Padres Desarmados – Mario Fumero

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Mario E. Fumero

El término “desarmado” puede tener doble connotación, por un lado  se puede referir a los malos padres que no se comportan correctamente, y por otro lado se puede referir  a aquellos padres desarmados, que no pueden ejercer una autoridad correcta con sus hijos debido a que el sistema jurídico y social les ha privado de su autoridad correctiva Y es a esto  último a lo que me voy a referir en este artículo.

En los últimos 20 años los países latinoamericanos, entre ellos Honduras, han adoptado leyes liberales y proteccionista en relación a los menores y la familia, proclamando el derecho de los niños e ignorando los deberes de esto en relación a sus padres. Pero lo peor de todo es que se ha  anulado la disciplinar de estos a sus hijos. Estas leyes se originaron a causas puntuales, cuando padres inescrupulosos abusaron del castigo físico, maltratando a los hijos de forma brutal, sin embargo, estos hechos aislados no debería dar pie  pautas para crear leyes que limiten la autoridad de los padres, y se le otorgue a los menores el derechos que rompen los principios básicos de la autoridad familiar. Sería absurdo que debido a los accidentes de tráfico se prohíba la circulación de vehículos. De igual forma, es absurdo que se les niegue a los padres el usar  la disciplina para corregir a los hijos en su rebeldía, y negarle el derecho a determinar normas que regulen la libertad del menor.

Al hablar de leyes proteccionistas y liberales, me estoy refiriendo a esos derechos otorgados a los niños con los cuales los padres pierden el control en ciertas áreas correctivas y disciplinarias. Esta pérdida de autoridad familiar en los menores es la culpable de los mismos sean agresivos, violentos, anarquistas e irrespetuoso. Aunque la fiscal de los derechos afirma lo contrario.

Quizás pregunten ¿En que área se han desarmado a los padres para ejercer autoridad sobre los hijos? Pues en varias áreas, ya que al niño no se le puede tocar, ni prohibírsele la libre asociación, ni regular su salida etc. Además,  hay contradicciones cuando por una parte se les da a los padres la patria potestad sobre los menores, como para viajar, ser operado etc., pero por otro lado se le niega la misma cuando una menor es embarazada, o con problemas sexuales pueden pedir asistencia a un médico y este puede proceder sin hablar con los padres. Por otro lado, si el hijo se va de la casa y se junta con personas antisociales, nadie puede obligarlo a volver al hogar, y si el padre lo trae a la fuerza y lo castiga, entonces es acusado de violentar los derechos humanos y puede ser detenido. No niego que hayan padres que abusen del castigo moral o físico, pero estos casos son la minoría. A veces los hijos necesitan mano fuerte para poder ser domados. Aquí ni siquiera se puede legislar una normativa que prohíba la circulación de los menores a altas horas de la noche, porque la misma “atenta contra los derechos del niño”, y nadie puede obligar a un menor volver a su hogar cuando ha tomado el camino de la calle, porque no existen leyes que respalden la actuaciones de los jueces y de los padres, a menos que el menor cometa un acto delictivo.

Es por ello que apelo al congreso para que revise las leyes del menor, y de la familia, para que en vez de enfatizar tanto los derechos humanos, defina primero los deberes humanos, porque para tener derechos debemos primero cumplir deberes.  Es necesaria la emisión de las leyes sobre la familia y ajustarla  no a los parámetros de los países ricos, sino a nuestra realidad cultural y tradicional, evitando los abusos represivos pero apoyando la autoridad correctiva, según la Palabra de Dios.

Gran parte de la indisciplina e irrespeto del menor se debe a que los padres, tristemente, han perdido el dominio de sus hijos, enajenados por unas enseñanzas contrarias al orden divino, en donde la libertad se convierte en ocasión de libertinaje, y los derechos en pautas anarquista para que los jóvenes sean instrumentalizados a ejecutar actos vandálicos,  tanto por parte de los maestros, como de ciertos grupos antisociales. Si no ponemos orden en la casa ¿Cómo podremos ordenar el Estado? Así que señores diputados, ustedes tienen la última palabra.

mariofumero@hotmail.com

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