Virgen de Suyapa, una madre de promesas y milagros

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*** Este año se cumple el 273 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa.

Por Oscar Banegas

Tegucigalpa, Honduras

La fe mueve montañas, o eso es lo que dicen, miles de feligreses y peregrinos hondureños y extranjeros como tradición a su fe y devoción hacia la “Patrona de Honduras”, la Virgen de Suyapa, asisten año con año a la Basílica de la capital, para cumplir promesas, agradecer por sus milagros o pedirle a la “Morenita” que les ayude con el mal que los aqueja.

Las promesas son parte esencial de la devoción y la confianza que los feligreses han depositado en la patrona de todos los hondureños, la personas abarrota la Basílica de Suyapa, sentados, de pie o hincados, posando su vista hacia el altar donde descansa la virgencita, con la esperanza de sus oraciones sean escuchadas.

Algunos pasan sus manos frente a ella y seguidamente se persignan, otros levantan sus velas encendidas, y piden un favor, lo que si es seguro es todos rezan un “Ave María” pidiéndole a su Hijo Jesús que interceda a favor de ellos, sus metas y sus familias.

“Morenita”, virgen de los milagros

Hay peregrinos que ni recuerdan desde hace cuando realizan el viaje para ver a la virgen, pues su fe los mueve desde diferentes partes del país, acompañados solo con la certeza de que la “Morenita”, es la virgen de los milagros.

“Pues yo ni me acuerdo papa, pero es cada año y cada año, unos 15 años y mal contados” nos dijo doña Liandra del Carmen Rodríguez Zelaya de 84 años de edad, mientras escuchaba el Sagrado Rosario en el interior de la Basílica.

“Yo he estado con el cáncer, un cáncer, pero, así como podía venia, venia y venia, hoy (viernes) que fui donde el especialista ya no lo tengo, solo me han dejado cita para seis meses, cada seis meses me hago la citología y vengo”, agregó la humilde señora, oriunda de Danlí, El Paraíso, al ver con devoción hacia el altar de la virgencita,

Para doña del Carmen, ha sido el Señor, y después de él, la virgencita los que la han aliviado, “yo todo lo que le pido me complace”, dijo con su pausada voz.

Agregó que se siente agradecida, “por todo, por todo, porque ella nos da el pan de cada día, todos los días”.

Exteriorizó que lamenta que no podrá estar presente durante la Alborada, para poder ver y oír a la Virgen de Suyapa, debido a que tiene problemas en la columna y no puede estar de noche, “pero por mi aquí estuviera”, a lo que comprendió, “me llena con solo estar, oyendo misa y confesándome”.

La Virgen es muy poderosa

Así como doña del Carmen, también esta Claudio Herrara, quien, mientras estaba sentado en solitario en una de las bancas más alejadas al altar principal, sin muchas palabras y con seguridad expresó que la Morenita “es muy milagrosa, no ha hecho muchos milagros”.

El señor de 60 años de edad, indicó que visita desde hace 5 años a la virgen y que debido a su fe por ella logro superar una enfermedad en una de sus rodillas que le dificultaba caminar, “uno siente, la virgen es muy poderosa”.

Añadió que su visita es desde Choluteca, y que siempre viene solo, para estar presente durante la Alborada.

Desde don Claudio, llamó nuestra atención María Dolores Cruz Hernández de 74 años, con un cabello teñido de blanco producto del pasar de las décadas, mientras estaba de rodillas con una devoción que solo se puede describir en el momento, hacia llegar sus oraciones a “Suyapita”.

Nos dijo, que era la primera vez que visitaba la Basílica, ya que había pasado muy enferma porque sufre de artritis, y hasta ese día había tenido la oportunidad de conocer a la virgencita.

“Yo espero que la virgen me ayude, que me dé una sanación, si quiera los días que voy a estar en este mundo, yo eso es lo que le pido a nuestra madre santísima”, dijo doña Dolores llena de esperanza.

