertes violentas de privados de libertad en los centros penitenciarios solo reflejan la falta de seguridad y que no se garantizan adecuadamente los derechos humanos de esa población, principalmente en las cárceles de máxima seguridad.

“El Estado tiene que actuar siempre para proteger la seguridad de las personas que están privadas de su libertad especialmente en los centros de alta seguridad en los que también se han estado manifestando problemas últimamente”, dijo.

Al menos cinco centros penitenciarios del país han sido escenario, entre junio y octubre del 2019, de varios hechos violentos que han dejado como saldo casi una docena de muertos y alrededor de medio centenar de heridos y lesionados.

En mayo, 14 agentes del Instituto Nacional Penitenciario fueron objeto de un atentado criminal, por parte de sujetos desconocidos, que se transportaban en motocicleta. En el acto violento tres agentes resultaron gravemente heridos cuando acababan de salir de sus labores en el Centro Penitenciario de Juticalpa, Olancho.

En julio, fue encontrado, en avanzado estado de descomposición, en un sector de La Montañita, el cuerpo de un agente penitenciario, que había desaparecido cuando se dirigía a visitar a sus familiares en Danlí, El Paraíso.

El 12 de junio pasado, la Penitenciaria Nacional de Tamara fue escenario de un nuevo enfrentamiento entre miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) y reos comunes conocidos como “Paisas” que dejó como saldo 3 privados de libertad muertos y decenas de heridos, lesionados y fracturados.

A estos hechos violentos se suma al suscitado, el pasado 30 de junio, en el Centro Penal de Ilama, Santa Bárbara, donde perdieron la vida los internos Duanys Vásquez Espinal (19) del Módulo 6 y Junior Daniel Membreño de (23) del módulo 5, por causas desconocidas.

El 25 de octubre también se suscitó otro hecho violento donde perdió la vida violentamente otro privado de libertad en la cárcel de máxima seguridad “La Tolva”, en Morocelí, El Paraíso

Herrera Cáceres, es del criterio que se necesita de personal más profesional, formado especialmente para las prisiones, a fin de fortalecer la capacidad de control interno y externo que necesita el Estado para cumplir con su obligación de proteger los derechos humanos.

Se requiere de un sistema penitenciario que lleve a cabo con seriedad y profesionalismo su labor de custodia de los centros penales y entienda, sobre todo, la necesidad de diseñar y ejecutar verdaderos programas de trabajo y educación para los internos, precisó.

Agregó que la promoción de la resocialización de los privados de libertad conviene tanto al interior de los centros penales, como un medio de mantener la paz y el orden, como fuera de ellos, para que las personas que egresen de dichos establecimientos no regresen con mayores problemas personales, en su relación con la sociedad, que aquellos con los que ingresaron.

Además del hacinamiento y de la carencia de medios de rehabilitación, los centros penitenciarios del país son escenario de constantes fugas, riñas entre privados de libertad que derivan en lesiones y muertes, introducción de drogas y armas. GO/Hondudiario

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