El sueño americano, un destino incierto sin rastros ni evidencias

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***Uno de los principales riesgos a los que se enfrentan los hondureños que salen de su país, para buscar el anhelado sueño americano, es la desaparición, cada año son miles de personas que abandonan sus hogares en busca de una vida mejor.

Tegucigalpa, Honduras 

No saber si un ser querido está vivo o muerto, es una de las experiencias más angustiosa por las que puede pasar una madre o  su familia. El no tener repuestas, ni rastros de su familiar desaparecido en la ruta migratoria hacia Estados Unidos, es una  situación agobiante  que a diario se vuelve difícil, pero como dice el dicho “la esperanza es lo último que se pierde”.

Uno de los principales riesgos a los que se enfrentan los hondureños que salen de su país,  para buscar el anhelado sueño americano, es la desaparición. Cada año son miles de personas que abandonan sus hogares en busca de una vida mejor en un largo recorrido en la que muchas veces no se sabe si terminan heridos o  asesinados, dejando a cientos de familias enlutadas y angustiados, al no tener respuesta de su paradero, esperando su regreso.

Tal es el caso de Génesis Ramírez, quien estaba en el aeropuerto internacional de Toncontín, con la fotografía de su mamá junto con otros familiares de parientes desaparecidos, quienes no descansan y buscan una y mil formas de encontrar a su pariente.

Ramírez, quedó a cargo de sus dos hermanitos junto con su abuela materna y hasta la fecha, no sabe del paradero de su madre, Julia Oneyda Velásquez Sierra, desparecida en Monterrey Nuevo León, México, desde hace siete años, saliendo el 14 de octubre del 2007, desaparecida en 2012 buscando el sueño americano.

“La hemos buscado por medios de comunicación redes sociales y no aparece, ella se fue por inseguridad en el país, la amenazaban de muerte, ella trabajaba en una institución financiera, era impulsadora, la amenazaban por su pareja, querían matarlo a él, y por medio de él querían llegar a ella, ella tuvo que irse y dejarnos a nosotros con mi abuela”, agregó Ramírez sin poder contener sus lágrimas.

No deja de ser preocupante el flagelo de la migración, que abandonan su país por diversos factores y problemáticas que atraviesa el país, siendo una de las principales causas la falta de oportunidades laborales y la pobreza .

De igual forma Miguel de Jesús Caballero, es otro de los familiares quien, con un rostro cabizbajo, sigue en pie de lucha, buscando incansablemente a su hijo.

Detalló que su primogenito Miguel de Jesús Caballero Yánez, salió en busca del sueño americano un 2 de agosto del 2011, cuando tenía 19 años, abandonando su familia, ya que tenía una hija que mantener, razón por la cual tuvo que emigrar al “país de los sueños”.

“Me contactó ese grupo de las zetas, que me querían extorsionar, porque yo anduve dejando afiches pegados por todos lados y por esa razón obtuvieron mi número telefónico, en la cual me pedían 200 mil lempiras, inmediatamente yo me avoqué a todas las instituciones del estado y nunca tuve ninguna repuesta, pero después encontré ayuda en el Comité Amor y Fe en la cual encontré fortalecimiento espiritual y ayuda psicológica”, añadió Caballero con su voz quebrantada.

Muchas son las historias que hay detrás de cientos de familias que sufren incertidumbre y angustia, por el viaje que emprenden los hondureños en el riesgoso recorrido para llegar a los Estados Unidos, es por esta razón que, al no encontrar ningún tipo de respuesta por parte de las autoridades, cantidad de familiares se integran a comités de búsqueda de migrantes desparecidos,  con el motivo de encontrar consuelo y esperanzas y así  emprender la búsqueda de estos soñadores que se van con el único objetivo de darle una mejor vida a sus familias.

Hasta el momento los hondureños no dejan de salir, a pesar de los riesgos que conlleva este tenebroso recorrido, mientras tanto el Gobierno, aún no se ha  preocupado en  ejecutar un plan de acción para combatir el flagelo de la migración, ni mejorar las condiciones de vida de los hondureños  para evitar que salgan de su país.

La deportacion de hondureños migrantes aumento este año,  un 45 por ciento entre enero y octubre, pero entre tantas deportaciones, familiares de parientes  desaparecidos que han emprendido el viaje,  aún no encuentran respuestas,  ni evidencia de sus familiares. AR/Hondudiario

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