Productos de contrabando disparan el riesgo de contagio de Covid-19

1180 views

*** La pandemia del Covid-19, a puesto en el punto de mira todo lo que se consume y llega a las mesas de las familias, es imprescindible tener la garantía que los productos que se compran hayan sido sometidos a los más estrictos procesos de bioseguridad. 

Tegucigalpa, Honduras

El presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), Fernando García, manifestó que es importante que la población hondureña consuma productos comercializados legalmente y que cumplan con todos los requisitos de bioseguridad para evitar el contagio no solo del Covid-19, también de otras enfermedades.

La ANDI es una organización empresarial que apela a la compra en centros autorizados, evitando el consumo de productos provenientes del comercio ilícito y contrabando.

“Debemos asegurarnos que los productos que consumimos cumplen con todos los requisitos de bioseguridad que nos garantizan la salud, el contrabando no lo hace. Protege tu vida y la de tu familia, no consumas contrabando”, declaró la fuente.

En tiempos de emergencia sanitaria, es importante que los consumidores exijan que las empresas implementen todas las medidas de prevención, desde uso de barreras físicas como guantes y mascarillas, hasta el control de sus empleados, seguimiento de su condición de salud e higiene al elaborar lo productos.

Al comprar productos de contrabando se corre el riesgo de contraer muchas enfermedades, pues la fabricación de los mismos es bajo procesos desconocidos, y hay una gran posibilidad de que sean elaborados con materiales defectuosos, vencidos o bajo condiciones insalubres.

Por otro lado, es importante mencionar que el contrabando afecta la recaudación del Estado, de tal manera que esos recursos que se dejan de percibir debido a la evasión fiscal, que bien podrían ser destinados a sectores claves como salud y educación.

En esa dirección, el presidente de la ANDI aportó que, “los productos de contrabando no pagan impuestos y por lo tanto no aportan al Estado para combatir las enfermedades como el Covid-19”.

Todo lo anterior, surge a raíz de que la población se cuestiona si es posible que los alimentos, empaques o productos puedan transmitir el coronavirus, principalmente los de contrabando, como ya se menciono anteriormente.

Según un artículo elaborado por la BBC, menciona que un estudio publicado a mediados de marzo en la revista científica New England Journal of Medicine, “el virus SARS-CoV-2 puede sobrevivir y conservar su capacidad infecciosa hasta por 24 horas en el cartón y hasta tres días en el plástico o acero inoxidable”.

También los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos (EE. UU.), refuerzan la teoría, reconociendo en su web que “podría ser posible que una persona contraiga el Covid-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego se toque la boca, la nariz o posiblemente los ojos, aunque no se cree que esta sea la principal forma en que se propaga el virus”.

 Teniendo como precedente esa información, es esencial que el personal a cargo de preparar alimentos, o producir insumos, deben seguir los procedimientos de bioseguridad que incluyen uso de guantes, mascarillas, y todas sus superficies deben estar limpias y desinfectadas, e incluso empresas formales tienen encargados para la supervisión, para garantizar el cumplimiento de estas medidas.

Caso contrario, las fábricas o laboratorios ilegales no cumplen con estas normas, y no existe un control de calidad o garantía que realicen los debidos procesos de higiene en fabricación o elaboración de productos.

Haciendo un panorama general, y sin tener en cuenta la llegada del Covid-19, es bien sabido que los productos de contrabando que son de consumo humano elevan los riesgos para la salud, al no estar claro su origen o proceso productivo y no cumplen con las normas y estándares exigidos, los mismos no son certificados por agencias de regulación sanitaria o de la salud, poniendo en riesgo el bienestar de quien los consume.

Los productos ilegales y mal manufacturados que vienen desde China y otros países son traficados por criminales. Tanto quiénes los fabrican, así como quienes los venden, no siguen protocolos de bioseguridad, ya que, no son auditados por agencias sanitarias, y su fin no es la seguridad del consumidor, por lo que no es de su interés ser limpios.

La pandemia del Covid-19, a puesto en el punto de mira todo lo que se consume y llega a las mesas de las familias, es imprescindible tener la garantía que los productos que se compran hayan sido sometidos a los más estrictos procesos de bioseguridad y no sean productos de contrabando.

En Honduras, a más de un mes de la llegada del coronavirus al territorio nacional, el país suma 661 casos de coronavirus y 61 víctimas por la enfermedad, no obstante, hay muertes sospechosas aún por ser ratificadas por las autoridades. OB/Hondudiario

 

URL Corta: https://bit.ly/3cW3hKJ