Las favelas en Brasil podrían ser la mayor tragedia del coronavirus

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*** El gobierno debe poner las vidas por encima de la economía. La epidemia solo ha evidenciado la tragedia y abandono que han vivido las favelas por décadas.

Tegucigalpa,Honduras

Distanciamiento social, lavarse las manos continuamente, capacidad de hacer pruebas masivas de diagnóstico y aislamiento de los infectados: las recomendaciones para detener el avance del coronavirus son relativamente simples.

Pero no para las 13 millones de personas que viven en favelas de Brasil: con una alta densidad demográfica, con servicios básicos como agua y luz deficientes y, muchas veces, sin ningún sistema de alcantarillado.

“Aquí en la favela llega agua dos veces por semana. Economizamos agua no solo por conciencia, sino también por supervivencia. Lavarse las manos todo el tiempo no es una posibilidad”, escribió el activista Raull Santiago, quien vive en el complejo Alemão en Río de Janeiro.

El Ministerio de Salud prevé que esta semana se dé el primer auge grande de infectados, pero hasta ahora, no hay un plan de combate especial para los barrios menos favorecidos de Brasil.

En las favelas de mi país hay un vacío del poder estatal que ha sido ocupado por los paramilitares o narcotraficantes. En las miles de construcciones pequeñas viven cinco o hasta diez personas, la mayoría con trabajados informales, que no pueden darse el lujo de quedarse en casa sin correr el riesgo de no comer y en donde no hay posibilidad de hacer distanciamiento social.

Desde que Jair Bolsonaro llegó a la presidencia de Brasil, en enero de 2019, ese vacío se ha profundizado: su gobierno ha favorecido políticas de austeridad que han recortado los beneficios sociales y profundizando la desigualdad.

Pero mientras los expertos aseguran que la COVID-19 golpeará desproporcionadamente a los más pobres, Bolsonaro no solo no diseña estrategias para enfrentar esta emergencia en las favelas, ni siquiera admite que el país esté pasando por una crisis de salud pública.

El 29 de marzo, el presidente no hizo caso a las recomendaciones del Ministerio de Salud y salió a las calles de Brasilia. Y la semana pasada, Bolsonaro criticó las medidas de confinamiento decretadas por algunos gobernadores e insistió que “Brasil no puede parar”.

El gobierno debe poner las vidas por encima de la economía. La epidemia solo ha evidenciado la tragedia y abandono que han vivido las favelas por décadas.

Si el gobierno los ignora en este momento de emergencia solo probará que la falta de atención es deliberada. Ahora, más que nunca, este abandono debe resolverse.infobae/hondudiario

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