Un 30% de las mujeres antes de los 40 años sufren de Fibromas

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*** Por lo general, el desarrollo de fibromas ocurre en una mujer cuando alcanzan los treinta y cuarenta años.

Tegucigalpa, Honduras.

Los fibromas uterinos son los tumores más comunes del tracto genital femenino, conocidos también como miomas, fibromiomas o leiomiomas. Son tumores benignos (no cancerosos) que se desarrollan en la pared muscular del útero.

Los fibromas se desarrollan cuando una célula muscular uterina se replica a sí misma múltiples veces, creando una pequeña “masa” de tejido en el útero. Es común que las mujeres tengan fibromas a lo largo de su vida sin sospecharlo.

 

“Hoy en día, es muy común comenzar una familia entre los treinta y cuarenta años, esta generación ha pospuesto la maternidad una década, y es en este punto donde es importante comprender realmente la relación entre los fibromas y la infertilidad. Un 25 por ciento de las pacientes que realizan un tratamiento de reproducción asistida tendrán un mioma. La clave está en individualizar el caso y poder determinar con la tecnología adecuada si este tendrá o no un impactó en el resultado del tratamiento, de ser así elegir al mejor alternativa de tratamiento y poder optimizar resultados”, comenta el doctor Saúl Barrera, director de IVI Panamá.

Existen algunos factores de riesgo que incrementan la probabilidad de que una mujer desarrolle fibromas frente a otras, como por ejemplo factores étnicos. Las mujeres negras tienen el doble de probabilidades de desarrollar fibromas frente a las mujeres caucásicas.

“También factores hereditarios, una mujer con antecedentes familiares de fibromas uterinos incrementan las posibilidades de desarrollar fibromas”, explica el Dr. Barrera.

En los últimos años se han estado desarrollando estudios que giran en torno a los factores ambientales, como las dietas altas en consumo de cárnico y alcohol, y como están relacionados con el riesgo de desarrollar fibromas.

Los fibromas generalmente son asintomáticos, sin embargo, aproximadamente en un 30 por ciento de los casos su tamaño y localización ocasionan síntomas molestos y dolorosos para algunas mujeres, como sangrado abundante incluso puede provocar anemia, dolor pélvico crónico y síntomas de presión (hinchazón, micción frecuente).

Si se detecta un fibroma de manera fortuita y la paciente no presenta ninguna sintomatología, no hay necesidad de tratarlo.

El tratamiento de los fibromas sintomáticos va a depender de si la paciente está buscando un embarazo o no. Para las mujeres que no están interesadas en concebir, existen múltiples opciones para aliviar los síntomas de los fibromas.

Desde tratamientos hormonales, incluidas píldoras anticonceptivas que pueden ayudar a controlar los períodos abundantes. Mediante la embolización de las arterias uterinas que alimentan a un fibroma, se suspende el suministro de sangre y logran reducir su tamaño. Para el extirpamiento de fibromas se realiza una cirugía mínimamente invasiva, ya sea por laparoscopía o Histeroscopia según su ubicación.

Los fibromas varían mucho en tamaño, desde pequeño como una semilla hasta el tamaño de un melón y hasta más grande. En algunos casos, pueden hacer que el útero se expanda similar al tamaño de un embarazo de seis meses.

Es importante realizar controles continuos con tú ginecólogo de preferencia, se recomienda realizar visitas por veces al año. hondudiario

 

 

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