Gabriel Castro dejó el fútbol para convertirse en sacerdote: “Llegó un momento que me sentía vacío”

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***En declaraciones a Suyapa TV, confió que la vocación descubierta hacia el sacerdocio no la cambiaría.

Tegucigalpa, Honduras

El joven Ángel Gabriel Castro, decidió dejar el futbol, por los estudios en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, para formarse en la vida consagrada como presbítero de la Iglesia Católica.

Castro fue parte de aquella selección Sub-17 que clasificó al Mundial de Corea 2007, donde tuvieron como rivales a España, Argentina y Siria. En ese mismo año, el futuro sacerdote fue parte de la selección hondureña que participó en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, enfrentando a Brasil en el estadio Maracaná, Ecuador y Costa Rica.

Dos años después, 2009, fue parte de la selección Sub-20 que clasificó al Mundial de Egipto bajo las órdenes de Emilio Umanzor, quedando en el Grupo F, junto a Hungría, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica, debutando con triunfo de 3-0 sobre los húngaros.

El joven seminarista de 29 años, defendió también los colores de Deportes Savio, Gimnástico y Olimpia Reservas entre otros.

En ese sentido, Castro, quien se formó en las reservas del Olimpia, sostuvo que el aspecto de la fe si no se lleva bien profunda se pierde cuando se está en el fútbol activo, porque los amigos invitan a fiesta, a salir a uno u otro lado y eso resta tiempo para acudir a la iglesia y a la Eucaristía.

“Si no se trae bien inculcado de atrás el valor de la fe se pierde, porque no es el hecho de hacer una oración antes de un partido para que Dios ayude a ganar o al final porque se ganó, eso es algo vacío”, mencionó.

Recordó que en la selección siempre tuvo compañeros que eran católicos como Roger Rojas con quien oraba.

“Para la eliminatoria de Corea el técnico era protestante y el utilero católico y él sabía de nosotros y en el camerino estaba poniéndome las medias y tacos, se paró el profesor preguntándome si estaba nervioso. Me tomó del cuello y me llevó al baño y en una mesita tenía a la Virgen de Suyapa y nos metió y nos pusimos a orar con Rojas y tuve tranquilidad”.

“Siempre buscaba apagar esa idea de ser sacerdote, una excusa, un problema, una actividad, siempre algo para quitarme esa idea, lo trataba de evitar”, relató.

En declaraciones a Suyapa TV, confió que la vocación descubierta hacia el sacerdocio no la cambiaría.

“En tiempos atrás me llenó lo que hacía, pero llegó un momento que sentía un vacío y si pongo en la balanza lo que hacía como trabajo con lo que hago ahora, es un peldaño más arriba en el seminario”.

“Me siento con más experiencia, porque conocí países, cultura y eso es algo extra cuando llegué al seminario o para acompaña una comunidad, y disfrutar con los compañeros y no lo cambiaría por nada, porque se llenó mi vacío”, añadió.

Asimismo, dijo que “desde corta edad viví una experiencia con sacerdote en la Aldea El Tablón cuando hice la primera comunión, era el padre Vicente” y que esa experiencia le llevó a preguntar a su madre que hacía un sacerdote y desde antes de entrar al deporte estaba esa duda.

“El 2015 muere mi abuela y nace de nuevo la duda que tenía, pero seguía yendo a la iglesia y buscaba apagar el sentimiento, pero encontraba un problema y seguía jugando para evitar”, agregó.

En un momento, el padre José del Carmen, le preguntó si quería ser sacerdote, su respuesta fue que creía que eso no era para él y le dijo que lo pensará, y respondiera.

“Toda la noche lo pensaba imaginando que era ir al seminario. Después mi respuesta fue que tenía duda y me dijo que iba a investigar en la Pastoral Vocacional con el padre Carlos Rubio y así inicia el proceso en la Parroquia San Martín de Porres sin que nadie en la familia lo supiera, era el año de discernimiento”, mencionó.

Estaba en su proceso y jugando en Gimnástico en Liga de Ascenso, pero se aceracaba el fin de año para el encuentro de compromiso, la misión y entrega de carta de petición y sin decirle a sus padres y llegó al seminario de esa manera.

“Tuve que renunciar al salario y todo lo que me rodeaba, algo difícil, porque uno se apega a lo material y se acostumbra a estar cómodo y lo complicado es el desacomodo, pero tomé la decisión que no me arrepiento”, contó.

 “Le dije a Dios en una esquina que ayudará a escoger a un sacerdote que me entendiera de dónde venía y me puso al padre Francisco Sánchez que también es futbolista”, añadió el joven.

Actualmente, Gabriel es encargado de la parte deportiva del Seminario Mayor y se siente feliz, porque pensaba que iba a olvidar el fútbol y al contrario todas las tardes está con los compañeros en actividad, si descuidar la parte espiritual, oración, Eucaristía, vida comunitaria y estudio.

“Estoy feliz con la decisión que tomé, dejé tanto para mucho más grande, no cambiaría lo que estoy haciendo por el pasado. Deseo ser sacerdote, porque quiero ser feliz, porque antes no sabía cómo llenar el vacío. Deseo ayudar a las personas en la parte espiritual y escucharlas”, mencionó.

“Muchos personas me preguntan si soy feliz por haber dejado tanto, pero sí, soy feliz, no me quejo, es una de las decisiones más difíciles, pero que más me ha dado alegría”, reiteró. GO/Hondudiario

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