“Hablar mal del Reggaetón es simplemente volverse un abuelito”

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Por Oscar Banegas
Tegucigalpa, Honduras

La música es dinámica, es algo que trasciende y se transforma a través de las décadas, géneros y ritmos que se convierten en cultura para bien o para mal, porque para gustos los colores, estilos musicales que son mal vistos por ciertas generaciones, o simplemente por personas que no comparten afinidad por los mismos.

Incluso hay sectores que relacionan ciertos géneros con el estatus social de las personas, por ejemplo, escuchar música de “banda” o Reggaetón ya te hace un “vago o vulgar” consideran algunos y por decirlo de manera breve, ya que es algo con lo que se puede debatir durante horas y en el peor de los casos, no llegar a un punto de encuentro. Además, voy a profundizar sobre eso más adelante.

Bajo esa premisa, hace poco tuve la oportunidad de asistir a un foro donde participó el escritor y periodista colombiano Mario Jursich Durán y llamó mi atención que el tema “Una parábola sobre el Mambo en América Latina” es exactamente los mismo que sucede con ciertos géneros musicales en la actualidad solo que 68 años atrás.  Veamos el porqué.

Al son del Mambo

Cuando tuve la oportunidad de entrevistarlo recordó que, en el caso concreto en 1951, un obispo que se llamó Miguel Ángel Builes (1888) que fue muy influyente de la vida colombiana, decidió prohibir una película mexicana llamada “Al son del Mambo” siendo uno de los éxitos cinematográficos que hubo en los años 50 y que parte de su éxito se debió a la primera vez que Damaso Pérez Prado, el gran difusor del Mambo, aparecía en una película.

Obispo, Miguel Ángel Builes

En esa época, continuó; se vinculó la película con una gira muy larga que se pensaba hacer de la orquesta de Pérez Prado ya que en ese momento estaba arrollando en toda América Latina para lo que no solo Monseñor Builes, si no muchos otros obispos católicos se confabularon para impedir la distribución de la película y también la prohibición de la gira.

El sentido de lo anterior es que, para el obispo el Mambo era un pecado de “horrenda corrupción”, por sus letras y que bailar ese tipo de música era paganismo y provocaba tentaciones, algo muy similar a lo que hoy sucede con cierto género.

Damaso Pérez Prado

Además, el escritor recordó que, en esos tiempos, la letra de esas canciones era inaceptables para los sacerdotes, al punto de llegar al racismo, por ser música de negros, mestizos y criollos o como se le conocía “la barriada” que conquistaba el gusto de las mayorías.

Gabriel García Márquez

Como se ha podido leer, en la música, pueden pasar años y años, siempre estará sujeta a críticas, habrá unos a los que les guste otros que no, eso sí, algunos tan obcecados que piensan que la violencia, el crimen u otros problemas sociales son causados por escuchar cierto género.

“Esta historia tiene un final inesperado … a pesar de lo que intentaron prohibir en los cabarets, los lugares de baile, las discotecas nada de eso tuvo un éxito, no lo tuvo en Colombia” expuso Jursich Durán.

Gabriel García Márquez

“En esta polémica intervino un periodista … que trabaja en un periódico menor de la costa norte de Colombia y entonces no era absolutamente nada, el señor se llamaba Gabriel García Márquez”, añadió.

Mencionó que cuando Monseñor Builes estaba dando entrevistas en la radio difundiendo su munición, su advertencia a los bailadores de Mambo, en su columna La Jirafa de Barranquilla, García Márquez escribió lo siguiente, y citó dando primero una descripción diciendo que el Mambo “es una maravillosa ensalada de alucinantes disparates” y después anota “los académicos se están echando cenizas en la cabeza y desgarrándose las vestiduras, pero la vulgaridad sigue siendo el mejor termómetro”.

Concluye citando a Márquez con “digan lo que digan el mambo terminara por imponerse”, lo anterior sin faltarle el respeto a nadie.

No seamos “abuelitos”  

Volviendo a la actualidad, Jursich Durán puntualizó “lo que se dijo acerca del Mambo o el ´Cha Cha Cha´ o de La Guaracha en su momento, le quitamos el nombre del ritmo que se está prefiriendo y son exactamente los mismos argumentos que se están utilizando contra el Reggaetón”.

“Hablar mal del Reggaetón es simplemente volverse un abuelito que esta prectificando una música a la cual no entiende”, declaró.

Ejemplificó que el ritmo Mozambique tuvo gran éxito durante muchos años, y no se sabe si al Reggaetón le va a pasar exactamente lo mismo, si en cinco o seis años de euforia se va a transformar en algo más.

En este punto hay que acotar que muchos de los jóvenes de entre 28 y 35 años de edad, que crecieron escuchando el Reggaetón desde sus inicios, son de los que ahora prefieren “las viejitas” del género, producto de la evolución del mismo en otros estilos como el “Trap” que incluye letras más explicitas.

Además, es de mencionar que a pesar de que el Reggaetón se mantiene en popularidad, poco a poco ha perdido importancia con la llegada de las nuevas generaciones y la música electrónica.

Criticar es simplemente inútil

Al respecto de las letras, Durán dijo que hay personas que las palabras las sienten como que condicionan su conducta mientras que los demás cantan alegremente las canciones sin más.

No solamente hablando de canciones de Reggaetón hay un sinfín de canciones y letras, el Tango “Amablemente” o la misma “Locas por el mambo” y así otras.

“Yo confió en el buen juicio de las personas que entienden que una cosa es la letra de la canción pero que eso no es un modelo de conducta a seguir necesariamente”, reiteró.

“En ciertas circunstancias, en un contexto, uno los puede cantar y repetir el coro, pero no necesariamente nos va a llevar hacer las mismas conductas que están tipificadas”, explicó.

Empezar a censurar y criticar música solo por no compartir los mismos gustos, es verlo con una mirada torcida, simplemente inútil.

“Yo he renunciado a pronunciarme en contra del Reggaetón porque no quiero volverme como Monseñor Builes”, concluyó entre risas.

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