Baño de Humildad

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José Victor Agüero Aguilar

La humanidad vive actualmente tiempos de incertidumbre, nerviosismo, temor, miedo, ansiedad y angustia, producto del nuevo coronavirus COVID 19, una pandemia que para la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede convertirse en un virus endémico y, por tanto, «no irse nunca», dijo el director de Emergencias Sanitarias de este organismo internacional, Mike Ryan.

Para este alto funcionario el coronavirus puede quedarse, como tantos otros virus, como  el sarampión o el VIH/SIDA, puede convertirse en otro virus endémico en nuestras comunidades y estos virus pueden no irse nunca», declaró Ryan recientemente en una rueda de prensa virtual.

De igual manera señaló que la esperanza de una vacuna rápida es todavía incierta para que se convierta en una verdadera alternativa a fin de eliminar el coronavirus debería ser altamente eficaz, estar disponible para todos los que la necesiten en todo el mundo y, en último lugar, ser utilizada masivamente.

El panorama mundial es inquietante, al momento de escribir este artículo, se registraban en el globo terráqueo más de 326 mil muertes por el COVID 19 y más de 5 millones de personas infectadas por este letal virus, la pandemia afecta a 188 naciones del mundo.

Con el COVID 19 queda evidenciado lo vulnerable que es el ser humano, es una pandemia que afecta por igual a todos, a naciones poderosas y pobres, no hay distinción de colores políticos, ideológicos, intelectuales, ni religiosos, estamos frente a un acontecimiento inédito, que ha paralizado prácticamente al mundo, miles de millones de personas han permanecido confinadas en sus hogares, para protegerse de esta mortal enfermedad.

Frente a este perturbador escenario las personas deberían replantearse que aspectos de su vida precisan de una cirugía reconstructiva, que les permita expulsar de su interior toda raíz de amargura, odio, resentimiento, rechazo, envidia, celos, pleitos, contiendas y falta de perdón.

El COVID 19 debería sacudir a las personas para volverlas más sensibles, humildes y obedientes, estamos ante un mundo impregnado de violencia, donde prevalece los anti valores y un deseo desbordado por atesorar bienes materiales a cualquier costo, con tal de satisfacer sus intereses egoístas y mezquinos, el camino que le depara a la humanidad sino hay un cambio de actitud genuino es un abismo de oscuridad y muerte eterna.

La soberbia y la arrogancia que caracteriza a muchas personas deben ser sepultadas, en medio de esta pandemia, para dar paso a la sencillez y humildad, no permita que el ego lo domine. Durante este período de cuarentena los medios de comunicación han mostrado escenas impactantes de hombres y mujeres en distintos países del mundo, desplomarse de manera súbita y ver  entierros masivos en fosas comunes, entre los fallecidos destacan reconocidas personalidades en distintas disciplinas, al igual que humildes ciudadanos que cedieron a los embates del COVID 19 (niños, jóvenes, personas de edad media y ancianos).

No cabe la menor duda que con la pandemia del COVID 19, el mundo está a las puertas de próximos acontecimientos proféticos que sacudirán a la humanidad, es lo que la Biblia llama el principio de dolores que anuncian la eminente segunda venida del hijo de Dios, que puede suceder en cualquier momento (se le conoce como el rapto o arrebatamiento).

Así como las autoridades de salud enfatizan la necesidad de cumplir con estrictas medidas de higiene para prevenir el contagio del COVID 19, no menos importante es que en la intimidad del hogar cada persona en medio del confinamiento en que esta el mundo, se confronte consigo mismo y proceda a expulsar de su interior todo residuo contaminante que está enfermando su alma, espíritu y cuerpo, no postergue esta decisión mañana puede ser muy tarde.

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