De igual manera consideró que, “es milagrosa nuestra madre y mi Padre igual, a mi Padre Santo también, él es el único que nos puede ayudar estando en este mundo de allí nadie más”.

Se tomó un momento para pedirle a Dios que no la deje morir sin antes despedirse de la Virgen.

También muy apesarada comentó que no estará presente durante la Alborada, ya que viene desde la Esperanza, Intibucá y dejo su casa sola, “no estaba contando un señor que el sábado en la noche es la primera alborada, pero no vamos a poder, lo sentimos tanto y no poder estar”

Sin embrago, espera regresar, “espero venir si Dios permite, si no pues también estoy conforme”.

“Con solo el hecho que yo esté aquí, es un milagro”

Ya en las afueras de la imponte Basílica, en una de las calles que brindan acceso, bajo la sombra de un árbol, en una silla de ruedas se encontraba el joven Yester Joel Ávila de 24 años, quien no dudo en expresar su fuerte convicción por la Virgen de Suyapa.

“Yo lo que le pido a la virgen es que le haga una interceda al Señor ya que por medio de ella que nos proteja y que nos guarde siempre … los de muchas bendiciones ya que nosotros tenemos mucha fe en ella”.

Yester también tiene la fe de que la patrona de Honduras es la virgen de los milagros, “es una virgen de milagros, con solo el hecho que yo esté aquí se me concedió ese milagro que yo tenía ese deseo de venir a visitarla a ella”.

“Si dios me lo permite voy a seguir viniendo a agradecerle ese gran milagro que me hizo de que yo viniera aquí a la casa de ella”, recalcó el joven proveniente de La Paz, con mucha determinación.

“Bendita entre todas las mujeres”

En las cercanías del campamento, donde cientos de peregrinos se instalan para poder esperar hasta este domingo y poder ser parte de la Alborada, las hermanas Elsa Marina Velásquez de 29 y Norma Margarita Velásquez de 27 años de edad, declararon que ellas han tenido muy enfermos a sus pequeños hijos, al punto de estar agonizando, y que le han pedido a la virgen de corazón y se les ha hecho el milagro.

Marina contó que su hijo “me convulsiono a las 5 de la mañana y eran las 7 y no se le quitaban las convulsiones y de allí lo mandaron para aquí a Tegucigalpa y desahuciado lo dejaron, me decían que se me iba a morir ese niño porque ya las convulsiones y venia agonizando ya de un solo”.

A lo que sostuvo que con fe todo el posible, y que su promesa fue presentárselo a la virgen.

“Mi niño está sano, no tiene nada”, dijo Marina, “gracias a ella y mi Dios está mi hijo vivo”, enfatizó.

Del mismo modo, su hermana Norma Margarita reveló que a su hijo también “me lo desahuciaron de 28 días con leucemia y yo se lo prometí a ella, le pusieron dos pintas de sangre de 28 días y desahuciado, pero miré allí esta”, señando hacia donde se encontraba su hijo jugando con otros niños en las cercanías del campamento.

Ambas hermanas provienen desde el departamento de La Paz, junto con una numerosa familia, habiendo contratado un micro y un bus grande para poder llegar hasta Tegucigalpa.

Están instalados en el campamento frente a la Basílica, donde duermen en tiendas de campaña y cocinan en hornillas improvisadas.

Con el pasar de los años, los fervientes devotos y fieles seguidores de la Iglesia Católica se postran ante los inexplicables milagros virginales solicitados en la Basílica de Suyapa.

Para los hondureños, sería difícil frenar o cambiar su fe hacia ella, por todo lo que representa tanto para la religión, sociedad y folclore nacional.

Considerada como la madre de Jesús, llena de gracia, la elegida, la servidora del señor que ayudó a Dios en su plan de sacrificio y salvación del mundo pecador, la Virgen de Suyapa, siempre será “Bendita entre todas las mujeres”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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