Honduras, una población en lucha, empresarios “impacientes” y un Gobierno que “hace lo que puede”

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Coma

***  Varios funcionarios del Gobierno son señalados y puestos ante el escrutinio público por corrupción y mal manejo de los fondos durante la crisis, sin mencionar que algunos ya fueron separados.  

Tegucigalpa, Honduras

La pandemia de dimensiones globales del Covid-19 ha dejado hasta la fecha, 61 muertos y 661 contagios en Honduras, un país que enfrenta la crisis con un Gobierno que promueve la transparencia en la ejecución de los fondos para enfrentarla, empresarios que ven necesaria la reactivación de la economía y una población dividida, desmoralizada y luchando con su día a día.

En Honduras, los primeros dos casos fueron confirmados el pasado 14 de marzo, y el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) a solicitud de la Secretaría de Salud, emitió Alerta Roja para los 18 departamentos de Honduras, desde entonces el país permanece en un estado de cuarentena, y lo que se ha permitido y se seguirá permitiendo, al igual que en otros países, es salir para la compra de alimentos y abastecimiento de otros insumos.

Bajo ese contexto, el Centro de Estudio de la Democracia (Cespad), formuló un interesante informe donde se analiza la crisis sanitaria en Honduras desde las protestas ciudadanas provenientes de cuatro frentes.

Estos son; personal médico que demanda equipo de bioseguridad en los centros asistenciales del país, personas que fueron despedidos de sus puestos de trabajo al margen de la ley, ciudadanos que se oponen a la instalación de albergues para hospedar a personas sospechosas y contagiadas por el virus y hondureños que exigen, agua, seguridad y alimentos en barrios, colonias y caseríos.

Ciudadanía en 4 frentes

El referido informe, sostiene que desde “el periodo comprendido del 18 de marzo al 17 de abril se desarrollaron en el país un total de 128 protestas”, marcadas por el inicio del toque de queda y el posterior proceso de aislamiento social que ha obligado a la población hondureña en situación de precariedad social y laboral a confinarse en sus casas.

Asimismo, Cespad señala que los principales focos de protestas se concentraron en barrios, colonias y caseríos territorios que comparten algunas características; población excluida y desprovista de los principales medios de vida y altamente dependientes de los bajos ingresos económicos que obtienen de sus actividades laborales en el sector informal de la economía, rubro de la maquila, actividades agrícolas, ganadería y agro industria.

En ese apartado, se menciona que la parte económica es clave para comprender las motivaciones de las protestas, pero también influye el factor sociopolítico que incentivan a la ciudadanía a salir a las calles.

De igual manera, según el texto de Cespad, en tiempos de coronavirus las protestas actuales se caracterizan por los sectores más excluidos de la sociedad los que confluyen en las mismas, bloqueando carreteras para demandar alimentos, seguridad sanitaria, entre otras.

Tenemos hambre

De las personas que participan en las protestas el 26 por ciento expresa no contar con trabajo, el 23 por ciento son vendedores ambulantes, un 20 por ciento lo representan madres solteras, el 18 por ciento trabajadores que fueron recientemente despedidos de sus trabajos al margen de la ley y, el 14 por ciento aquellas personas que fueron suspendidas temporalmente de sus empleos, de acuerdo al estudio.

En tanto, sobre que exige la población al salir a las calles, el principal tema es el alimentario, con un 45 por ciento, luego sobresale el agua con un 18 por ciento, lo sigue con un 15 por ciento la atención sanitaria (equipamiento de centros de salud, mascarillas y gel antibacterial), con un 12 por ciento la atención especial a personas de la tercera edad y por último, con un 9 por ciento la suspensión de pago de los servicios públicos (agua y electricidad).

Honduras Solidaria

Ya que el principal punto de quiebre es la falta de alimentos, el Gobierno hondureño tomó como medida principal la entrega del “saco solidario”, en el marco de programa Honduras Solidaria con un monto de 3,600 millones de lempiras, que consiste en la entrega de alimentos básicos, casa por casa a las familias más necesitadas del país.

Sin embargo, el análisis de Cespad considera el 65 por ciento de la ciudadanía que protesta considera que la actual política de entrega de alimentos carece de transparencia, ya que expresan que son entregados a personas afines al partido de gobierno.

El 15 por ciento considera que la cantidad de alimentos entregados no está en proporción a la cantidad de integrantes de las familias. Mientras que el 12 por ciento señala la limitada entrega de insumos sanitarios (mascarillas y gel antibacterial) para protegerse de la propagación del virus y el 8 por ciento expresa que las autoridades locales no dan respuesta a las demandas alimentarias y sanitarias de la población.

Para cerrar, en un panorama general, Cespad advierte que “la actual gestión y administración de la crisis carece de estrategias adecuadas de actuación y en la práctica, se traducen en una serie de limitaciones que no permite darles respuestas a las demandas de la ciudadanía”.

Mientras que varios funcionarios del Gobierno son señalados y puestos ante el escrutinio público por corrupción y mal manejo de los fondos durante la crisis, sin mencionar que algunos ya fueron separados.

Presión de empresarios “impacientes”

Además de que, en el corto y mediano plazo la presión política y social desde los sectores excluidos hacia el Gobierno se acrecentará y, las protestas pueden radicalizarse hasta el punto de desembocar en saqueos.

Es posible prever, y de hecho ya se comienza a analizar, el “ablandamiento” de las medidas que mantienen en confinamiento a la población, ante la presión de los empresarios “impacientes” por reactivar la economía.

Recientemente, Hondudiario informó que ya se está revisando un protocolo para que supermercados, ferreterías, sector de la construcción, bancos, gasolineras, sector cárnico, la industria avícola, restaurantes por “delivery” y por ventanilla puedan operar bajo una apertura inteligente.

Lo anterior mediante un proceso gradual de suspensión del actual toque de queda, en un contexto en el que varios expertos sostienen que sería un “grave error” que elevaría potencialmente el número de personas contagiadas.

Lo cierto es que Honduras camina a oscuras por el camino de la pandemia, con una población lastimada, empresarios “impacientes” por reactivar la economía y un Gobierno que “hace lo que puede”. OB/Hondudiario

 

 

 

 

 

 

 

 

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